4 abril, 2026

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Gabriel Raies: Leyenda viva

Gabriel Raies viene de una familia con una larga trayectoria automovilística, que lo inspiró a profesionalizarse como piloto en distintas categorías. A lo largo de su carrera, alzó el título del Campeonato de Rally 17 veces hasta su retiro en 2003. Hoy, es embajador de Toyota, trabajando como asesor en el desarrollo de vehículos deportivos.

DEPORTES

Por: Agustín Bordanzi, Faustino Amato y Santino Baravalle 4° IENM; Camila Cagnolo y Santino Oliva 4° IMVA.


Dentro del automovilismo argentino, Gabriel Raies es una de las figuras más emblemáticas, con una trayectoria marcada tanto por la pasión como por la versatilidad. “Mi padre fue el que trajo la Fórmula 1 a Córdoba en el año 58, cuando yo nacía y desde el primer día yo mamé el automovilismo”, recordó Raies, quien a los 10 años aprendió a manejar al volante de un Renault Gordini. 

Desde sus padres, que lo impulsaron, hasta sus hermanos e hijos, que también incursionaron en el deporte, se consolidó una tradición que se extendió por generaciones.

En tanto, Raies no se limitó a una categoría. Su necesidad de competir lo llevó a subirse a todo tipo de vehículos y en diferentes escenarios. “En el año 99, de 52 domingos, corrí 48. Corrí en lancha, en camión, en sulky, en todas las categorías. Me faltó nada más que la fórmula porque yo era gordo y no entraba”, relató con humor. 

Así, no solo sumó experiencia, sino que también se consolidó como un piloto competitivo en múltiples terrenos. Sin embargo, si hay una disciplina que marcó su nombre en la historia del deporte argentino, fue el rally. 

“Me salía con muchísima facilidad. En las otras carreras me tenía que esforzar más, ganaba, pero me costaba mucho”, aseguró. Allí conquistó 17 títulos, lo que considera una de sus mayores huellas deportivas. Para el mundo del rally su legado fue fundamental: compitió en 193 carreras, con 85 victorias, encabezando así la lista de ganadores y convirtiéndose en figura clave a nivel nacional. 

El Milenio: ¿De qué manera te vinculaste a la creación del Campeonato Argentino de Rally?

Gabriel Raies: Al rally lo crea mi papá con un grupo de gente y ahí empieza la categoría. Lo que sí creamos con Jorge Recalde, quien falleció, y con Ernesto Soto, fue la Asociación de Pilotos de Corredores. Nos enfrentamos a los clubes, al Automóvil Club Argentino, el cual era y es un ente poderoso para ocuparnos de arreglar fechas fechas, ver que los trofeos sean buenos, ver que los caminos estén en condiciones y todas esas cosas para los demás pilotos. Nos pusimos durante muchísimos años el campeonato a cargo. Después yo me retiré, quedé al frente de la categoría y un día me pareció que ya había jóvenes como Federico Villagra y Marcos Ligato, listos para continuar con la categoría y ahora el Rally Argentino tiene un presidente que es Fernando Scarlata, pero sigue siendo de los pilotos, que eso lo logramos hace 30 años con esfuerzo y tenacidad.

EM: ¿Qué rivales o colegas fueron los más desafiantes durante tus años en las pistas? ¿Qué pudiste aprender de ellos? 

GR: Mi época fue brava. En rally, sin duda fue Recalde, “el gringo” Bescham, “el pájaro” Garro, Francisco Alcuaz, Ale Moroni, Mario Stilo. Fueron tipos difíciles de ganar. En rally del que más aprendí fue de Recalde; el Cabezón Soto era buenísimo arriba del auto; en rally y en pista también aprendí mucho con José Pepe Cano; con Omar Carbonari, aprendí en pista; del Flaco Traverso, con “el Loco” di Palma, me gustaba mucho su estilo de vida, por eso me hice piloto de helicóptero. Alguno más seguramente debe haber por ahí, pero yo creo que uno nunca deja de aprender. Si mirás al lado tuyo, tanto a los que son mejores como a los que son peores, de ambos aprendés. De unos aprendés lo que hay que hacer y de otros, lo que no hay que hacer.

