8 abril, 2026

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Emilia Torassa: Arte en el aire

María Emilia Torassa, licenciada en Nutrición y fundadora de MSK Gimnasio, combina su rol de docente y atleta en telas, lira y pole. Desde su academia, impulsa un espacio donde sus alumnas no solo aprenden destrezas, sino a expresarse. Además, en agosto participaron en el American TAAT – World Championship.

CULTURA

Por: Fátima Falco, Ada Wajner y Antonella Acosta 4° IENM; Nicole Sotelo y Sol Montanari 4° IMVA.


María Emilia Torassa tiene 26 años, es licenciada en Nutrición y vive en Unquillo. Sin embargo, su lugar de pertenencia hoy está en el aire: es profesora y dueña de MSK Gimnasio, la academia que abrió en su localidad para darle espacio a las disciplinas aéreas.

Tela, lira y pole son algunas de las actividades que combinan danza y acrobacia con un enfoque deportivo-profesional. Aunque todavía no son reconocidas oficialmente como tal, están en proceso de serlo, asegura la entrevistada.

“Las tres disciplinas pertenecen al mismo grupo. La diferencia está en los elementos: la tela, el aro —la lira colgada— y el pole, que se practica en una barra o tubo de acero inoxidable o cromado”, explica Torassa. Y agrega que este último “es el más profesionalizado: ya cuenta con federación propia y se está peleando para que llegue a los Juegos Olímpicos”.

En tanto, en Unquillo, estas prácticas eran casi inexistentes. Al respecto, Torassa valora: “Que hoy mis alumnas puedan mostrar su nivel y que la ciudad empiece a tener referentes en estas disciplinas es lo que más me motiva”.

Actualmente, su academia reúne alumnos de 3 a 57 años, ofreciendo un espacio tanto para entrenar como para expresarse. “Empezó como un hobby. Siempre di clases de tela, pero por cuestiones de infraestructura tuvimos que cerrar la escuelita donde trabajaba. Ahí surgió la idea de abrir MSK sola, combinando las disciplinas aéreas que yo practicaba con otras actividades y profesionales”, narra sobre los orígenes del lugar. 

“También quería que las mujeres tuvieran su propio lugar, sobre todo madres, tías y abuelas; para conectarse, animarse y descubrir que podían probar cosas nuevas sin miedo”, añade. Además, por su parte sigue compitiendo y logrando podios a nivel provincial y nacional, transmitiendo así la experiencia de quien practica y enseña al mismo tiempo. 

En este marco, participó, junto a integrantes de su espacio en la instancia regional del American TAAT – World Championship que se llevó a cabo los días 9 y 10 de agosto en Córdoba. Sobre la experiencia, Emilia destaca: “Fue un desafío ir como atleta y al mismo tiempo como docente a cargo. La competencia siempre genera nervios y ansiedad y como mis alumnas querían verme competir, me convencieron, aunque venía de una lesión”.  

Para conocer más de su trabajo y sus propuestas, su cuenta en Instagram: @msk.gim 

El Milenio: ¿Cómo comenzaste tu recorrido en las disciplinas aéreas y qué te llevó a dedicarte a ellas?

Emilia Torassa: Empecé muy chiquita. Toda mi vida hice gimnasia rítmica, muy ligada a la danza clásica. Por una lesión tuve que dejar la gimnasia federada y me dediqué completamente a lo aéreo. A los 16 años comencé con tela, luego lira y, por último, pole, que es lo más reciente. Hace unos años empecé a practicarlo de forma más profesional, y fue también la primera disciplina en la que competí. 

Muchas veces estas disciplinas se ven desde el mundo del circo o de manera más bohemia, donde hay quienes lo hacen por amor al arte o como estilo de vida, y eso está perfecto. Pero, muchas veces se deja de lado la parte anatómica, fisiológica y el cuidado del cuerpo. Eso es justamente lo que yo estudio y aplico con mis alumnas. No es solo práctica: lo trabajo como cualquier otro deporte, con preparación física, técnica y cuidado integral, incluyendo sueño y nutrición. 

EM: ¿Cómo describís una competencia de estas y cuáles son los requisitos para participar?

ET: Dentro de este marco, que todavía no está completamente definido, hay muchas versiones. Pero las más oficiales, como las que participamos nosotras de tela y lira, es el TAAT (Torneo Argentino de Acrobacias Aéreas). Está hace muchos años, es latinoamericano y nació en Córdoba. Las competencias se dividen por edad, como en cualquier deporte: preinfantil, infantil, juvenil y adulto. Y dentro de cada grupo etario hay niveles: amateur, profesional, pre élite y élite. No necesitás habilidades especiales para competir: te brindan una lista de requisitos, que son ciertos elementos técnicos que deben estar dentro de tu performance. A medida que subís de nivel, se vuelven más difíciles.

EM: Que este torneo haya comenzado en Córdoba, ¿habla de una situación particular en esta provincia?

ET: Hay muchos referentes de las tres disciplinas – lira, tela y pole- que son cordobeses. Mi entrenadora, Ana Clara, está en el podio mundial de pole, y Belén Serra, que es la número dos, también es cordobesa. En la categoría más alta, que es “Star”, el primer y segundo puesto del ranking mundial son argentinos y cordobeses. En “Élite”, que está justo por debajo, el primer puesto también son locales. En lira somos pocas, es una disciplina menos conocida, pero Córdoba tiene una fuerte presencia.

EM: ¿Cuáles son los logros obtenidos en las competencias en las que participaste?

ET: En tela nunca competí; mi participación allí es como instructora, formando y preparando a mis alumnas. En lira y pole obtuve podios en varias competencias, entre ellos: Expressive Pole Champions 2021 (2°), acrobacias aéreas de Flavio Mendoza 2023 (1°), podio en 2024 y este año en el TAAT, cuya final será en diciembre. 

EM: ¿De qué manera se evalúa en estas instancias?

ET: Una de las cosas que hoy más se busca desde el jurado es que la coreografía transmita algo, que el mensaje se entienda. Por supuesto sin dejar de lado lo técnico obligatorio. Siempre les digo a mis alumnas que elijan algo que quieran contar: una historia real, una experiencia personal o una música que las movilice. Los ejercicios los eligen ellas, y yo intervengo más en las uniones y transiciones y en los obligatorios que pide cada categoría. Busco que haya originalidad y que no siempre sean los mismos movimientos. También pienso qué ejercicio se adapta mejor a cada alumna: si alguna tiene menos flexibilidad, por ejemplo, elijo que no quede expuesta esa dificultad. 

EM: ¿Qué aspecto de tu experiencia personal como acróbata considerás clave para tu rol como entrenadora?

ET: Siempre les digo a mis alumnas: “En primer lugar, humildad”. Nosotras no vamos a competir contra otras, sino contra nosotras mismas. Aprendí que lo que pase en una competencia no te define. Lo importante es el recorrido: todo lo que lograste hasta llegar ahí. Muchas veces entrenamos una coreo durante seis meses y, si en esos tres minutos de presentación te resbalás o algo no sale, no te dejan repetirla. Pero ese “fallo” no borra el camino que hiciste. Me encanta impulsarlas. 


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