Salud

Celiaquía en carne propia

Una de cada 167 personas adultas en el país es intolerante a todo tipo de alimentos que contengan gluten, por lo que requieren un cambio estricto en su dieta. El Milenio se contactó con tres personas que gracias al apoyo de sus familias, lograron controlar la condición. Además, consultamos sobre varios mitos y verdades que existen alrededor de esta.

  • Constanza Baigorria y Lucas Barlassina.
  • 6to Año, Instituto Milenio Villa Allende.
  • Antonella Monguzzi e Ignacio Pagani.
  • 6to Año, Instituto Educativo Nuevo Milenio.

“Después de comer, siempre me agarraba dolor de panza, pero siempre, todos los días”, relató Giuliano a El Milenio, un vecino de Córdoba Capital de tan solo 19 años, cuando empezó a notar que al cumplir los 5 años, ciertas comidas le producían malestar.

No sabían explicar la razón, entonces me llevaron al médico y me hicieron el test de celiaquía y me dio positivo”, explicó el joven, quien agregó que posterior a ese descubrimiento, tanto su dieta y hábitos alimenticios cambiaron para siempre.

“Al principio si es difícil porque ves un criollito o una medialuna y lo querés comer. El primer año es difícil pero después ya te acostumbras y te da lo mismo comer tu comida u otra”, agregó.

Para Andrea Molina, una vecina de Villa Allende de 45 años de edad, su historia fue diferente: cuando descubrió que era celíaca, hace más de 30 años atrás, todavía no era común que las principales góndolas de los supermercados tengan una sección especial para celíacos y tampoco se hablaba mucho del tema en los medios de comunicación.

Cuando era chica era difícil porque era una enfermedad que recién se estaba empezando a conocer, todavía no había productos y los que había eran muy caros”, resaltó a este medio la entrevistada.

Si bien, en la actualidad siguen siendo caros, son un poco más accesibles pero la verdad es que los celiacos nos seguimos quejando del valor de los productos que son aptos para nosotros”, expresó a El Milenio.

La celiaquía es una intolerancia al gluten que no se cura, es de por vida, puede llegar a ser asintomática pero no es que vas a dejar de ser celiaca”, sintetizó Andrea.

No obstante, al igual que Giuliano, la Molina considera que afortunadamente la tendencia cambió en los últimos años, sobre todo después de la aparición de la Ley 26.588 por el año 2009, la cual no solo obliga a la empresas que etiqueten sus productos para avisar si son libres de gluten, si no que también exige que los restaurantes y supermercados ofrezcan menús aptos.

Hoy es mucho más fácil para los celíacos tener un hábito de alimentación sin gluten porque hay muchos productos y también, ya los han incorporado por decirte un ejemplo, en los restaurantes, donde vos vas y tenés la carta común, por supuesto, con gluten y algunos menús que son aptos para celíacos”, finalizó la vecina de la Capital Nacional del Golf.

Una dolencia de nuestros tiempos


Archivo.

Según la Asociación Celíaca Argentina, la celiaquía es la intolerancia permanente al gluten, conjunto de proteínas presentes en el trigo, avena, cebada y centeno (TACC) y productos derivados de estos cuatro cereales. Pueden padecerla tanto niños como adultos. Actualmente, la incidencia es mayor en mujeres, que en varones.

En Argentina, se ha estimado que 1 de cada 167 personas adultas son celíacas, mientras que en niños/as la prevalencia asciende a 1 de cada 79, según datos oficiales del Gobierno argentino. 

Por su parte, todos los 5 de mayo se conmemora en todo el mundo el Día del Celíaco, fecha instaurada por la Organización Mundial de la Salud para concientizar principalmente sobre la importancia de que la población se realice los estudios pertinentes para detectar la enfermedad que afecta a una de cada cien personas en el mundo.

Además, la médica pediatra neonatóloga, María Laura Alonzo, definió en diálogo con El Milenio que se trata de una dolencia que es necesaria descubrirla y diagnosticarla desde muy temprana edad para evitar posibles complicaciones durante la etapa de crecimiento de las personas positivas.

Vale resaltar que la doctora Alonzo también es paciente de celiaquía y por este motivo, dedicó gran parte de su tiempo profesional a la investigación de todo lo referente a esta condición para mejorar no solo su propia calidad de vida, sino de las demás personas que le consultan sobre esta dolencia cada vez más conocida en los medios de comunicación.

Un cambio de dieta permanente


Las góndolas de los supermercados de la región y el país, cada vez cuentan con una mayor oferta en productos para celiacos. Foto de archivo.

El Milenio (EM): ¿Cómo se define esta condición?

María Alonzo (MA): La celiaquía es una condición crónica que se produce por una intolerancia permanente a algún gluten.

El gluten es un conjunto de proteínas que está en ciertos cereales, como son el trigo y la avena, cebada y centeno. 

