4 abril, 2026

El Milenio

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Enrique Orschanski: El poder curativo de la palabra

Con más de cuarenta años de ejercicio de la pediatría, el médico cordobés Enrique Orschanski es una de las voces de referencia sobre temas relacionados a la vida familiar y la salud de las infancias. Pronto a publicar su décimo libro, remarca que la salud no es solamente no estar enfermo, sino también tener una red potente de contención.

COMUNICADORES

  • Por: Pedro Moyano y Sofie Silaeva 4° IMVA; Mateo Gaido, Jerónimo Oberti y Joaquín Pen 4° IENM.

Enrique Orchanski es un profesional que se dedica por completo al ejercicio de la medicina pediátrica, trascendiendo la atención en consultorio para apostar, además, a la promoción y divulgación.

Así, trabaja tanto atendiendo niños, niñas y adolescentes, como también dictando clases en la cátedra de pediatría de la Facultad de Medicina de la UNC y escribiendo libros y una columna semanal en La Voz del Interior

Asimismo, brindó una charla TEDx, lo que definió como “experiencia inolvidable”. “Cambió mucho mi forma de transmitir ciertas ideas, de concentrarme en una sola, de no dispersarme, de estar siempre en foco”, valoró.

De esta manera, el profesional utiliza diversas estrategias, espacios y herramientas para transmitir numerosos conceptos. Igualmente, aseguró que “no hay recetas para la crianza”. Por lo tanto, mediante sus publicaciones, busca plantear interrogantes, entendiendo que lo fundamental es “devolver el protagonismo y la autoridad a padres y madres como verdaderos formadores de sus hijos”, en tiempos de lo que denomina síndrome de la casa vacía

En este sentido, destacó además: “Estar sano no es solamente no estar enfermo, es sentirse por momentos bien y felices. Entonces, tener una red de contención es el recurso más potente”.


El Milenio: ¿Qué te impulsó a convertirte en un promotor activo de la salud materna e infantil?

Enrique Orchanski: En la atención en el consultorio me di cuenta que muchos sufrimientos infantiles tienen que ver con cuestiones que van más allá de la tos, de los mocos, de las diarreas, de la fiebre. También entran en juego síntomas relacionados con sensaciones de soledad, con el bullying, o efectos derivados del abuso de la tecnología digital. Esto derivó en que tuviera la inquietud de ampliar las consultas, por eso intento en las columnas que se publican los domingos, profundizar sobre temas y actitudes que pueden mejorar la salud infantil.

EM: ¿Cómo evalúas el impacto de tus participaciones en los medios de comunicación?

EO: No podría valorar cuál fue el impacto, sería muy soberbio de mi parte pensar que esto ha generado un cambio o algo parecido. Lo que sí puedo decir es que a algunas personas probablemente les ayudó y otras estuvieron en total desacuerdo. Tener espacio en los medios implica mucha responsabilidad. Busco por todas las vías devolver el protagonismo a padres y madres como verdaderos formadores de sus hijos. Ha habido una caída de la autoridad muy fuerte por la demanda de que los “expertos” digan cómo hay que educar a los chicos. Es como tercerizar una responsabilidad que no debería haber salido nunca de las familias. De hecho, mi próximo libro llevará el título de Dígale usted, doctor.

EM: ¿De qué manera surgió la iniciativa de escribir libros?  

EO: Me di cuenta que las consultas eran breves, a pesar de que duraban una hora. Entonces, empecé a escribir páginas en donde desarrollaba ciertos temas que habían quedado pendientes en el consultorio, las imprimía y se las entregaba a las familias para que las leyeran en su casa. Esas hojas se fueron acumulando y alguien me sugirió: «¿Por qué no editar eso?» Y así salió el primer libro que se llama Pensar la infancia. Descubrí que la escritura es una forma maravillosa de curar muchas cosas, pues los médicos también nos enfermamos. Uno se da cuenta que cuando escribe entiende mejor la realidad de muchas situaciones, empieza a aprender más. 

Descubrí que la escritura es una forma maravillosa de curar muchas cosas, pues los médicos también nos enfermamos. Uno se da cuenta que cuando escribe entiende mejor la realidad de muchas situaciones, empieza a aprender más. 

EM: ¿Cuál de estos es el que más marcó tu recorrido? 

EO: Dos libros son mis preferidos. Uno es el que ilustró Chanti. En un libro ameno, sencillo, en el que se escriben historias cotidianas, de familia, anécdotas. Muy divertido para leerlo, pues son cuentos breves. A mí el que más me conmueve es un libro que me llevó cuatro años de elaboración que se llama Historia de las infancias cordobesas. Trata de cómo vivían los chicos en distintas épocas de la vida en Córdoba, arrancando desde los pueblos originarios. Me costó mucho encontrar información sobre ellos, pero finalmente lo hice y ahora sabemos qué comían, de qué enfermaban, a qué jugaban. Es probablemente el libro más aburrido que  escribí, pero de un enorme valor histórico.

EM: Haces referencia al síndrome de la casa vacía en tus publicaciones ¿De qué se trata?

EO: El síndrome de la casa vacía es un conjunto de situaciones que han llevado a que vivimos la casa muy temprano a la mañana y volvemos a la tarde noche sin haber compartido el hogar. Padres y madres tienen que salir a trabajar durante muchas horas, por lo tanto hay mucha ausencia. Y los chicos tienen que estar muchas horas fuera de su casa porque si están en casa están solos. El modelo familiar, aún en pueblos chicos, hoy supone reencontrarse por pocas horas porque hay que cenar e irse a dormir. Esto considero que es la raíz de muchas enfermedades. Yo no voy a decir cómo criar, tampoco lo sé. No hay recetas. 

EM: ¿Cuáles considerás que son tus mayores logros en materia de salud y qué desafíos te quedan pendiente?

EO: No puedo valorar mis logros. Sí, tal vez, he logrado instalar lo que se llama la pediatría ampliada. Un médico que se dedica a los niños y niñas y adolescentes no se ocupa solamente del cuerpo, de los dolores musculares, de las toses, de la otitis o de los mocos, sino de sus necesidades emocionales, de sus deseos, de sus pasiones. Yo creo que ese es el logro, haber ampliado un poco esos límites tan estrictos de calmar los síntomas físicos e ir un poquito más allá. Y queda pendiente mucho, en este momento, por ejemplo, cuando uno creía haber llegado a un punto, aparece la inteligencia artificial como un enorme desafío. 


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