31 mayo, 2026

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Santiago Vaca Narvaja: “Una oda al cariño y al amor de los amigos”

Con 25 años Santiago Vaca Narvaja forma parte de la exitosa película "La Sociedad de la Nieve", una emotiva producción de Netflix que recupera la historia de la tragedia aérea de Los Andes. Oriundo de Unquillo y ex alumno del Instituto Educativo Nuevo Milenio, Santiago en esta nota recupera parte de la experiencia de haber trabajado en el film dirigido por J.A. Bayona que busca darle voz a los sobrevivientes y a los que no volvieron. “El frío y el hambre lo pasamos de verdad”, expresó.

Así describe el actor Santiago Vaca Narvaja a la película «La Sociedad de la Nieve», producción española para Netflix protagonizada por uruguayos y argentinos con la dirección de Juan Antonio Bayona, sobre la tragedia ocurrida en Los Andes en 1972, cuando el avión de la Fuerza Aérea Uruguaya en el que viajaba un equipo de rugby con sus familiares, chocó contra la cordillera, quedando atrapados en El Valle de las Lágrimas ubicado en Malargüe, Mendoza, al límite de la frontera con Chile. 

Narvaja de 25 años, quién fue estudiante del Instituto Educativo Nuevo Milenio de Unquillo (IENM), interpreta a Daniel Maspons, un jugador uruguayo de 20 años. En diálogo con El Milenio contó detalles de lo que fue preparar su personaje, los meses de ensayo y grabación. 

Daniel Maspons en la vida real y la interpretación de Santiago Vaca Narvaja en La Sociedad de la Nieve. Fotos gentileza.

Su primer casting fue el 23 de diciembre de 2020, en pandemia. “Esa fecha coincide justo con el segundo viaje en helicóptero que se hace para rescatar al grupo que quedaba de sobrevivientes, a los 8 últimos”, detalló. A partir de ahí fueron 9 meses de casting en los que poco a poco iba descubriendo de qué proyecto se trataba, aunque según expresó, nada de lo que lo preparó está a la altura de lo que fue el rodaje de la película.

Tuvimos dos meses de ensayo en los cuales estuvimos con tres coaches actorales entre ellos María Laura Berch (directora de casting de la película) y Gustavo Saffores, junto con ellos íbamos trabajando como la cotidianidad del personaje, en mi caso yo fui Daniel Maspons es el mejor amigo Roberto Canessa”, relató. También tuvieron sesiones con Pablo Vierci, (autor del libro que lleva el mismo nombre y del cual se basó el guión de la película), quién les explicaba los vínculos de cada personaje.

Foto gentileza.

Para trabajar las escenas de alta intensidad emocional, como la primera noche después de chocar el avión, trabajaron con dos herramientas durante los ensayos: Sesiones de Gong, un platillo gigante que suena y te hace entrar en un estado meditativo muy profundo; y la Respiración Holotrópica, una respiración circular consciente que lo que hace es que el intercambio entre dióxido de carbono y  oxígeno sea tan tan corto que entres en un estado de apnea y en ese estado entras también en sesiones con el inconsciente. “Con eso se genera un estado emocional muy fuerte porque uno llora, ríe, tiembla, grita, es realmente muy mágico”, detalló Narvaja. “Así mismo también teníamos dos ingredientes que eran como muy fundamentales a la hora de la actuación nuestra: el frío y el hambre lo pasamos de verdad”, expresó. 

En Sierra Nevada, España, se encontraba uno de los sets en medio de la montaña. El personaje de Narvaja tiene muchas escenas de caminata y aunque llevaba ropa térmica, debía caminar en mocasín, que al no ser un calzado impermeable se filtraba el agua y las medias se mojaban. “Había muchos momentos de mucho frío que no son actuados, al igual que el hambre”, detalló. 

Las primeras escenas que filmaron son las posteriores al accidente, por lo que durante los ensayos subió 14 kilos y durante la filmación los fue bajando para evidenciar la falta de comida en sus personajes. ”Comíamos una vez al día y volvíamos de 12 a 14 horas de trabajo, forzamos la puerta del gimnasio del hotel que ya estaba cerrada porque eran las 11 de la noche y corríamos en cinta para quemar calorías”, comentó. 


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El Milenio: ¿Antes de hacer la película conocías el suceso de los Andes?

Santiago Vaca Narvaja: Conozco la historia pero no había visto «Viven», aunque sí estaba al tanto. Pero cuando uno lee el libro de Pablo Vierci que está tan bien escrito y que es un libro que básicamente lo escribe un ex compañero de secundario de gran parte de los chicos, uno tiene un acercamiento mucho más profundo a la historia.

Este libro a diferencia del de ¡Viven!, que se escribió apenas pasaron 20 años del accidente, cuenta qué les pasó a estos chicos de alrededor de 20 años que se quedan atrapados 72 días en un lugar donde no existe la vida y donde no puede existir la vida; ahí uno se va dando cuenta de mil millones de cosas y detalles que hacen replantearte el orden de prioridades que tenemos nosotros en la vida cotidiana.

En esta «sociedad de la nieve» estos chicos tomaron otro tipo de valores, pusieron por delante otros objetivos y ahí te das cuenta que quizás a nivel ser humano, a nivel sociedad, estamos errados en muchas cosas. 

