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A poner el brazo

Sputnik V, Covishield y BBIBP-CorV son las vacunas actualmente disponibles en el país contra el COVID-19. Con más de siete millones de dosis aplicadas, el plan de vacunación nacional despierta adhesiones y resquemores. ¿Una persona vacunada puede contagiarse? ¿Sirve colocar una sola dosis? ¿Qué protección otorgan las vacunas? Para aclarar estas y otras dudas, El Milenio recurrió a la especialista y doctora en Ciencias Químicas, Belkys Maletto.

  • Colaboración:
  • Valentina Solís y Fabricio Marques.
  • 6to Año, Instituto Educativo Nuevo Milenio.
  • Marcos Soirefman, Joaquín Cortes Funes y Tomás Sgariglia.
  • 6to Año, Instituto Milenio Villa Allende.

Lento, pero constante. Así describen muchos especialistas el avance del plan de vacunación nacional contra el COVID-19 que empezó a fines de diciembre y que, al cierre de esta edición, ya sobrepasó los siete millones de dosis aplicadas. Dentro de esta campaña histórica, Córdoba se posiciona como la segunda provincia con más vacunados por cantidad de habitantes.

Con la alarma de la segunda ola, la ansiedad de la población crece ante la incertidumbre. A mediados de abril, la ministra de Salud de la Nación, Carla Vizzotti, reconoció que se desconocen las fechas exactas en que las vacunas arribarán al país, al ser una cuestión que depende de la capacidad de laboratorios extranjeros.

“La segunda dosis es para reforzar la inmunidad y para ayudarle a darle memoria a la vacuna”, explicó la especialista y docente universitaria Belkys Maletto.

“Cuando termina la producción del lote, se hace el control de calidad. Si se aprueba, nos avisan y se genera toda la acción para ir a buscarlas”, explicó la funcionaria en conferencia, al tiempo que manifestó su preocupación por la presencia de nuevas cepas del SARS-CoV-2 en el país. “Ha aumentado al 10% el porcentaje de las variantes del Reino Unido y Manaos. No están circulando en forma predominante, pero están creciendo y no es un dato menor”, apuntó.

Actualmente, son tres las vacunas que se están aplicando en el país: la Sputnik V del Centro Nacional de Investigaciones Epidemiológicas y Microbiología Gamaleya de Rusia, la Covishield de la dupla AstraZeneca – Universidad de Oxford y la BBIBP-CorV de Sinopharm y el Instituto de Productos Biológicos de Beijing de China.

Para aclarar algunas dudas en torno al plan de vacunación y su funcionamiento, El Milenio consultó a Belkys Maletto, bioquímica, doctora en Ciencias Químicas, docente de la UNC e investigadora del Conicet especializada en el trabajo con vacunas y adyuvantes.

Vacunados y con barbijo


El primer dato que destacó la investigadora es que ninguna vacuna brinda protección inmediata contra el SARS-CoV-2, ya que se necesitan de 15 a 20 días para permitir al organismo generar anticuerpos. Ese factor explica el reciente fallecimiento del periodista Mauro Viale, quien fue diagnosticado COVID positivo solo dos días después de haber recibido la primera dosis de la vacuna de Sinopharm. “Lamentablemente, si ya tenía el virus antes de vacunarse, lógicamente la vacuna no pudo protegerlo”, indicó la doctora.

Sin embargo, aun con el esquema de vacunación completo, es posible contraer la enfermedad, como le sucedió al propio presidente Alberto Fernández. Esto es así porque, como indica Chequeado.com, las vacunas disponibles tienen una eficacia que varía entre el 70% y el 90% en la prevención de contagios, pero demostraron casi en un 100% de efectividad cuando se trata de evitar formas graves de la enfermedad, hospitalizaciones y muertes.

Esto quiere decir que una persona vacunada puede contraer el virus, pero cursará la enfermedad de forma leve o asintomática. “Todas las vacunas que están aprobadas son seguras y eficaces. Todas van a proteger a la persona de la muerte y los cuadros graves de COVID-19, pero puede contraer la infección de todas formas. Por eso es importante mantener el uso del barbijo y todas las medidas sanitarias”, recalcó Maletto.

Con respecto a cuánto tiempo dura la protección contra el virus, la profesional recordó que todas las vacunas continúan en fase tres, con lo cual es muy pronto para aventurar una respuesta definitiva. “La fase tres dura un año como mínimo, o sea que todavía se están midiendo los niveles de anticuerpos de los primeros voluntarios que se vacunaron en julio del año pasado”, señaló la profesional.

¿Es suficiente una dosis?


Ante el aumento de casos y la escasez mundial de vacunas, el Ministerio de Salud de la Nación decidió a fines de marzo diferir por tres meses la aplicación de las segundas dosis de las inoculaciones contra el SARS-CoV-2.

“Espaciar las dosis no es lo mismo que anular la segunda dosis”, aclaró la Dra. Maletto. “Es una medida de salud pública para que se pueda llegar a la mayor cantidad de personas con la primera dosis”, apuntó la profesional y añadió que se trata de un esquema probado con éxito en países como Reino Unido y Canadá.

Como señaló la especialista, aun con esa ventana de tiempo, las vacunas no pierden su eficacia, puesto que con una dosis el cuerpo ya comienza a generar defensas. “La segunda dosis es para reforzar la inmunidad y para ayudar a que la vacuna genere memoria en el cuerpo”, explicó.

“Todas las vacunas aplicadas son seguras y eficaces. Podés contagiarte igual, pero aunque sea con una sola dosis, te van a proteger del COVID-19 grave y la muerte”

Dra. Belkys Maletto.

Al mismo tiempo, señaló que los periodos de tiempo entre dosis de hecho suelen ser más largos. “En el caso de la vacuna de Oxford, por ejemplo, las últimas investigaciones muestran que tres meses es el tiempo ideal para aplicar la segunda dosis”, comentó.

“Todas las vacunas, con una dosis, te van a proteger de la muerte y ahora hay que pensar en eso. Después nos podemos poner más exigentes con las vacunas”, afirmó la doctora, recordando que la propia Organización Mundial de la Salud adelantó a principios de la pandemia que con cualquier vacuna que supere el 50% de eficacia sería suficiente para empezar un plan de vacunación a gran escala.

Invirtiendo en futuro


El sistema científico y médico local también fue noticia en los últimos días. A través de un acuerdo entre Laboratorios Richmond y el Fondo Ruso de Inversión Directa, Argentina se convertirá en el primer país de Latinoamérica en producir la vacuna Sputnik V a gran escala a partir de mediados de este año (algo similar a lo que ocurre con la AstraZeneca/Oxford).

En ese sentido, Maletto destacó la capacidad de los laboratorios argentinos no solo para producir vacunas extranjeras, sino para crear sus propias fórmulas en un futuro no tan lejano. “En este momento se está trabajando en tres o cuatro proyectos para desarrollar vacunas en Argentina. Lo complicado es pasar a la fase clínica, que es muy costosa. Capacidad tenemos, lo que hace falta es inversión y continuidad”, remarcó la profesional.

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