Esta intolerancia es una enfermedad autoinmune, o sea no le produce el que quiere sino el que puede, porque es una condición genética que puede aparecer en ciertos momentos de la vida, donde el sistema inmune genera como un ataque contra lo que es la capa superficial del intestino que tiene unas vellosidades que son como unos “pelitos”, cuya función es ayudar a la absorción de nutrientes. 

Entonces, al ir en contra de estas sustancias, destruye estos “pelitos”, generando un problema de absorción.

Esos problemas de absorción, traen un montón de consecuencias, primero clínicas, si no se detecta a tiempo.

EM: ¿Existen algunos tratamientos para aliviar los síntomas?

MA: Es una enfermedad crónica no tiene cura, pero sí existe un tratamiento que revierte totalmente estas vellosidades que se destruyen, las cuales se pueden volver a reconstruir totalmente si uno hace una dieta libre de gluten pero estricta. 

No existe en la celiaquía el “permitido”, como: “hoy me como una galletita con gluten”, es importante entender que no existe el “por ahí no me va a pasar nada”. 

Como es el sistema inmune el que nos ataca, el daño se hace incluso en gente que no manifiesta inmediatamente malestar al comer algo con gluten, pero el daño está hecho permanentemente.

Para que se revierta esto, es decir para poder regenerar esta vellosidades necesaria para absorber alimentos, la dieta tiene que ser estrictamente libre de gluten. 

Hoy por hoy, no hay un tratamiento más que ese: digamos que es algo fácil, que cuesta un poco al principio pero si uno cumple bien, se revierte totalmente.

EM: ¿Es complicado seguir y/o conseguir un hábito alimenticio sin gluten?

MA: En mi caso me diagnosticaron a los 29 años, así que imagínate que estuve 29 años con un estilo de vida que tuve que cambiar de un momento para el otro y más siendo médica. Al principio me costó, me ponía de mal humor. 

La parte social es muy complicada porque uno va a un cumpleaños o a una juntada y generalmente lo que hay para comer es pizza, empanadas, lomitos, sándwiches.

Al comienzo no me llevaba nada y me moría de hambre, o en un momento no me juntaba porque me generaba tanta incomodidad, evitaba esas situaciones.

No obstante, afortunadamente cada vez hay más lugares con productos libres de gluten y además, tenemos una ley que garantiza que todos los lugares deberían tener aunque sea, un producto sin gluten para personas celiacas.

Además, los familiares y los amigos de a poco también van conociendo y van teniéndote en cuenta, entonces o te preparan algo o yo pregunto y me llevo, pero una vez que me acostumbré ya no comía tanto lo que es facturas, criollitos y pan.

Entonces, en este sentido, tanto no. Lo que pasa es que tenés que leer todas las etiquetas, a veces cosas que ni te imaginás. 

En un principio cuesta, sobre todo en mi caso que lo descubrí de grande, pero después ya te acostumbrás y la llevás bastante bien.

Uno se va haciendo más consciente de la alimentación, entonces, la verdad que no solamente mi vida cambió de comer sin gluten, sino que mi estilo de alimentación mejoró al tratar de evitar los ultra procesados y empezar a comer más verduras y cereales.

Se podría decir que cambie para bien a una dieta más saludable también.



EM: ¿Los alimentos que sí se pueden consumir son costosos?

MA: En realidad, si te pones a ver lo que es ultraprocesado como galletitas sin gluten o fideos sin gluten, pueden ser un poco más costosos, pero si llevás una dieta a base de todas las carnes, verduras, arroz y otros cereales y legumbres, podemos consumir todo. 

Por eso, fui sacando un poco los ultraprocesados porque se hace un poco mas económico y mas fácil.

Empecé comiendo frutas, verduras y huevos. Podemos comer todas las carnes, así que es posible seguir una dieta a base de esos productos y también, es un poco ponerse a cocinar.

Si hacés una dieta con esos elementos, podés comer lo mismo que cualquier otra persona, pero si sos alguien que le gustan los productos ultraprocesados, se te encarece más porque estos productos son más caros, hablando de lo que son fideos y galletas. 

Si bien las obras sociales te dan un aporte mensual para este tipo de harinas y productos, al final dependen de cada uno manejar los precios y abaratar los costos de la alimentación libre de gluten.

EM: ¿Existen grados de celiaquía?

MA: No existen grados, se es o no se es celíaco.

El que es celíaco tiene que hacer la dieta estricta, por eso no existen “los permitidos” en la dieta.

Lo que sí tiene grados es en la anatomía patológica: para llegar al diagnóstico se basa en cuatro pilares que son el clínico, los anticuerpos contra el gluten, la endoscopía y un estudio genético que por lo general, no sirve demasiado y se utiliza en algunos casos particulares.  

Esto de la anatomía patológica con la endoscopía si existen grados según el daño que tenga, va de la A a la C y son los únicos grados que existirían.

