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“El público reclama contenido, hay que mostrar más deporte y en mayor variedad”


La famosa figura del hombre orquesta, en los medios, se hace carne en Jorge Sánchez, uno de esos periodistas que fue encontrando el oficio en los mismos gustos que forjaron su niñez. Productor, conductor y especialista de diversos deportes, Sánchez reúne en diálogo con El Milenio sus experiencias, la historia viva del boxeo argentino y su avidez por un periodismo deportivo más conectado con los contenidos y sus verdaderos protagonistas.

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“Argentina ha sido una de las grandes potencias del boxeo femenino mundial en los últimos tiempos”, explica Jorge Sánchez.

Jorge Sánchez admite que lo suyo en el periodismo era específico, delimitado por aquello que más lo atrajo desde siempre: el deporte. “Desde chico siempre me interesó estar cerca del deporte y de todos los sucesos que se generaban a partir de él. Fui un niño y un adolescente en épocas de gloria para el deporte argentino y esos momentos, en los que uno va conformando sus propios gustos, coincidieron con algunos hitos como la aparición de Guillermo Vilas, que fue un antes y un después para el tenis nacional. La presencia de Carlos Monzón que fue campeón mundial o ‘Ringo’ Bonavena que llegó a pelear ante Mohamed Ali. Carlos Reutemann estaba entre los tres pilotos más importantes de la Formula 1”, comenta el periodista.

En su primer acercamiento a los medios mucho tuvo que ver la posibilidad de presenciar espectáculos como la Copa Davis o la Formula 1. “Esa fue mi entrada, como aficionado”, explica Jorge, mientras recuerda aquellos épicos partidos en los que chocaban gigantes como Guillermo Vilas, Jimmy Connors o John McEnroe. “Fue una época que yo viví enfervorizado y de ahí, mi amor por el deporte y la necesidad de estar cerca de todos los eventos de ese tipo que pudiera y el deseo de cronicarlos, algún día”.

A pesar de ello, el camino no fue simple, al egresar del secundario en el año 1981 estaba en medio de un contexto poco favorable para las ciencias sociales en la universidad y mucho menos para el periodismo. “Era difícil en ese tiempo decirle a tus padres ‘yo quiero estudiar comunicación’. Elegí arquitectura por descarte, pero la realidad era que yo quería hacer periodismo, específicamente deportivo”, admite Sánchez.

Sin dar marcha atrás en su deseo de transmitir noticias, Jorge comenzó su labor en la radio “como una actividad extra” en 1988, al mismo tiempo que estudiaba y trabajaba. Mientras en la primavera cultural florecían las FM, Sánchez se abría paso en una de las primeras radios no pertenecientes a las AM oficiales. “Comenzamos a producir programas junto con amigos, generamos un producto caótico y éramos lo más incorrecto que se podía ser en la radio durante aquella época”, sostiene el comunicador.

Décadas más tarde, Jorge Sánchez dirige tres programas en la cadena de cable Showsports participando delante y detrás de cámara en dos programas abocados al boxeo, deporte en el cual su opinión es ya una referencia. “Trabajo también en ‘Pasión de multitudes’ un programa relacionado al fútbol. Acá en Córdoba hay que hacer un poco de todo para generar un contenido televisivo. Algunos reniegan de esto, pero para mí es una suerte poder engendrar ideas, ponerlas en escena”.

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El Milenio: Te tocó realizar diversos viajes a raíz de tu trabajo. ¿Cuál de ellos fue el más significativo para vos?

Jorge Sánchez: La mejor experiencia fue poder cubrir en el año 2008, en España, la defensa del título de Omar Narváez, quien desde mi perspectiva ha sido uno de los cinco boxeadores más importantes de nuestro país, con más de 30 peleas por el título mundial, prácticamente igualando el record de una leyenda como Julio César Chávez. Para algunos puede resultar un personaje polémico, para mí ha sido un boxeador fantástico.

