4 abril, 2026

El Milenio

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Marcos Ramirez: Astronomía al alcance de todos

A través de talleres y capacitaciones libres y gratuitas, en diferentes puntos de la región, Marcos Ramirez, astrónomo aficionado e investigador del CONICET, busca promover la conexión con el cielo por parte de la comunidad. En un momento donde la ciencia atraviesa múltiples obstáculos, el vecino de Sierras Chicas apuesta a la divulgación y concientización.

SOCIEDAD

  • Por: Vicente Anisky, Josefina Floridia y Santino González 4° IENM – Federica Ordoñez y Sofía Genestar 4° IMVA.

Apasionado por la astronomía y la divulgación científica, Marcos Ramirez se ha convertido en un referente local en la región, al que más de un vecino y vecina se acerca para preguntarle sobre alguna curiosidad referida al tema. 

A sus 38 años, este investigador del CONICET, especializado en relatividad general y cosmología, tiene una visión clara: hacer que las personas se reconecten con el cielo nocturno y comprendan mejor los fenómenos astronómicos que nos rodean.

Aunque su formación es en física y no en astronomía, la pasión de Ramirez por el cosmos se remonta a su infancia en Salta, donde desde pequeño se sintió atraído por las estrellas y los misterios del universo. «Siempre me gustó leer divulgación sobre el cosmos, libros de Carl Sagan y Stephen Hawking, por ejemplo. De chico, ya soñaba con entender cómo funcionaba el universo», relata el entrevistado.

Su curiosidad lo llevó a formarse en la Facultad de Matemática, Astronomía y Física de la Universidad Nacional de Córdoba (FAMAF), donde se especializó en relatividad general, y más tarde a realizar un postdoctorado en el mismo lugar. Igualmente, fue su trabajo en el Instituto de Astronomía Teórica y Experimental (IATE) del CONICET, asociado al Observatorio Astronómico de Córdoba, lo que lo acercó a la observación.

Hoy, se dedica a la cosmología, una disciplina que se ocupa de estudiar los primeros momentos del universo tras el Big Bang, en su fase más primitiva. Al respecto, explica: «Los primeros cientos de miles o millones de años, un periodo de tiempo minúsculo si consideramos los 13,8 mil millones de años que tendría el universo», explica. 

Presente desafiante



Una de las preguntas que Ramírez suele recibir con frecuencia es: «¿Para qué sirve la astronomía?», a lo que responde con una reflexión profunda. «Hay dos respuestas posibles. La primera es la de la ciencia básica, que busca saber más por saber. En ese proceso, se descubren cosas que tienen aplicaciones prácticas, como la tecnología de los satélites”, sostiene.

Por otro lado, agrega que también “tiene que ver con algo más antropológico: todas las culturas han tenido un relato de la creación, un mito de cómo empezó todo. La ciencia responde, en parte, a ese deseo humano de entender su lugar en el universo». 

En este sentido, a través de la cosmología y la astronomía, el ser humano busca no solo entender la realidad física del cosmos, sino además encontrar un sentido, una narrativa que explique la existencia misma. «No es sólo ciencia aplicada. Es una cosmovisión», reflexiona.

Sin embargo, esta disciplina enfrenta varios desafíos hoy en día, tanto a nivel de investigación como de divulgación. Uno de los más grandes es la falta de financiamiento. Según Ramírez, «la ciencia básica se está desfinanciando en distintas partes del mundo, pero el caso argentino es particularmente grave”. Asimismo, agrega: “en el contexto actual, parece que no hay consenso político sobre la importancia de invertir en ella, que no tiene una aplicación inmediata». 

Otro reto importante es la contaminación lumínica, un fenómeno que afecta de manera directa a los observatorios astronómicos. «Las ciudades crecen, las luces de la calle se hacen más intensas y, lo peor de todo, se utilizan luces LED blancas que contaminan más que las cálidas (se difuminan más en la atmósfera) sin ningún criterio de eficiencia”, cuenta y destaca que éstas resultan más económicas que las halógenas. Así, se ha obligado a los astrónomos a buscar lugares cada vez más alejados de las ciudades.

En este sentido, el actual habitante de Unquillo está pensando en una nueva acción. «Estoy evaluando presentar una propuesta de ordenanza municipal para que, dentro de la Reserva Los Quebrachitos, el alumbrado público se limite a iluminar solo la calle y no se derrame hacia el cielo», comenta. 

Con esta iniciativa, busca crear conciencia sobre la importancia de proteger el cielo nocturno. En este sentido, indica: «Me interesa que más personas miren al cielo y se den cuenta de lo que está allí, más allá de las luces artificiales que nos rodean».

Conectar a la comunidad con el cielo



Actualmente, a pesar de los obstáculos, Ramirez se dedica a acercar la astronomía a la comunidad a través de talleres de divulgación, además de charlas y otras actividades con las que busca llegar a todo aquel que le interese el tema. «Mi objetivo no es solo llenar a la gente de datos, sino fomentar la curiosidad y la conexión con el cielo», asegura.

Las instancias son de carácter libre y gratuito, sin importar edad o nivel de conocimiento. «Desde niños hasta adultos, todos tienen preguntas -asegura el divulgador- y son bienvenidas. Se trata de generar un espacio para que la gente aprenda a observar el cielo y a entender lo que está viendo»

De esta manera, el taller denominado “Lo que brilla en el cielo”, tuvo lugar en el Centro Vecinal de Cabana y a lo largo de 6 encuentros, con frecuencia mensual, los asistentes fueron profundizando acerca de diferentes temáticas. 

“En tres oportunidades nos acompañaron colegas y aficionados, algo que considero muy bueno porque pudieron acercarse con un telescopio bastante más grande que el que yo puedo conseguir en el Observatorio”, valora el especialista. 

A su vez, remarca la importancia de compartir saberes y experiencias con otros y otras, algo que desea se mantenga en el tiempo. Y asevera: “Me gusta que este espacio sea de difusión, de intercambio y de discusión en torno a la temática más allá de mi persona”.

En cuanto a la dinámica de dicha actividad, cuenta: “primero comenzamos con una charla sobre el tema que nos convoca, luego vamos en la cancha hacemos la plantada de telescopios”. 

Finalmente, sobre los fenómenos que más llaman la atención, se encuentran los cometas y eclipses que se han registrado en el último tiempo, para los que Marcos no dudó en propiciar encuentros.

Si bien las actividades del taller, comenzaron hace algunos meses atrás, el último se dividirá en dos partes y se realizará los primeros días de diciembre. El astrónomo aficionado concluye invitando a la comunidad y aclara que no es necesario haber participado de las etapas previas.

Para más información, comunicarse a través del grupo abierto de Whatsapp: Lo que brilla en el cielo.

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