24 septiembre, 2026

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La Unquillense: La fuerza que hace latir el carnaval

Nacida como elenco municipal, el conjunto reúne a cientos de vecinos de Unquillo en un proyecto donde la música, la danza y la participación generan mucho más que un espectáculo.

Por: Emma Sánchez y Franca Magi 4° IENM – Victoria Polero, Emilia García, Camila Córdoba 4° IMVA.


En Unquillo, el carnaval no es solo una fecha en el calendario: es una construcción colectiva que atraviesa generaciones, barrios e historias. En ese entramado, La Unquillense se consolidó en los últimos años como una de las expresiones culturales más convocantes de la ciudad, un espacio donde lo artístico y lo social se funden hasta volverse indistinguibles.

Pablo Icardi -“Sopa”, para quienes lo conocen- forma parte de ese motor desde 2018. El puntano, adoptado por Unquillo desde fines de los noventa, hoy combina la dirección musical con la coordinación general del equipo. Pero su vínculo con la murga (o comparsa, como él mismo aclara) viene de antes. “Yo había participado como tallerista en distintos barrios de Unquillo y estaba activo en agrupaciones que combinaban la percusión con la danza y con la impronta afro”, cuenta el artista.

“Sopa” plantea una diferenciación clara en cuanto al género: “Acá se le dice murga a un formato que en otros lugares se conoce como comparsa. La batucada es solamente la parte de la percusión, la comparsa es todo el despliegue, con la música y los personajes. Y tiene una importancia muy profunda en lo social y lo cultural, que son dos esferas que van de la mano. Es folclórico para la ciudad y hay una apropiación muy fuerte. Es un dispositivo social”.

En tanto, “La Unquillense” nació como elenco municipal en 2016 y, desde entonces, creció tanto en volumen como en identidad. A diferencia de otras agrupaciones independientes o autogestivas de la zona, su vínculo con el Estado local le permite sostener una política cultural inclusiva: instrumentos, vestuario, maquillaje y materiales son provistos por el municipio, lo que habilita la participación de personas que, de otro modo, quedarían afuera.

La fuerza de lo colectivo

Esa apertura se traduce en números, pero sobre todo en escenas: niños compartiendo espacio con adultos mayores de más de ochenta, vecinos que llegan por primera vez conviviendo con otros que acumulan más de una década formando parte de esta festividad. “En la última edición, fuimos 270 personas que salimos a la calle como parte del espectáculo y eso es solo la gente que ocupa la escena, detrás hay mucha más gente. Esa es la base de este trabajo: la inclusión, lo colectivo y la mirada de que nadie puede construir algo tan grande individualmente. Las personas no están solas haciendo las cosas, incluso en artes ‘individuales’. Y en lo colectivo nos potenciamos”, subraya “Sopa”.

Pero si hay algo que define a La Unquillense no es la cantidad, sino la lógica que la sostiene. “La magia de lo colectivo” fue el concepto que atravesó la última puesta, una idea que, lejos de ser un slogan, funciona como principio organizador. De esta manera, cada traje, cada ritmo, cada coreografía es el resultado de una trama de vínculos, saberes y esfuerzos compartidos.

El proceso de armado es tan intenso como breve. “Este año queremos cambiar esa dinámica para trabajar con más tiempo y lograr un trabajo más detallado”, señala Icardi sobre una dinámica que buscarán implementar para agregar riqueza, sin perder la esencia.

En la actualidad, la agrupación ensaya su espectáculo de carnaval durante dos meses. En ese lapso se practica, se diseña y se monta la idea que luego se despliega en los corsos. Primero por áreas, después en conjunto, hasta materializar la versión integrada que combina música, movimiento y relato visual. Al respecto, Icardi amplía: “El mes y medio o dos meses previos al carnaval son el período de ensayo, pero antes de eso ya venimos trabajando la ‘imaginería’, que es toda la idea, la trama de la comparsa”.

De esta manera, el grupo se lució en el evento realizado en febrero pasado, logrando una simbiosis que se hizo carne en los participantes y también en el público durante el fin de semana más festivo del año. “Fue espectacular lograr algo tan lindo, porque hay mucha expectativa en lo que vamos a hacer, tanto de los propios integrantes como de la gente que nos viene a ver  -reflexiona Pablo-. Hay una presión linda, unas cosquillas en la panza, pero está buenísimo ver un resultado tan valioso correr en la avenida”.

Todo el año es carnaval

Durante el año, el espíritu no se apaga. La Escuela de Carnaval, que funciona en el polideportivo municipal, mantiene viva la práctica con talleres gratuitos de percusión, danza, vestuario, maquillaje y otras disciplinas que tienen lugar dos veces por semana. Sobre la misma, Icardi describe: “Empezamos en abril y puede participar cualquier persona desde los 7 años. Se divide según la subdisciplina que cada uno quiera aprender”.

Algunos de esos trayectos se encuentran certificados por la Universidad Popular de Unquillo. Se trata de un proyecto de extensión que reconoce y acompaña saberes que muchas veces quedan fuera de los circuitos formales.

Así, el norte de la comparsa es potenciar su bagaje artístico sin perder su identidad tradicional. En ese sentido, Pablo agrega: “Siempre intentamos adquirir nuevos recursos, mixturando los instrumentos que tenemos acá en Unquillo con música de otros lugares. A lo largo de estos últimos años hemos ido en búsqueda de esa fusión”. En este marco, vienen de indagar en referencias ligadas al cuarteto y a la música popular brasileña, y en versiones anteriores se ha adentrado en ritmos puertorriqueños y bolivianos. Dentro de ese abanico, Icardi admite que próximamente les gustaría profundizar en el chamamé.

Los recorridos por las calles de una ciudad tan atravesada por el carnaval dejan entrever una lógica de grupo que traspasa cualquier estructura y, sin embargo, se sostiene en un código compartido. En La Unquillense el carnaval se vive como se ensaya: con alegría, con conexión y con desparpajo. “Nunca perdemos el foco de que lo que hacemos es para compartir y disfrutar. Y eso se ve desde afuera”, destaca.

En tiempos donde lo individual parece imponerse como lógica dominante, el conjunto propone una forma de hacer basada en el encuentro. Porque si algo deja claro su paso por las calles de Unquillo es que el carnaval no es solo un espectáculo: es, sobre todo, una experiencia colectiva.


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