Fue un viaje muy lindo, porque compartí mucho tiempo con grandes deportistas. Estuvimos en Madrid con Sergio “Maravilla” Martínez, un personaje a quien los que estábamos metidos en el ambiente del boxeo ya conocíamos muy bien, pero que era desconocido para el público en general por ese entonces. Martínez no se fue del país solamente por la debacle económica del 2001, sino porque estaba peleado con el establishment del boxeo argentino.

Lo fuimos a visitar a Maravilla y justo se dio la casualidad que tanto él como su técnico, por ese entonces, Ricardo Sánchez Atocha, también iban con nosotros a la velada en la que Omar Narváez defendía el título mundial, en ese caso en Vigo. Compartimos toda una semana juntos, no sólo con él, sino con otros grandes boxeadores y fue muy enriquecedor.

EM: Te sentiste parte

JS: Sí, nos pasó algo muy particular también aquella noche en la que peleaba Narváez en Vigo. Entramos de casualidad junto con el boxeador a la salida del túnel, con la cámara al hombro, sin permiso ante un estadio de ocho mil personas dispuestas a ver la pelea. Entramos cantando, estuve arriba del ring filmando y sobre todo, me quedo con el recuerdo de haber cantado el himno argentino ante miles de españoles. Fue un momento mágico, Omar Narváez le dio esa noche una lección de boxeo al retador español y fue el cierre a una experiencia memorable, con amistades que hasta el día de hoy mantengo. Fue el viaje más lindo que me dio el periodismo.

EM: ¿Cómo era esa relación entre quienes manejaban el boxeo argentino y Sergio Martínez?

JS: Maravilla era una promesa. Tenía mucha calidad y fue a pelear a Las Vegas contra un boxeador ya consagrado, que se llama Antonio Margarito. Fue una pelea que Martínez pierde por knockout, sobre todo por la experiencia que en ese momento le faltaba a Sergio.

Luego de esa pelea surgió una diferencia económica, entre lo que el promotor del evento había pactado con Martínez y lo que efectivamente le había entregado. Entonces el boxeador argentino entra en conflicto, se harta de la situación que además era y es una constante en el mundo del boxeo, incluso en la actualidad.

En ese momento otro peleador argentino, precursor en esto de irse a España a probar suerte lo llama y le comenta que allí había donde practicar, en un buen ambiente y con Ricardo Sánchez Atocha, un gran entrenador, extraño para España que no es una potencia en cuanto al boxeo. Martínez se va y allá también estaban los hermanos Gabriel Sarmiento y Pablo Sarmiento. Armaron un gran equipo, una legión extranjera de boxeadores marginados, entre los cuales figuraban incluso muchos luchadores que provenían de Europa del este. En un principio no la pasaban nada bien, trabajaban como seguridad en boliches por ejemplo, pero eran un equipo importante y entrenaban juntos, lo cual les dio una fortaleza importante.

EM: Sin embargo en Argentina ni nos enteramos.

JS: Sucede que la Federación Argentina de Boxeo lo invisibiliza a Sergio Martínez en nuestro país, luego de haber roto su relación con el oficialismo del boxeo local, que en ese momento se llamaba TyCSports. Sin embargo y por suerte, para todos aquellos a los que les gusta el boxeo, Maravilla era muy tenido en cuenta en su calidad como deportista por Osvaldo Príncipi y Julio Ernesto Vila. Se trataba de dos tipos muy importantes y si bien los canales en los que trabajaban no les permitían pasar imágenes de Martínez, ellos hablaban del boxeador en el medio de cualquier transmisión. El peso propio que tenían como periodistas los avalaba.

Maravilla a los pocos años fue a pelear a Inglaterra por un título mundial. Ganó en una gran contienda y nadie publicó una sola línea en Argentina sobre la noticia. En ese momento nosotros, en nuestro trabajo, logramos conseguir apenas, una serie de fotos, con las que armamos un tape para intentar dar a conocer el logro de este boxeador argentino en Manchester.

