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El milenio

10 años conectando Sierras Chicas

De local, en cualquier cancha

Las chicas ya no sólo quieren ser Leonas, la ilusión deportiva se extiende y se ramifica en base a triunfos poco publicitados, pero que llenan de orgullo al país. Tal es el caso de “La Garra”, el apodo que ya es nombre e identidad del equipo argentino de hándbol femenino. Gala Ríos, de Unquillo, participó del último mundial juvenil de la disciplina y ya no quiere bajarse de ese tren.

  • Por Ignacio Parisi. 
  • ignacioparisi@elmilenio.info
  • Milagros Ocanto. 5°A IENM.
  • Máximo Appendino, Valentina Bocanegra. 4°A IENM.
  • Augusto Destefanis, Juan Cruz Bocanera. 4°B IMVA
“Como pívot nuestra relevancia en el juego no pasa por lucirnos, ni hacer goles. Somos lo que el equipo requiere que seamos”, remarca Gala Ríos.

Entre viajes, competencias, colegio y amistades, poco tiempo le queda a Gala Ríos para reflexionar acerca de su prometedor presente en el hándbol. Con su madurez y seguridad para hablar de lo que más la apasiona, cuesta creer que la jugadora unquillense sólo tenga 17 años.

Sin embargo, en escaso tiempo, la ex pívot de Río Ceballos ya resuena entre los nombres importantes a la hora de buscar proyectos a futuro en la selección femenina. Su gran estatura y potencia física se mezclan con una gran capacidad para defender y convertirse en un pilar de cada equipo que integra.

“Como pívot pienso que tengo que ser una jugadora que esté siempre dispuesta a lo que el conjunto necesite de mí. Si estamos defendiendo y salimos de contragolpe con las jugadoras más rápidas, yo tengo que llevar la pelota arriba, si estamos en ataque y el central se queda sin pase, la pívot tiene que ir a recibir. Nuestra relevancia en el juego no pasa por lucirnos, ni hacer goles, somos lo que el equipo requiere que seamos”, define Gala con claridad y lejos de cualquier rasgo de egoísmo.

La frutilla de un 2018 inolvidable para Ríos, fue la convocatoria al seleccionado nacional, donde sus buenas producciones la depositaron en la lista definitiva para participar en el Mundial de Polonia, con la categoría juvenil. Un salto de calidad que llegó luego de entrenarse en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo, entre atletas de la talla de Luis Scola, Delfina Merino o Pablo Matera.

El Milenio: ¿Cómo llegaste al hándbol?

Gala Ríos: Soy una chica que hace deporte desde que nació, prácticamente. Mi familia me lo inculcó desde que tengo memoria, en mi casa siempre se le dio mucha importancia, sobre todo al básquet. Hubo un momento, al comienzo de mi adolescencia, en el que no hacía ningún deporte ya que me dejó de llamar la atención el básquet. Mi mamá me llevó a hándbol y me acuerdo que en primera instancia me escapé, no quería jugar. Tiempo más tarde, a los catorce años probamos de nuevo y a partir de ahí cambió todo.

EM: ¿Cómo fue tu trayectoria a nivel clubes?

GR: En un principio arranqué en Río Ceballos, fueron dos años en los cuales era todo nuevo para mí. Me llamaron a la selección cordobesa, no entendía nada de lo que me estaba pasando. Conocí a una entrenadora que a su vez dirigía al equipo femenino del club Unión Eléctrica. A principios del año pasado decidí irme a jugar a ese equipo, que luego por problemas con la institución se transformó en Jockey Club, donde juego en este momento.

EM: ¿Te llamaron desde este nuevo equipo para formar parte del plantel en alguna posición en particular?

GR: No, fue una decisión que yo tomé para probarme en este lugar. En cuanto a mi posición yo siempre jugué de pívot, pero en un comienzo intentaron ponerme como lateral, para aprovechar mi altura y mi condición de zurda. La verdad es que no me sentí tan cómoda en ese nuevo puesto y volví a mi posición original.

EM: ¿Qué era lo que te incomodaba de este nuevo lugar en el que te propusieron jugar?

GR: Es totalmente diferente. Cambia todo, el lateral es una posición en la que tenés mucho tiempo la pelota en las manos, eso implica una responsabilidad diferente y se necesita gran capacidad para tomar decisiones en poco tiempo. Primero y principal, desde ese puesto hay que saber tirar al arco desde diez a doce metros. La defensa es completamente contraria a la de la pívot. Yo me siento cómoda en otra situación, metida en el medio de la defensa, aguantando a dos jugadoras chocando y colgándose de mí, postearme, darme vuelta y tirar al arco. La propuesta de ser lateral tuvo más que ver con lo que le puedo aportar al equipo como zurda, es algo conveniente porque no somos muchas, y cambia totalmente la perspectiva del arco, los movimientos naturales.

EM: ¿Cuáles fueron tus sensaciones al ser convocada por primera vez a un seleccionado argentino? ¿Te sorprendió la convocatoria?

GR: Fue muy loco todo. La convocatoria me llega cuando estábamos terminando de jugar con mi equipo el Nacional de Clubes en Bariloche. No lo esperaba, todo lo contrario, yo venía de un año en el que no pude terminar jugando, por una lesión importante en la espalda. La meta era volver a caminar, correr, jugar, pero ni me imaginaba recuperarme y que me llamen para un seleccionado. Fue lo mejor que me pasó en el año. Lo llamaron un domingo a mi papá para avisarle y el martes ya tenía que estar entrenando en Buenos Aires, fue increíble.

EM: ¿Qué ofrece el hándbol internacional en cuanto a juego y rivales?

GR: Es absolutamente diferente a América. Europa y Asia proponen un nivel de juego altísimo. La distancia en cuanto a tamaños es muy grande, allá todas las jugadoras superan el metro setenta e incluso el metro ochenta. Son profesionales, tienen 17 años y ya se dedican pura y exclusivamente al deporte. Creo que lo físico es lo más notorio, pueden correr dos horas con velocidad, son capaces de postearse frente a un hombre por la gran potencia que tienen. En eso puntualmente, que es mi trabajo en la cancha, me costó muchísimo.

EM: Dentro del panorama que pudiste ver en este último tiempo, ¿Qué buscás emular en tu propio juego?

GR: Entrené un tiempo con una referente de mi club Jockey y siempre me encantó su manera de defender. Constantemente trato de agregar a mi juego ese tipo de cosas que se pueden trabajar. Además, vi en el mundial, una jugadora capaz de manejar las dos manos como si fueran su mano hábil. Eso no es normal, no pasa seguido que alguien te ataque y tire con ambas manos con la misma consistencia. Así que tomo como una meta personal poder tener esa destreza, ya lo estoy entrenando y espero lograrlo.

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