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El milenio

10 años conectando Sierras Chicas

Sierras Chicas de ayer y hoy, tercera parte

Tercera entrega de este informe especial de El Milenio, reconstruyendo el pasado de Sierras Chicas y recuperando datos e historias de los lugares que caminamos todos los días. ¿Cómo eran aquellos sitios y cómo lucen en la actualidad? Descubrilo en esta nota.


Por Lucía Argüello

luciaarguello@elmilenio.info

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El kiosco de Migliavacca

Algunos lugares de Río Ceballos han cambiado tanto que ya no conservan rastro alguno de lo que fueron. Como este tramo de la Av. San Martín al 4900 donde, según cuentan los memoriosos, funcionaba el negocio de Don Migliavacca, hoy ocupado por un local de Tarjeta Naranja y la panadería Lapana.

La capilla vieja

Mientras tanto, otros sitios perduran en el tiempo casi sin experimentar modificaciones. Este es el caso de la Capilla Nuestra Señora de los Dolores, construida en 1873. Curiosamente, uno de sus detalles más notorios es el centenario aguaribay que la acompaña, bajo cuya sombra supo dar clases Francisco Luján, considerado el primer maestro de Río Ceballos. Originalmente, el árbol se encontraba frente al atrio de la capilla, pero como complicaba la circulación de los fieles, en 1901 el Padre Ramos decidió que el ejemplar fuera trasladado a donde se encuentra actualmente.

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La Av. San Martín en Unquillo

Así se veía este tramo de Av. San Martín al 1500 en 1944. Las casas señoriales eran comunes en el Unquillo de esa época, cuando muchas grandes familias, fundamentalmente de Santa Fe y Buenos Aires, venían a vivir o a pasar el verano en la zona de Sierras Chicas. Nótese que la casona que se observa a la izquierda en la fotografía aún se mantiene en pie, aunque ha perdido la galería, probablemente para ensanchar la concurrida calle.

La estación de ferrocarril

El ferrocarril llegó a Villa Allende en 1910 y circuló hasta 1969. La estación, todavía en pie en medio del Polideportivo, se llamaba Coronel Faustino Allende y el ramal estaba identificado como “Ramal a Río Ceballos”, destino al que nunca llegó, quedando simplemente como “Ramal Guiñazú/Unquillo”. Con el FCC llegaron el telégrafo, la primera estafeta postal (luego correo), el primer gran almacén de ramos generales (la casa Agostinelli-Rodríguez, hoy sede del banco Macro), la primera botica, bazar, ferretería, pinturería y la casi centenaria carnicería Bevacqua. Así, el centro comercial de la Villa se desplazó de Av. Goycoechea (la “calle ancha”) a la calle Sáenz Peña, frente a la estación.

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Hotel Agostini

El tren también dio el puntapié para la explosión turística de Villa Allende y el surgimiento de muchos hoteles, pensiones y hosterías, como el Hotel/Bar Agostini (postal de 1966), posteriormente convertido en supermercado y actualmente en gimnasio (Av. Goycoechea, frente a San Cayetano). Durante aquellos años de canchas de tierra y campeonatos locales, muchos clubes se formaban en almacenes, panaderías, carnicerías y bares. El Agostini vio nacer a “La gota de leche”, un equipo que hoy solo vive en el recuerdo de unos pocos.

*Agradecimiento por las fotos antiguas y datos históricos a Antonio Leal, incansable recopilador de la Villa, al libro “Villa Allende. Cuerpo de ciudad, alma de pueblo”, la página de Facebook Córdoba de antaño (y sus comentadores), al blog www.depuebloaciudad.com y a la página Sierras Chicas Plus.

Si quiere compartir una foto antigua o historia de Sierras Chicas con El Milenio, no dude en escribir a luciaarguello@elmilenio.info.

Sierras Chicas de ayer y hoy, primera parte

Sierras Chicas de ayer y hoy, segunda parte

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