El tipo era campeón del mundo y defiende el título en Inglaterra de nuevo, para entonces volver a dejar en la lona al rival inglés. No obstante esto, no era negocio para los organizadores de allá y Sergio tuvo que dejar el título vacante un tiempo después porque no le daban peleas. En definitiva ha sido un deportista que se opuso a los grandes negocios del boxeo.

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EM: ¿Cuáles son los deportes que más te apasiona analizar?

JS: El boxeo, el tenis y el automovilismo, fundamentalmente la Formula 1. No podría establecer un orden, soy un loco del tenis, he hecho muchas coberturas de ATP, de Copa Davis. Fue muy importante el logro de la Copa Davis para mí.Soy un apasionado de lo que transmito.

He participado en un programa que reflejaba la actualidad del tenis, en la época de la “Legión”, en la que todas las semanas aparecía un argentino protagonizando algún torneo importante. Ahora estamos evaluando, junto a algunos compañeros, hacer en estos meses un especial de tenis en el canal, para cubrir el ATP de Córdoba, un hecho histórico para todo aquel que aprecie el deporte.

Este torneo se va a realizar en febrero y se está barajando, entre otras, la presencia de Fabio Fognini, que hoy es un Top 15 del mundo y quienes conocen de la materia saben que es un tipo capaz de hacer cualquier cosa en la cancha, un talentoso. Dominic Thiem también va a estar, es un jugador que ya fue top 5 y hoy está entre los diez mejores, así como todos los jugadores argentinos más relevantes, salvo Juan Martín del Potro, que no realiza esta gira. Es un sueño hecho realidad tener un evento así en nuestra provincia.

EM: ¿Sigue siendo un deporte de relevancia masiva el boxeo, o fue perdiendo adeptos a manos de otros deportes de pelea?

JS: En Argentina quizás exista menos público interesado en este deporte, pero a nivel mundial ha crecido de manera exponencial. Lo que sucede es que luego de la caída del Muro de Berlín se incorporaron millones de personas que anteriormente estaban afuera de lo que a veces se denomina el “deporte occidental”. La globalización ha potenciado el negocio del boxeo y hasta el día de hoy los eventos que más dinero mueven son las grandes veladas de boxeo. Las contiendas de Floyd Mayweather, en los últimos tiempos, le brindan individualmente 200 millones de dólares. Subiéndose una sola vez al ring este deportista gana lo que Messi y Cristiano Ronaldo ganarían en casi diez años de sus contratos.

Hay una voracidad de consumo importante. Ya existen plataformas digitales, que esquivan las transmisiones televisivas y los boxeadores más importantes del mundo ganan más que cualquier otro deportista, sea de fútbol, tenis o básquet NBA.

En el caso de nuestro país, en lo estrictamente deportivo hay que hablar de las mujeres. No se visibilizó lo suficiente, pero en los últimos tiempos Argentina ha sido una de las grandes potencias mundiales en el boxeo femenino.


ESPECIAL RADIO EL MILENIO

EM: ¿Por qué pensás que se perdió el interés de una porción del público por el boxeo en Argentina?

JS: Pienso que aquí se armó una industria del fútbol monstruosa, en perjuicio del resto de los deportes. Hoy tenemos un montón de programas de fútbol en los que se reúne a seis periodistas, que lo único que quieren es tener razón o imponer una visión. No interesa hablar de lo que está sucediendo a nivel deportivo, noticioso.

En vez de ocupar ese tiempo brindándole difusión a sucesos de distintos deportes, se arman esas mesas de discusión llenas de egos, que no apuntan a ningún lado. ¿Por qué no transmitimos jóvenes haciendo canotaje o atletismo? Quedó demostrado en estos últimos Juegos Olímpicos de la Juventud que la gente quiere ver otra cosa, quiere ver a los deportistas compitiendo. El público llenó todos los estadios y todos los eventos. Eso te dice que el público reclama contenido. TyCSports  tuvo que levantar a todos los programas de discusión, porque los televidentes pedían contenido. Hay que hacer hincapié en eso, mostrar más deporte y en mayor variedad.



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