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Recuperando lo perdido

Con una reciente normalización de los cargos ambientales, el municipio de Unquillo debe enfrentar nuevos desafíos y resolver aquellos que quedaron en el tintero. Nos lo explica Germán Chaves.

Con una reciente normalización de los cargos ambientales, el municipio de Unquillo debe enfrentar nuevos desafíos y resolver aquellos que quedaron en el tintero.


Por Amira López Giménez

amiralopez@elmilenio.info

German Chavez

A partir de la asunción de la actual gestión al poder político, algunos engranajes institucionales del municipio quedaron sin referentes ni directores. Las inundaciones del 15F y el posterior conflicto laboral que enfrentó a los empleados municipales, dejó bajo la alfombra una serie de cuestiones a la espera de ser resueltos, tal era el caso del área de ambiente.

Algunas de las funciones de un área vital como ambiente son: la gestión de la interacción entre ciudadanos y ambiente, la fiscalización y las inspecciones en las construcciones edilicias, su interacción con el entorno natural, el control de plagas; la fiscalización de lotes baldíos y focos de contaminación, la mitigación del impacto de la actividad humana, entre otras.

De esta manera, desde hace dos semanas, con una Tecnicatura en Gestión Ambiental y con una experiencia previa en la Secretaría de Desarrollo Sustentable de la provincia de Córdoba, Germán Andrés Chaves ocupa el puesto de Director del área verde a través de un acuerdo entre provincia y mandatarios locales.

“Mi cargo es de Director de Ambiente y mi función es manejar todo lo vinculado a esta área. Toda mi vida he trabajado en ambiente, y me interesa mejorar la situación ambiental del lugar donde vivimos todos”, comenzó expresando el nuevo dirigente de la ecología local en diálogo con El Milenio.

EM: ¿Cuáles son los objetivos para este año en el área de ambiente?

GC: Todavía me estoy informando de cómo está la situación acá en Unquillo. Veo que el tema principal, que requiere mucho trabajo, es la basura, los residuos sólidos urbanos y la separación en origen, o sea entre orgánicos y residuos secos o reciclables. En este momento la recolección diferenciada se está haciendo en tres barrios y no está funcionando adecuadamente, así que habría que mejorarla para poder trabajar en otros lugares.

EM: En el caso de los ríos y su estado post inundación ¿cómo va a ser el trabajo del área?

GC: Bueno, tengo que revisar la cuestión paisajística del río. Lo que es del tema inundaciones se está encargando más el área de obras públicas que está ejecutando la obra de desagües de la terminal.

EM: ¿Cuál es su opinión del actual estado ambiental de Sierras Chicas?

GC: Observo que aumentó mucho la ocupación inmobiliaria en la zona lo que repercute en los problemas ambientales de la ciudad. Cuando se ocupan muchos metros para la edificación se requiere del retiro de la cobertura vegetal, lo que repercute en la absorción del agua que no es menor. Esa es una de las principales causas de las inundaciones, por eso se necesita de una ordenanza para que las construcciones se hagan hasta determinado nivel y altura de las sierras y a través de ello, lograr que la extracción de la cobertura vegetal sea menor.

EM: A futuro ¿tiene algún proyecto en particular para la ciudad?

GC: Quiero consolidar el tema de la recolección diferenciada de la basura, se van a poner puntos verdes en varios lugares estratégicos de la ciudad para lo que es el depósito de plástico y lata, cartón, papel y vidrio. Eso disminuye el volumen de basura en el punto de transferencia a la planta de tratamiento y no sólo implica un ahorro de costos para el municipio, sino que también se genera conciencia social.

En ese sentido, en abril empiezan las clases de educación ambiental en los colegios de Unquillo. Esta propuesta es mía y la llevo adelante en conjunto con la secretaria de educación ambiental de la provincia. Se va a hacer hincapié en la separación y en la recolección diferenciada, así como en reforestación, que serían los puntos principales de la capacitación.

El dilema de Los Quebrachitos  

Tras el reclamo de los vecinos de Cabana, por el estado de abandono de la más grande reserva natural con la que cuenta la ciudad, el municipio decidió tomar riendas en el asunto. El cargo de director fue municipalizado cuando Juan Spicogna asumió como dirigente del entorno natural. A su vez, el encargado de desarrollo urbano Alan Bassi, asumió como representante del municipio, por lo que se prevé trabajará en conjunto con la Comitiva de Asesoramiento, integrada por técnicos, vecinos y sectores que representan la globalidad del barrio de Cabana.

“Para mí es un gusto y un privilegio trabajar en algo tan preciado, ya que  yo vivo en la zona de Cabana. Agradezco poder participar con la profesión y con lo que se pueda aportar. Los desafíos son obtener la personalidad necesaria para gestionar un objeto tan preciado y delicado y obtener los recursos necesarios que nunca antes se tuvieron.  Además, la gestión de una reserva no sólo pasa por los recursos que uno dispone, sino también por la educación de la gente”, expresó Alan Bassi.

En el tintero político  

La gestión política tuvo que dar batalla en los conflictos ambientales que se le presentaron, uno de ellos fue el polémico proyecto conocido como El Montecito, del cual surgió el debate sobre las construcciones edilicias en zonas rojas y la necesidad de un plan global que integre el trabajo en conjunto de varias oficinas municipales.

“Esta gestión se opuso rotundamente al proyecto El Montecito ya que lo considerábamos una infracción ambiental y exigimos una revaluación del proyecto y su impacto. Logramos la reducción en un 50% y se reconoce como una reserva ambiental perpetua. Ese fue un gran logro. Este nuevo proyecto superador, que todavía no está aprobado, consiste en un barrio con amplias áreas verdes. Si se aprueba, la intención del municipio es que este 50% del Montecito quede añadido a la reserva natural de Los Quebrachitos”, explico Alan Bassi.

“Ha sido muy doloroso ver a los ríos en ese estado” 

Los cambios en el entramado natural después del 15F están a la vista y una de las mayores pérdidas es el arroyo que hoy día representa la ausencia de los espacios para compartir.

“Lo que se gana haciendo del río un canal es mayor velocidad y menor altura del agua en una creciente pero también genera efectos no deseados como la erosión. De todos modos, el río se vuelve a acomodar naturalmente así que no es una solución duradera”, expresó Alan Bassi sobre el actual estado del río y agregó: “La intención de esta gestión es que se pueda volver a tener los márgenes del río para el disfrute. Estuve hablando con provincia para obtener de nuevo el arroyito serrano y reubicar a las personas que viven cerca para generar espacios verdes o plazas. La idea es devolverle al río lo que era antes”.

1 comment on “Recuperando lo perdido

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