Pero aclaro, o sos celíaco o no lo sos.

La ley 26.588 obliga a las empresas a agregar el logo «Libre de gluten» a sus productos desde el año 2009, no obstante todavía son muchas las marcas que no acatan esta medida.

EM: ¿En qué consiste la Ley 26.588?

MA: Por un lado, tenemos la Ley de Etiquetado Frontal en la celiaquía, que desafortunadamente no todos los productos lo tienen. Pero es muy útil y ayuda a distinguir muy fácilmente que puedo consumir o no. Lo ideal es que esté registrado.

Es el loguito que todos conocen para saber que un producto no tienen gluten, desde el dentífrico que tuve que cambiar hasta las pastillas que podés llegar a tomar por alguna molestia etc.

Te tienes que fijar en todo que no tenga gluten, pero te vas acostumbrando. 

La Ley también habla de que todos los lugares donde se puede ir a comer tengan por lo menos un producto apto para celíacos, aunque la verdad que este último punto no se respeta demasiado. 

Me ha pasado de ir a muchos lugares y no tener que comer, aunque por suerte es algo que se está conociendo un poco más.

EM: ¿Considera que aumentó la visibilidad de casos en los últimos años? 

MA: Creo que al conocerse más la enfermedad, el médico la tiene más en cuenta para buscarla, lo que ha llevado más a la concientización. Esto de que ustedes también se estén interesando, de que uno tenga los síntomas y piense en si será celíaco y hacer la consulta, no hay que dejarlo pasar como algo que es normal. Hablo de el sentirse mal todo el tiempo, porque eso me pasaba a mí. 

En mi caso, siempre fui muy autoexigente, entonces me dolía siempre la panza, estaba distendida y me decían que era un problema nervioso, no aumentaba de peso por lo mismo, por ser nerviosa y demás.

Estaba muy solapado todo esto, después se agregaron cosas más marcadas que me hicieron llegar al diagnóstico. 

Esto de conocer más la enfermedad, de abrir el ojo más, tanto a los médicos y a los pacientes para consultar y sospechar. Por ello, es que hay más diagnósticos.

A raíz de mi diagnóstico sospeché que mi hermano también tenía por ciertas situaciones, él lo negaba pero claramente era celíaco. 

EM: ¿Cuáles son los principales alimentos que NO puede comer un celíaco? 

MA: Trigo, avena, cebada, y centeno. Todos los productos que tengan estos ingredientes, ya sea puro como por ejemplo los panes, las galletas y todo lo panificado.

Cualquier producto que le agreguen estabilizantes, por ahí tiene trazas de trigo, de cebada, algunos cereales que ni te imaginas. Como ejemplo, puede ser que una yerba mate, uno se pregunta ¿Cómo va a tener gluten?, y esta se puede producir en lugares donde también se trabaja con el trigo, pudiendo tener contaminación y por lo que no se puede consumir. 

Es una cuestión de leer mucho las etiquetas, que no diga que contiene esos principales ingredientes. 

EM: ¿Cómo afecta a las personas en su vida diaria? 

MA: Se pueden dar los síntomas desde pequeños, pueden presentar problemas de crecimiento, diarrea crónica, les cuesta aumentar de peso, abdomen globuloso, musculatura flaquita, sobre todo en las piernas y en las nalgas. También, se puede dar anemia que es sentirse con poca energía todo el tiempo. 

Los adolescentes pueden presentar otra clínica como constipación, que es cuando le cuesta ir al baño. En las mujeres adolescentes, por ejemplo, se puede retrasar la primera menstruación o tener ciclos irregulares.

Y en el caso de las mujeres puede haber abortos espontáneos, problemas óseos, problemas articulares, edemas, inflamaciones, reacciones alérgicas, problemas neurológicos y psiquiátricos.

A la larga, si esto no se detecta a tiempo, puede producir cáncer gástrico, de esófago, de intestino, calcificación cerebral y más probabilidades de morir por todas estas causas.

EM: Para finalizar: ¿es complicado seguir y/o conseguir un hábito alimenticio sin gluten? ¿Dónde se puede conseguir productos para celíacos en Sierras Chicas?

MA: Yo vivo en Córdoba, acá se me hace muy fácil, tengo mucha variedad. Trabajo en la clínica Reina Fabiola y a una cuadra tengo una panadería libre de gluten, pero a mi hermano que vive en Sierras Chicas se le complica un montón.

No obstante, cada vez hay más emprendedores que hacen cosas sin gluten y para celíacos que viven por allá, y que buscan hacer productos para vender a otras personas que llevan una dieta libre de gluten. 

Es cuestión de ir buscando también, googlear, buscar en instagram e ir haciendo un poco de boca en boca para ir encontrando las cosas.

Las dietéticas y los supermercados tienen una góndola libre de gluten.

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