La licenciada Graciela Taborda, quien se especializa en el desarrollo de esta capacidad, explicó a El Milenio sobre sus beneficios y cómo llevarlos a la práctica. Principalmente útiles en estos tiempos de pandemia, donde la angustia y las preocupaciones por el futuro están a flor de piel.

  • Por Lourdes Lugo y Sofía Abate
  • 6to Año, Instituto Milenio Villa Allende
  • Colaboración: Carlos Romero.

La Licenciada Graciela Taborda, es docente de las materias de Formación para la vida y el trabajo y de Filosofía de Nivel Secundario en el Instituto Educativo Nuevo Milenio de Unquillo, Coach Ontológica y neuropsicoeducadora especializada en el desarrollo y estudio de la Inteligencia Emocional. En diálogo con El Milenio explicó que esta disciplina hace referencia a la capacidad de las personas para reconocer sus propias emociones y las de los demás.

En este sentido, Taborda resaltó las palabras de Daniel Goleman, psicólogo y periodista que estudió la Inteligencia Emocional desde 1995: La inteligencia emocional se puede aprender. Individualmente, podemos añadir estas habilidades a nuestro equipo de herramientas, a fin de sobrevivir en una época en la estabilidad laboral es incierta”.

Actualmente, es un tema con mucha resonancia, ya que cada vez son más los individuos que buscan perfeccionar su inteligencia emocional con el objetivo de gestionar sus propios sentimientos para mejorar su desempeño social, educativo y hasta laboral. Sobre todo, en estos tiempos de pandemia donde muchos aspectos de la vida se vuelven sumamente imprevisibles.

En esta entrevista, Taborda nos cuenta un poco más sobre este concepto y cómo puede ayudarnos en nuestro propio desempeño personal.

El Milenio: ¿Qué es la Inteligencia Emocional?

Graciela Taborda: La inteligencia emocional (IE) es la capacidad de percibir y gestionar nuestras emociones para favorecer nuestra comprensión y así promover nuestro crecimiento personal, comenzando  con uno mismo primero (intrapersonal). Esto nos permite percibir las emociones de los demás, desarrollar  la empatía y mantener relaciones de una manera adecuada (interpersonal). La IE desarrolla diferente habilidades como las de autoconciencia, motivación, empatía, habilidades sociales, entre otras.

EM: ¿Cómo juegan las emociones en el día a día?

GT: Vivimos nuestro día a día atravesados por diferentes emociones. Éstas juegan un papel muy importante a la hora de tomar decisiones. Ninguna conducta está libre de ellas. Es por ello, que poder entrenarnos en el reconocimiento de lo que sentimos cuando éstas aparecen, nos ayudan a resolver situaciones con éxito, a no quedarnos con una sola interpretación de lo que está sucediendo. Además, permite darle tiempo a lo que se siente para disfrutar de lo vivenciado o para ser resolutivo de la manera más favorable posible.

En este momento tan particular que estamos viviendo, donde todo cambia tan vertiginosamente, contar con la IE favorece el ejercicio de la flexibilidad y la proactividad, haciéndonos más productivos y efectivos en las actividades que emprendamos. Estas habilidades permiten encontrar diferentes caminos para  resolver situaciones que, a nuestro criterio son complicadas.  En consecuencia, influyen  positivamente en nuestra conducta  mejorando la calidad de vida.

EM: ¿Qué consecuencias podría llegar a tener una persona si no logra comprender sus emociones?

GT: Cuando no tenemos desarrollada la IE, es muy probable que nos dejemos llevar por impulsos. Ante una dificultad o problema nos quedemos en la reacción sin mirar las diferentes posibilidades para resolverlo.

El enfoque está más en el problema que en la solución. Se busca un culpable, “el otro me hace, no hace, soy víctima.  Se carece de un camino a seguir claro y definido. Suele aparecer la queja con frecuencia. Puede dificultar el logro de los objetivos y el disfrute de los mismos, ya que cuesta distinguir prioridades. Como así también del entorno, ocasionando dificultad de mantener relaciones sanas.

EM: ¿Cómo nos puede ayudar la IE al recibir una noticia de mal gusto?

GT: Al recibir una noticia de mal gusto puede aparecer el enojo, la tristeza, el asco entre otras emociones básicas. Con  la IE podemos reconocer la emoción que me produjo la noticia, transitarla y saber qué efectos me causa (palpitación, llanto, repulsión etc), es decir, aceptarla.

Reconocer la señal física es de fundamental importancia puesto que forma parte del autoconocimiento y nos permite encaminar la respuesta. Esto significa hacerlo de  la manera adecuada en el momento oportuno y con la persona indicada.

Hay sucesos que no podemos evitar, pero sí podemos elegir cómo responder ante ellos. También, es importante saber pedir ayuda si no se puede solo.

Esta capacidad es algo que se puede aprender, según afirma Daniel Goleman, un psicólogo, periodista y escritor estadounidense.

EM: ¿Nos puede servir para gestionar nuestras emociones?

GT: Sí, totalmente. Nos permite tomar conciencia de su presencia, de lo que sentimos, de conocernos  y actuar en consecuencia para vivir mejor.  

EM: ¿Es importante evaluar la IE en una persona?

GT: Es importante evaluar la Inteligencia Emocional a la hora de llevar a cabo un proyecto con otra persona, de formar un equipo de trabajo, de seleccionar personal. Más allá de su inteligencia, experiencia o gustos. Contar con personas a nuestro alrededor con IE favorece las posibilidades de éxito. 

En la actualidad, muchas empresas invierten en la capacitación de su personal para formarlos en IE.

EM: Para finalizar: ¿Dónde se puede aprender sobre Inteligencia Emocional en Sierras Chicas?

GT: Quisiera decir que en las escuelas, aunque aún falta para que esto suceda desde lo curricular. Aunque reconozco que el desarrollo de la IE está apareciendo en algunas planificaciones escolares.

No tengo conocimiento que se enseñe en Sierras Chicas, a no ser de algún profesional que brinde una charla o experiencia que aparece de manera esporádica en la zona.