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Hacia la reglamentación de la reserva

Tras la creación del área en marzo de este año, Patricio Acuña asumió como el primer director de la Reserva Hídrica, Natural y Recreativa Supaj Ñuñú. En una charla con El Milenio, el funcionario habló sobre la situación actual del área protegida y lo desafíos que se plantean para concretar un plan de gestión y manejo, a 20 años de su creación.
  • Colaboración: Clarita Aliaga y Milagros Andreu (4to IMVA). Simona Cantos, Costanza Valdetarro y Santino Montiel (4to IENM).

El 29 de marzo de este año, el Concejo Deliberante de Villa Allende aprobó una ordenanza histórica para la Reserva Hídrica y Recreativa Natural Supaj Ñuñú. La nueva normativa establece la creación de una Dirección de Reserva, un organismo encargado específicamente de su protección, cuidado y promoción.

La disposición significa un avance en el camino hacia la consolidación del área protegida, ya que, aunque fue creada en 2002, aún no cuenta con plan de gestión y manejo, presupuesto o cuerpo de guardaparques, con lo cual su preservación se ve constantemente amenazada.

Patricio Acuña, trabajador municipal con más de 20 años de experiencia, asumió el cargo a principios de junio. En diálogo con El Milenio, el funcionario confirmó que se vienen meses de arduo trabajo en pos de definir la reglamentación del espacio, así como la designación de guardaparques.

En cuanto al plan de manejo, adelantó que se está trabajando con la Universidad Nacional de Córdoba para delimitar una zona de amortiguamiento, además de establecer qué tipo de actividades se pueden realizar en el lugar. “Es fundamental el trabajo en equipo y consensuado entre todos los actores involucrados en el cuidado de la reserva”, afirmó Acuña.

“Mi causa es sentarme a dialogar con todos los actores involucrados en la reserva y empezar de a poco a armar consensos para llegar a una reglamentación conjunta. No hay otra forma”

Patricio Acuña

El Milenio: ¿Cómo llegaste a ocupar la Dirección de Reserva?

Patricio Acuña: Yo entré a la municipalidad en el año 2000 y uno de mis primeros trabajos fue en la parte de recolección de poda y barrido de veredas. Casi un año después me incorporé al área administrativa y con el tiempo llegué a ser capataz general, con más de 140 personas a cargo.

Me considero una persona que le gusta estudiar y mejorarse continuamente, por lo que fui aprendiendo muchísimo del manejo interno, independientemente de los gobiernos que iban pasando. Ahora hace seis años que estoy en el área de Ambiente, razón por lo cual me ofrecieron el cargo de director de la reserva.

EM: ¿Qué importancia reviste la conservación de la Reserva Hídrica y Recreativa Natural Supaj Ñuñú?

PA: En primer lugar, por lo que dice su propio nombre, “reserva hídrica”. De estas cuencas nacen los arroyos y ríos que nos proveen el agua que consumimos y es fundamental cuidar ese recurso. Además, es una reserva que cuenta con muchas especies de árboles que jamás fueron tocados o dañados por la mano del hombre. He visto ejemplares que deben tener, fácil, 200 años.

Allí también se encuentra la base de la historia de Villa Allende, desde morteros prehispánicos hasta casonas construidas en 1920/1930 con caballerizas y lago artificial. Muchas personalidades pasaron por acá, incluso la esposa de Kennedy anduvo de visita.

Hay mucho por preservar, no sólo el patrimonio hídrico y natural sino también el cultural e histórico. Nosotros le hemos agregado la parte recreativa porque queremos que los vecinos puedan disfrutar este espacio con actividades bajo impacto ambiental.


EM: ¿Cuáles son los reclamos más comunes de la comunidad en cuanto a su cuidado?

PA: Sin duda el tema de la cantera, pero también hay un montón de problemas que derivan de que muchos no conocen qué se puede hacer en la reserva y qué no. Por ejemplo, no se pueden practicar actividades como enduro o carreras en cuadriciclos, ya que generan un gran daño ambiental. Por eso estamos trabajando continuamente para concientizar sobre este tema.

Además, pese a que existen mapas que explican cuáles son los espacios turísticos donde se puede circular, todavía tenemos casos de personas que entran en propiedades privadas a sacarse fotos o acampar, generando choques con los propietarios. Muchos de los problemas actuales que tenemos son por falta de conocimiento, no creo que sean por mala intención.

Otro punto importante para trabajar corresponde a la parte educativa y de conciencia ambiental. La problemática del fuego es muy seria, el último incendio avanzó muchísimo y redujo bastante el bosque nativo. La tala y la caza están prohibidas y también tenemos que cumplir con eso.

Volviendo a la pregunta inicial, creo que la gente espera que preservemos lo que se hizo bien hasta acá y mejoremos lo que se tenga que mejorar. Que se trabaje en más actividades públicas de bajo impacto ambiental, como caminatas guiadas o circuitos para andar en bici. 

EM: ¿Cuál es tu postura frente a las pretensiones de El Gran Ombú de seguir avanzando con la explotación minera?

PA: Quiero aclarar que no se trata solo de mi postura, sino de todo el municipio, ya que por ordenanza están totalmente prohibidas las actividades extractivas en el territorio de la reserva. No obstante, hay que aclarar que las leyes tienen vigencia desde que se sancionan, nunca para atrás. 

Por lo que, si la minera tenía aprobados sus estudios de impacto ambiental por la Provincia o si el Ministerio de Minería de la Nación les autorizó extracciones antes de la prohibición, nosotros no podemos ir en contra de eso. 

No es una cuestión de decir “me cae mal, lo desapruebo”, la idea es que todos debemos ajustarnos a derecho. En esos casos solo podemos asegurarnos de que cumplan con todo lo establecido y por eso les pedimos todo, incluyendo copia del impacto ambiental.

EM: ¿Qué falta para que la reserva esté efectivamente reglamentada?

PA: Tiempo. Afortunadamente va bien encaminado, pero hoy el desafío pasa por consensuar con todos los actores involucrados, desde los propietarios (porque los terrenos de la reserva son privados, no municipales) hasta los futuros guardaparques, pasando por las áreas de Defensa Civil, Ambiente, Turismo, Deportes, etc.

Cuantas más personas participen en una mesa de trabajo, más difícil es ponerse de acuerdo, pero para mí es la única forma. La idea es que todas las ideas y propuestas que trabajemos acá no mueran con nosotros. Desconozco cuánto tiempo estaré a cargo de la dirección, pero mi intención es que todo nuestro esfuerzo sirva a quienes vengan después.