Más allá del libro hay toda una investigación detrás, teníamos mucha información y acceso a entrevistas, a documentales, a sobrevivientes y a las familias de los que no volvieron. Todo se iba construyendo a partir de una investigación ardua de todo el equipo.

Cabe destacar que esta película hace 10 años que se quería filmar, entonces hay un proceso largo que nos lleva también a conectar con esta historia de una manera mucho más leal. La premisa con la que se trabaja esta película desde el día uno es el compromiso y el respeto, tanto para los que volvieron como para los que no. Siempre había una cuestión de hay que hacerlo porque esta historia se lo merece, para que todo el mundo la resignifique. 

EM: ¿Cuál fue  la escena que más te emocionó?

SVN: La película dura 144 minutos pero quedaron más de 500 horas de rodaje de material. Hay muchas escenas que fueron muy difíciles, pero hay una que fue muy divertida de rodar que es la que estoy bajando como si fuera un culipatin, por un trineo que fue una parte del avión. Había como un buggy con una cámara arriba y a mí me tiraban por cables en la nieve.

Foto gentileza.

Hay muchas escenas de caminata donde se hizo muy difícil porque teníamos que andar muchísimo y la nieve nos enterraba hasta las rodillas, había que hacerla y volverla a hacer, entonces bajaba el sol y se tenía que seguir rodando. Por ejemplo, en una escena hay una tormenta de nieve y esta tormenta es real, y había que rodar en medio de esta haciéndose muy complicado porque la nieve te entrraba por todos lados. 

Instagram Santiago Vaca Narvaja.

Después hay escenas emocionalmente complejas. Por supuesto la primera noche fue especialmente compleja porque había que representar el shock del choque en medio de la montaña, lleno de nieve, no había ninguna persona más que mis amigos y los muertos que también era mis amigos.

A mí me pasó particularmente que nosotros empezamos a hacer una sesión de respiración holotrópica y me nubló la memoria; fue tal intensidad y tal el shock que me olvidé lo que hice y se terminó la escena. Solamente recuerdo cuando hicieron un corte y yo me largué a llorar como un como un niño, sin saber que había hecho. 

EM: Durante tu recorrido por el IENM, ¿cómo sentís que ha sido tu experiencia tanto en el colegio como en Sierras Chicas formándote?

SVN: Al cole le debo mucho, tuve un último paso como docente que fue el cierre perfecto pero nunca cierro las puertas. Hay ciertos momentos y ciertos maestros que me han marcado, tienen un cuerpo docente increíble, alentador, que saben potenciar a sus alumnos siempre.

A mí me han potenciado y marcado distintos profes, tengo recuerdos de la clase de teatro con Nicolás Torres que que a mí me alucinaban y que sin darme cuenta me condicionaron a decir que era en la actuación un lugar donde yo me sentía casi en una zona de confort, y eso es es muy complejo siendo un profe de alguien que de un grupo de estudiantes de secundario que que lo que menos le interesa es ejercicios de memoria emotiva.

Tampoco me olvido más de las clases de oratoria, algo que continuó utilizando, o sea, al final la comunicación es claramente lo más preciado y la herramienta más importante que tenemos que desarrollar como seres humanos.

Por otro lado las olimpiadas de filosofía a mí me ayudaron mucho, los viajes e intercambios como Italia y Brasil que al día de hoy tengo vínculos con ambas familias que nos hospedaron, no lo hubiese tenido si no fuera por el cole.

También hago mucho hincapié en agradecer a Cristian Salas y Yannick Constantin (Departamento Audiovisuales Milenio) que son como los que primero me formaron en esto del cine haciendo la miniserie «El cactus», hace 10 años atrás. Con esto me introdujeron a un mundo que desconocía su existencia y que me conquistó. Después me dieron la chance de coprotagonizar «La vida es sueño», empecé a actuar y me enamoré. Entonces por supuesto que al cole lo recuerdo siempre con cariño y lo tengo muy presente.

Detrás de escena del cortometraje «La vida es sueño». Gentileza Audiovisuales Milenio / Fundación Josefina Valli de Risso.

EM: Para finalizar, ¿cuáles son tus próximos proyectos?

SVN: Mi hogar es Córdoba y es Unquillo. Mi idea siempre es poder actuar en producciones cordobesas porque es mi casa y es el lugar donde me siento feliz y cómodo. Después sucede que el oficio nuestro es tan incierto que es complejo pensar y planificar, y uno no deja de hacer casting.

Yo creo que la persona que quiera o desee ser actor tiene que tener en cuenta que la formación es el camino porque por más que tengas trillones de seguidores en Instagram, por más de que seas lo más hegemónico del mundo, hay que formarse. Y esto me lo dijeron siempre, y yo al principio me enojaba pero realmente la formación te da muchas herramientas no solo para el teatro y no solamente para el cine, sino para la vida. Entonces, siempre voy a intentar formarme y la lectura es un gran aliado en este sentido

Esta peli superó lo imaginado. Me llegan muchos mensajes de gente de todo el mundo que decían que les había cambiado la vida, que es su peli favorita, la gente sale emocionada con ganas de abrazar a sus seres queridos. En tiempos muy oscuros, esta peli viene como anillo al dedo porque es una oda a la vida, pero sobre todo una oda al cariño y el amor de los amigos. 

En tiempos muy oscuros, esta peli viene como anillo al dedo porque es una oda a la vida, pero sobre todo una oda al cariño y el amor de los amigos. 

Santiago Vaca Narvaja.

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