Tejiendo Vínculos es una agrupación de madres y docentes que, desde principios de 2018, se reúnen a producir mantas y abrigos para repartir en los hogares geriátricos de Sierras Chicas. La actividad es compartida por niños que acompañan a sus familias y maestras en la entrega de los trabajos.   

Tejedoras de solidaridad 4
El grupo tejió su propia bandera “como un símbolo del trabajo que une al grupo”. Además, representa la ciudadanía y la participación.

Hace aproximadamente un año y medio que el frío se volvió una fuerte preocupación para algunas mamás, abuelas y seños de la comunidad educativa del Instituto del Espíritu Santo (IES) de Río Ceballos. Los inviernos son cada vez más duros y los ancianos son uno de los sectores más afectado por esta problemática.

A partir de esta observación y con el fin de colaborar desde el trabajo colectivo, se invitó a los padres y demás miembros del instituto y la sociedad en general, a tejer mantas y producir diferentes tipos de abrigos.

La iniciativa se enmarca dentro del proyecto de integración entre Instituciones de Adultos Mayores y el IES que funciona hace cuatro años y hoy apunta a la producción de acolchados para entregar en hogares geriátricos y otros lugares similares dentro de la región.

Así surgió Tejiendo Vínculos, un grupo que actualmente está compuesto por 16 mujeres, con Ana Aliaga como coordinadora. Con la premisa de ayudar a quien lo necesite, se juntan cada viernes a tejer en grupo mantas, bufandas y polainas. Otras tejedoras aportan producciones desde su casa y las mujeres destacan la gran cantidad de donaciones que reciben.

“Trabajamos los valores de buenos ciudadanos, viendo a nuestro alrededor qué se necesita, dando una mano y compartiendo, siempre con alegría”, comentó Aliaga. Una vez concretada determinada cantidad de material, los elementos elaborados se reparten entre los hogares de la zona, con la compañía de estudiantes del nivel inicial.

Vecinos de Mendiolaza, Unquillo y Salsipuedes ya se han sumado a la iniciativa. Lo único que se necesita son “ganas de aprender y ayudar”. El mate y el buen humor son los compañeros infaltables de todos los encuentros, como así también la energía de los más pequeños.

Tejedoras de solidaridad 5
“Todas las personas tenemos la posibilidad de hacer algo por los demás y, a medida que se suman las voluntades, la ayuda se va multiplicando”.

El Milenio: ¿Cómo es la dinámica de trabajo?

Tejiendo Vínculos: Nos reunimos casi todos los viernes y algunos lunes en el colegio. Tenemos varias formas de organización: a veces tejemos todas juntas, otras veces unimos los cuadrados y hacemos la manta en grupo, a veces mandamos fotos desde nuestra casa de cómo va quedando, hacemos el ovillo, aprendemos los puntos. Había mamás que no sabían tejer y aprendieron acá, alguna chica le indica a otra y se va entendiendo con la práctica.

Nos ponemos fechas de entrega, porque hay que hacerlo en invierno, sobre todo cuando sabemos que se aproximan los días más duros. No tenemos una fecha exacta, pero vamos viendo en función de cómo se vienen los días, tratando de mantener una buena producción.

También contamos el número de personas que viven dentro de los hogares para que a nadie le falte, se busca dar sí o sí una manta por persona e incluso tenemos en cuenta sus preferencias: podemos hacerles polainas, gorritos o bufandas, si prefieren.

EM: ¿Cómo se financian?

TV: A través de donaciones que nos hacen los tres niveles del colegio y vecinos en general. Un sábado por mes nos juntamos en la Plaza Humberto Francia y hacemos la Maratón de la Lana, para que la gente pueda aportar, ya sea restos de lana o ropa que se pueda destejer.

EM: ¿De qué se trata la Maratón de la Lana?

TV: Llevamos lana y agujas para tejer y pasamos la tarde o la mañana ahí, con el mate por supuesto. Eso nos ayudó a darnos a conocer y sumar colaboraciones. Si alguien quiere participar sólo ese día y después desvincularse, puede hacerlo sin compromiso. Nos ha pasado que después siguen tejiendo desde su casa y nos mandan prendas o cuadrados para las mantas.

EM: ¿En qué consiste la participación del Instituto del Espíritu Santo?                         

TV: El proyecto de intercambio entre el jardín y el hogar de ancianos proviene del colegio, funciona hace cuatro años. Al profesor que se encarga de las clases de laborterapia con los adultos mayores se le ocurrió que ellos hicieran algo para darles a los niños, entonces les contaron cuentos, hicieron juegos, etc.

Después, nosotros quisimos darles algo que les hiciera falta a estas personas, Así surgió la idea de empezar a tejer. Nos guía el lema de nuestra Madre Fundadora: “Volar a todas partes donde el dolor del prójimo me llame”. Se trata de hacer algo por el otro con amor. Nos prestan el espacio, hemos compartido este trabajo y sentimos una buena respuesta, que se contagia.

Tejedoras de solidaridad 6
Las mantas y prendas de lana confeccionadas se destinan principalmente a los hogares geriátricos de la zona.

EM: ¿Cuál fue el mayor logro que tuvieron hasta el momento?

TV: Ver la cara de los abuelitos agradecidos es algo que no tiene precio. Además, es hermoso el vínculo, el cariño y la amistad que se genera en el grupo. Somos mamás y seños, todas de diferentes grados y salas, pero ahora compartimos cualquier cosa de nuestras vidas, se generó algo muy fuerte para nosotras.

Además, los chicos vienen a las visitas a los geriátricos. Lo más lindo es verlos llegar a los hogares, relacionarse con los abuelos, cómo vuelven, su visión y comentarios, hacen apropiaciones que son muy importantes.

Para los niños de muy corta edad es valioso que vean otra realidad, quizá no tienen sus abuelos cerca y el hecho de poder brindarse a una persona mayor que vive en un geriátrico, es muy rico y muy bueno. Vale la pena para ambas partes, se crean tardes diferentes, de trabajo y disfrute en conjunto.

Anuncios

Dejá un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.