EM: ¿Cómo era competir en el rally en tus inicios, comparado con lo que observás y se vive hoy en la disciplina?

GR: El mundo cambió, indudablemente. Hace 20 años atrás, los chicos estaban anotando con papel y lápiz mientras que hoy están con una compu. En el automovilismo pasó lo mismo. Nosotros corríamos de pantalón, de remera, sentados arriba de una butaca de plástico. Por eso tengo la espalda como la tengo, que no me quejo, porque era lo que había en ese momento. El cambio ha sido monstruoso. Yo tuve la suerte que lo fui transitando, pero yo me iba a una carrera y para comunicarme con mi vieja tenía que hacer un llamado y que en algún momento alguien me lo devuelva para pedir el llamado. Ahora, ponemos a punto los autos con sensores y una tecnología impresionante, y a eso sumale la seguridad, los usos, todas las cosas que hacen que sea todo mejor y más fácil y más seguro. No quiero herir susceptibilidades: no es que sea más fácil correr, cualquier deporte de riesgo es difícil, solo que actualmente es más seguro. Nosotros no sabíamos si volvíamos y hoy hay muy pocos accidentes fatales. 

“Sigo ligado en todo lo que tenga que ver con el rally y aconsejando porque me gusta muchísimo”, expresó Raies.  

EM: ¿Creés que con la tecnología de hoy podrías haber hecho las cosas distintas?

GR: La tecnología te hace las cosas mucho pero mucho más fáciles. Por ejemplo, nosotros no teníamos equipo de radio arriba del auto de carrera, no estábamos comunicados con nadie y para enterarnos de lo que pasaba, dábamos una vuelta frente a los boxes y en la siguiente recién te decían qué tiempo habías hecho y qué te pasaba a vos. Hoy vos pasás frente a boxes y en la primera curva te dicen: “No va bien el auto”, entonces ahorrás goma, nafta y tiempo. Ahora, cuando vos te bajás viene un ingeniero, saca una tarjeta SIM, la pone en una compu y te dice: “Acá frenaste lejos, acá te cerraste mucho, acá vamos a arreglar el auto y etc”.

EM: ¿Qué aspectos de tu perfil deportivo te hicieron ser un buen piloto?

GR: Yo creo que le puse desde el primer día muchísimas ganas, dedicación, tiempo entrenando y preparándome. Estuve rodeado primero por mi papá, y después por muy buenos pilotos y directores de equipo que me marcaron un camino. Yo siempre cuento que Oreste Berta (proyectista, desarrollista y constructor integral de motores y automóviles de competición) hace 40 años me dijo un día “tomá tres litros de agua por día que hace bien. Es bueno para el cuerpo”, y hoy todo el mundo te aconseja eso ¿Qué quiero decir con esto? Que tenes que escuchar a la gente que te rodea. Después indudablemente cada uno tiene que hacer sus experiencias, más cuando somos jóvenes y queremos chocar alguna vez, pero de ahí salen las grandes experiencias. 

EM: ¿Cuál es el legado que considerás que dejás en el automovilismo?

GR: Yo siempre fui muy impetuoso, corría a  todo o nada. Gané y perdí muchísimas carreras, pero las que perdí fue por no haber ido a veces más despacio o haberme cuidado pero no me arrepiento para nada, porque yo creo que la gente que te sigue, la que está detrás tuyo, lo que quiere es que ganes. Entonces, hay que hacer todo lo posible para ir lo más rápido para que se pueda siempre ganar. Como consejo para la parte deportiva, sería que dejen todo lo que tienen para siempre brindarse a los de uno y al público. 


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