4 abril, 2026

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Ricardo Heredia: Vestir la velocidad

Ricardo Heredia creó Dogo Sport hace más de dos décadas. Se trata de una marca dedicada a la fabricación de indumentaria de protección para automovilistas. Agradecido por haber trabajado con los pilotos más reconocidos de Argentina, hoy considera que emprender es un riesgo que requiere distintas capacidades, pero que todos pueden hacerlo.
  • Por: Martina San Millán, Agostina Cragnolini 6° IMVA – Martina Soria Oliver, Renata Pagnucco 6° IENM.

Dogo Sport surgió en el año 2000, siendo inicialmente ‘Dogo’ a secas y, más tarde, se agregó el ‘Sport’ que hoy distingue a la marca. Sin embargo, la misma está registrada como D-Sport. “Es una cuestión de marketing, pero ya se la conoce como Dogo Sport”,  contó al respecto Ricardo Heredia, emprendedor detrás de este proyecto.

El mismo comenzó como fabricante de uniformes empresariales, para luego mutar hacia la especialización en el traje antiflama del automovilista. Así, actualmente es la única fábrica nacional homologada por la Federación Internacional del Automóvil (FIA) y se encarga de todo el proceso de producción.

De todas maneras, más allá del reconocimiento, Heredia destacó el papel del boca en boca, ampliando: “Como no es un producto de consumo masivo se dió a conocer por contacto entre los clientes, entre los corredores de autos que se veían en los autódromos, les gustaba el producto y se contactaban con nosotros”

Y agregó sobre la clave para sostenerse 24 años más tarde: “Principalmente creo que tiene que ver con la trayectoria y porque somos la única empresa en Argentina que los produce”. Finalmente, ahondó en las innovaciones y proyectos presentes. “Ahora estamos desarrollando una línea que es de trajes para karting, con distinto grado de protección y materiales diferentes”, dijo.

El equipo completo de Dogo en la fábrica de Villa Allende.

El Milenio: ¿Cómo nació Dogo Sport?

Ricardo Heredia: Cuando empecé con esto tenía 23 años y, por una cuestión económica, en primera instancia no podía tener una estructura como para fabricar una prenda de seguridad que lleva tantos controles y certificaciones internacionales. Entonces, inicié con lo más simple que eran los uniformes del equipo. 

Una vez que ya pudimos tener una escala y una estructura acorde empezamos con el trámite de certificación de los trajes. La primera homologación la tuvimos en el año 2007 y después de eso se fue renovando cada cinco años. La Federación Internacional del Automóvil es quien controla, dentro de todas las categorías que se corren a nivel mundial, que los pilotos usen prendas que están testeadas y certificadas. 

EM: ¿Cómo es el proceso de fabricación? 

RH: Empieza con el contacto comercial por parte del cliente. Como las prendas son diseñadas, confeccionadas y construidas a medida, le solicitamos la información previa para realizar una propuesta de diseño gráfica. Una vez que se apruebe, trabajamos en paralelo con el molde y luego de eso se junta el molde y el diseño para poder empezar con la construcción del traje. 

La etapa anterior suele ser la más lenta, porque entra a la línea de producción. Luego de la confección se verifica que las medidas coincidan y pasa por varios controles. Si todo está bien se envía al cliente. Generalmente nuestras entregas demoran entre los 20 y 25 días desde que está aprobado el diseño. 

EM: ¿Cuáles son los test que se realizan sobre las prendas?

RH: Entre otros, son dos los principales: uno  contra el fuego, con la llama directamente, y otro contra la transmisión térmica. Por esta razón los trajes son multicapa, para que haya aire entre ellas,  así la transmisión térmica funciona mejor. El trabajo de diseño, de bordado, se hace con la prenda antes de armar, sobre la primera capa, porque si se borda junto con todas las capas, ya no hay aire. Esta tarea sólo pueden hacerla los fabricantes y de acuerdo a las normas.

Estos se hacen en un laboratorio que está avalado por la FIA y hay cuatro en el mundo, ninguno está en Sudamérica, todos en Europa. Entonces enviamos primero los materiales, una vez que pasan los test, se confeccionan entre tres y cinco prendas que se envían para testear y las destruyen para verificar distintas cuestiones. En base a eso nos dan una devolución, si está aprobado se quedan con una muestra testigo en alguna de las dos sedes, París o Suiza, y después se hacen los controles en las distintas categorías del mundo.

 “Soy un fanático de lo que hago”, dijo Ricardo Heredia, creador de Dogo Sport.

EM: ¿Quiénes son sus principales clientes?

RH: Nuestro principal mercado es el interno, pero hemos trabajado mucho con Chile, Uruguay y Brasil, hemos vendido a Estados Unidos y Centroamérica, pero el principal cliente o consumidor es el local. En Argentina el automovilismo es el segundo deporte después del fútbol, entonces acá el mercado ya es demasiado grande como para que estemos buscando afuera. También el trámite de importación y exportación es muy burocrático y más para una prenda de seguridad que lleva distintos tipos de controles. 

La mayoría de los clientes no están en Córdoba y son muy pocos los que vienen de paso a la empresa. Pero Rodrigo Lugón por ejemplo, es un piloto local que corre en distintas categorías a nivel nacional y un amigo y cliente nuestro. También trabajamos con Jean Maggi, que es uno de los primeros que corre en rally adaptado por su discapacidad, y Santi García, navegante histórico de Villa Allende, entre muchos otros.

EM: ¿Qué recomendaciones le darías a alguien que quiere emprender?

RH: Hay distintas capacidades que son necesarias para eso, pero  todos podemos hacerlo. Me parece que el salto principal es no tener miedo a la inestabilidad por la que se navega, en distintas cuestiones, en distintos tiempos y con distintos gobiernos. 

Considero que hay que estar atento y ser muy flexible a las condiciones de los mercados. Armar estructuras que sean articulables y no rígidas para poder ir acompañando estos cambios constantes que tenemos en el país. Lo principal que me quedó cuando pasé de trabajar en relación de dependencia a hacer mi propia empresa, fue no tener miedo a esa inestabilidad, porque puede funcionar como puede salir mal. 

EM: ¿Y cuál consideras que es el motor de la empresa?

RH: Creo que las empresas pequeñas como la nuestra tienen un gran componente emocional, depende mucho de las ganas, del empuje que ponga el equipo en conjunto. No se puede hacer el negocio solo, se necesita un equipo que se comprometa con la causa y que le ponga la misma actitud que le pone uno como dueño. 

El emprendimiento no es fácil en ningún aspecto, pero todos tenemos el instinto de supervivencia para activarlo y hacer que funcione. Lo que propongamos tiene que ser algo que realmente necesite el público, y si es algo que ya existe se tiene que mejorar. Si sabemos lo que nuestro cliente necesita, si hacemos bien las cosas, el trabajo siempre va a venir.


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