30 mayo, 2026

El Milenio

Noticias de Sierras Chicas

Pablo Bruno: La voz de una nueva generación

Con tan sólo 26 años, el cantautor y compositor Pablo Bruno lleva publicado tres discos, ubicándose como uno de los artistas cordobeses que revaloriza el folklore. Mediante la fusión de tradición con elementos contemporáneos, consolida su estilo musical. El mismo se caracteriza por letras que reflejan su cotidianidad e invitan al público a la reflexión sobre múltiples tópicos.

CULTURA

  • Por: Anna Meinero y Ulises Hunziker 4°IENM. Felipe Trobiani y Tomás Truccone  4° IMVA.

Pablo Bruno, se ha convertido en una voz emergente dentro del panorama musical de Argentina. Nacido en barrio Pueyrredón de Córdoba, su trayectoria musical refleja una rica herencia cultural y un gran vínculo con las Sierras Chicas, lugar que eligió para residir -más precisamente en Villa Los Altos-. Así, encontró entre capital y esta región lo necesario para el desarrollo de su proceso creativo. Es que, a la hora de crear, el artista confiesa que su casa es su refugio y el lugar que elige para, cada tanto, retirarse a componer.

 “Si bien nací en la ciudad, me siento del monte. Desde que soy chico, mi familia me ha llevado a esos lugares de los que hablo en muchas de mis canciones, como ´Nuestra casa del campo´, la que siempre me cobija”, comparte el entrevistado a El Milenio, quien presentó este año su último disco ‘Sanará la Magia’.

En este, el cantautor libera su espíritu creativo, a través de 9 temas que hablan de la tierra, el amor, la libertad y las personas. El mismo fue grabado en Córdoba, cuenta con la producción artística de Juan Baldo, más la producción ejecutiva y musical del colectivo Tierra Ancestral.

En tanto, su primer álbum se tituló “Nuestro Grito”, el cual pudo grabarlo tras un reconocimiento obtenido en 2020, La Falda, al ganar el concurso “La estrella sos vos”. Desde entonces, no paró nunca de enfocarse en su carrera profesional vinculada al arte.

Las primeras notas



En un entorno donde no había antecedentes musicales dentro de su familia, el artista tuvo su primer contacto con la música a los 6 años, gracias a un maestro de la escuela que supo ver en Bruno el talento que comenzaba a despertarse. «Me pidió mi cuaderno y le mandó una nota a mi padres que decía: cómprele ya un instrumento a este niño», recuerda Bruno.

Finalmente, con un bombo legüero que le regaló su abuelo dio sus primeros pasos. “Siempre cantaba inventando canciones”, dice con una sonrisa. Más tarde, su amor por la percusión lo llevó, en su adolescencia, a formar parte de una banda de rock, aunque su verdadera pasión se desató con la llegada de la guitarra a su vida con la que se enmarcó en el folclore y avanzó hacia sus propias producciones.

De esta manera, la música, para Pablo, no es solo un pasatiempo; sino también una forma de comunicación. “Cuando era chico me costaba mucho comunicarme, y empecé a escribir”, confiesa. Así, la búsqueda de expresión personal ha sido un hilo conductor en su carrera.

Actualmente, volvió a la gran ciudad para dedicarle mayor tiempo a los ensayos con su banda y proporcionar mayor impulso a su labor. No obstante, reconoce que siempre retorna a Río Ceballos para conectar con su sentir y encontrar la inspiración que necesita.

“Sueño con vivir en las Sierras Chicas, pero este equilibrio entre la tranquilidad de esa localidad y el bullicio de Córdoba Capital, es crucial para mi proceso creativo”, explica Bruno quien mantiene una relación muy estrecha con músicos y artistas de la zona.

Un estilo que evoluciona



Su propuesta artística se define como una fusión del folklore argentino con nuevas sonoridades. Aunque se siente profundamente arraigado a lo local, Pablo explora innovaciones en sus arreglos, llevando las chacareras y zambas a un nuevo nivel. Al respecto, señala: “En este nuevo disco, hay canciones que son chacareras, pero no te das cuenta porque están envueltas desde otro lugar”. Por lo tanto, la mezcla de tradición y modernidad es lo que lo distingue en un paisaje musical tan competitivo.

Sobre la escritura de sus canciones, cuenta que reflejan su vida diaria, las relaciones humanas y la naturaleza. Y amplía: “Siento que todas son de amor”. De esta manera, su cuaderno se convierte en un refugio donde anota sentimientos y vivencias, transformándolos en letras que resuenan con sus seguidores.

En cuanto a la producción de su último álbum, «Sanará la magia», el entrevistado destaca que fue un proceso que disfrutó intensamente. “Duró más de un año -dice- y fue fantástico”,. Ese tiempo permitió una colaboración estrecha con su banda, donde cada miembro logró aportar su impronta. «Es muy importante activar nuestra creatividad», subraya Pablo, quien confía plenamente en sus compañeros de trabajo.

Esta sinergia se manifiesta en cada uno de sus espectáculos, donde Bruno se siente más conectado que nunca con su público. “El vivo siempre va a tener esa sutileza del encuentro”, reflexiona, resaltando la diferencia entre la experiencia en estudio y la magia de un concierto.

La importancia de componer


Actualmente, su banda está compuesta por: Lucas Riveros (guitarra), Rocio Barrera (vientos), Pedro Vergara (piano), Ámbar Boursiac (coros y guitarra), Pablo Agustìn (bajo) y Leandro Arreguez (Batería).

Para la joven promesa, cantar sus propios temas es esencial. Cada uno supone una historia que refleja su historia y su visión del mundo, generando una autenticidad que el público valora y lo motiva a seguir creando.  “Lo veo como algo muy sincero, detrás de cada uno hay algo que decir”, afirma.

Sorprendido al ver cómo estas son recibidas en provincias como La Rioja, donde seguidores ya reconocen sus letras, el entrevistado confiesa: “Es emocionante ver a la gente cantar mis canciones y que me digan que les hizo acordar a alguien o algo importante, que los conmueve”.

Igualmente, a medida que su carrera avanza, Bruno enfrenta el reto de mantenerse relevante en una industria que cambia rápidamente. No obstante, en un panorama donde muchos optan por lanzar sencillos en lugar de álbumes completos, él sigue creyendo en la experiencia del disco. Sostiene en torno a esto: “Creo que es importante dar una pausa para escuchar”, defendiendo el valor de un trabajo que invite a la reflexión.

Su compromiso con el folklore y su deseo de innovar lo llevan a soñar con presentaciones en festivales icónicos como Cosquín y Jesús María. A su vez, anhela  colaborar con artistas de renombre, como Lisandro Aristimuño y el dúo Coplanacu.

Por ahora, Pablo Bruno no sólo representa la voz de una nueva generación de músicos folklóricos, sino que también se erige como un símbolo de dedicación en su arte, a la par que se aventura en un camino que promete innovaciones frescas en la música argentina.

“Vivir de esto que amo es un logro que agradezco todos los días”, concluye. Con su cuaderno y guitarra en mano, Pablo está listo para seguir escribiendo su historia musical, una melodía a la vez.


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