Colaboración: Ana Calvo y Alejo Lucarás.
Los cafés literarios de la Biblioteca del Instituto Milenio Villa Allende (IMVA) ya son un clásico por el que han pasado escritores de la talla de Graciela Ramos, Luis Carranza Torres, Mariana Pizzo y Gilda Audagna. En su última edición, el espacio recibió la visita especial de la cordobesa Mirta Fachini.
Antes del próximo encuentro, que se realizará entre el 15 y el 18 de octubre en el marco de la 13ª Feria del Libro que la Fundación Josefina Valli de Risso organiza en el IMVA, El Milenio entrevistó a la autora que ha sabido cosechar bestsellers con temáticas poco frecuentes en la literatura argenta.
Es que muchas novelas de Fachini abordan la historia de los esclavos africanos que llegaron a suelo argentino siglos atrás. Obras como “El espíritu oculto”, “Susurros Negros” y “Herencia negada” indagan en los orígenes multiculturales del país y explican, a través de un relato ficcional que recupera los testimonios de descendientes africanos, cómo la etnia negra fue borrada de las páginas de la historia argentina.
De hecho, Fachini es integrante del Grupo Córdoba La Ruta del Esclavo (UNESCO), colaboradora y adjunta de la Red de Escritoras y Creativas Afro del Uruguay y socia de la Asociación Misibamba (Afrodescendientes de Buenos Aires).

Sin embargo, este no es el único eje que atraviesa la obra de la autora cordobesa, que fue secretaria de cultura de la SADE (Sociedad Argentina de Escritores). En «El cóndor negro: un amor con alas» (2015), Fachini cambió el rumbo para adentrarse en la historia de su personaje preferido, el Indio Bamba, mientras que, recientemente, también ha incursionado en la historia española con «La cortesana» y “Legado de honor”.
Licenciada en Geografía, durante 35 años su trabajo y fuente de inspiración fue la docencia. La jubilación la rencontró con la pasión de escribir y la llevaron a una nueva profesión desde la cual hoy celebra su primera década de trayectoria con una decena de libros en su haber.

El Milenio: ¿Cuándo decidiste que querías ser escritora?
Mirta Fachini: Toda la vida me gustó leer, escribir e investigar, pero la profesión de escritora fue algo que abracé después de jubilarme. Hice un taller literario durante dos años y allí se despertó mi vocación y arrancó mi carrera, con un cuento premiado que se convirtió en mi primera novela.
EM: ¿Qué fue lo que te impulsó a escribir sobre las raíces africanas de nuestra sociedad?
MF: Sentí la necesidad de incursionar en la novela histórica para dejar un mensaje social y dar a conocer el lado oculto de nuestro pasado. Quería encontrar un tema poco explorado, para no caer en los mismos contenidos de otros escritores del género. Entonces me di cuenta que, como docente, nunca había hablado sobre los esclavos.

EM: ¿Qué momento de la investigación fue el que más te impactó?
MF: Conocer a los descendientes de estas personas, porque ahí me di cuenta que no estaba escribiendo sobre algo pasado, sino sobre una historia presente. Por eso, algunos de mis libros hablan de los afrodescendientes en la actualidad. Es impresionante ver cómo conservan rasgos de sus antepasados y también el miedo, el temor al rechazo, porque la sociedad actual los sigue discriminando. Eso me motivó a seguir escribiendo.
EM: Entonces, ¿la discriminación es algo que sigue vigente en la actualidad?
MF: Sí. En su momento, los esclavos fueron tratados como cosas, vendidos, comprados, ultrajados e incluso, asesinados. Hoy en día, sus descendientes son ignorados, discriminados y maltratados. No se puede decir que se sienten libres, porque muchos siguen segregados y viven en la pobreza.
En Argentina, hay una discriminación étnica, que no es lo mismo que la racial que impera en Estados Unidos (aunque vale aclarar que “raza” es un concepto obsoleto). En nuestro país, no sólo fueron discriminadas estas personas que eran traídas en barcos desde África, sino también, los inmigrantes posteriores.
Por eso hacemos “chistes de gallegos” y les decimos “bolitas” a los bolivianos. Les ponemos motes y los tratamos mal, es una costumbre que se transmite de generación en generación y que hasta los niños manifiestan en lo que hoy se conoce como bullying. En el presente, todavía usamos la palabra “negro” de forma despectiva. Son expresiones que escuchamos de nuestros abuelos o padres y van quedando grabadas en nuestro inconsciente, junto con la discriminación que esconden.
Es algo que me genera mucha tristeza y ese sentimiento lo vuelco en mis novelas. Por eso algunos lectores “se quejan” porque dicen que mis libros los hacen llorar. Pero no solamente tenemos que llorar, tenemos que tomar conciencia de que lo que se hizo fue terrible y que todavía podemos cambiar.

EM: ¿Qué te quedó de esos encuentros con afrodescendientes?
MF: Siempre me queda un cariño especial y un agradecimiento enorme por lo que me han compartido. Nos seguimos hablando por las redes y cuando voy a Buenos Aires, Corrientes, Santa Fe o Uruguay, los visito. Están reunidos en asociaciones que tratan de hacer visibles sus problemáticas y no solamente juntarse para bailar candombe.
EM: ¿Cuáles son tus mayores desafíos para con la escritura?
MF: El primer desafío es la investigación. Si el tema es algo conocido para mí, por ejemplo, los esclavos y sus descendientes, no tengo problema. Pero cuando es una temática nueva, como la de mis últimas novelas ,“La cortesana” y “Legado de honor”, donde hablo sobre la historia de España, el desafío es otro. Trato de sintetizar todo en una hoja y que después fluya en la trama, porque la novela histórica tiene que tener un relato que sea vivido por los personajes, más allá de la construcción estrictamente histórica.

EM: A la hora de escribir, ¿tenés algún lugar específico para tal fin?
MF: Sí, tengo mi oficina, con mi escritorio, mi computadora y mis libros, pero también llevo una libretita en la cartera porque por ahí se me ocurre una idea cuando voy en el colectivo o en el avión, por ejemplo. A veces observo una determinada actitud de alguien, una mirada, un gesto, que me llama la atención, entonces lo escribo y después lo incorporo en las novelas.
EM: ¿Cuál es tu objetivo como escritora?
MF: Diría que la meta que tenemos todos los escritores del interior es llegar a Buenos Aires, para así extenderse a todo el país. Es algo muy difícil, no solamente ser conocida como escritora, sino que tus libros se encuentren en todo el territorio nacional.
EM: A la hora de leer, ¿qué elegís?
MF: Como tengo una columna de recomendaciones por Facebook (facebook.com/Mirta-Fachini), leo libros de Córdoba, principalmente. Me gustan mucho las novelas, ya sean históricas o románticas. Creo que los cordobeses somos un «boom» respecto a lo que escribimos.

EM: Finalmente, si tuvieras que dejar algún consejo para incentivar la lectura, ¿cuál sería?
MF: Tener constancia, entusiasmar siempre con el ejemplo, difundirlo. Tiene que haber un día establecido para leer y, sobre todo, respetarlo. Si se hace en grupo, como un taller literario, tratar de que todos dispongan de ese tiempo y de un ambiente de calidez, alegría y encuentro donde compartir cosas lindas, para que sea, sobre todo, un momento de disfrute.
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