A seis años del estreno de “Ensayo Mendiolaza”, el documental que desnudaba los problemas que provoca el avance inmobiliario descontrolado en Sierras Chicas, El Milenio se comunicó con su director para actualizarnos sobre sus nuevos trabajos, sus consejos para los que quieran iniciarse en el séptimo arte y su opinión del cine post-pandemia.

Federico Sevilla y Elio Placci

6to Año, Instituto Milenio Villa Allende


El documental, “Ensayo Mendiolaza” de 2014 que relataba los problemas que ocasiona el avance inmobiliario descontrolado en el ecosistema serrano, se convirtió en un antes y un después en la vida de su director; Ezequiel Comesaña. Sin proponérselo, aquel trabajo basado en sus experiencias personales en tierras serranas, terminó profetizando lo que efectivamente pasó con las recordadas inundaciones del 15 de febrero de 2015.

No sé si fue profético, sólo quería hacer una realidad más visible”, contaba Ezequiel en una entrevista realizada para El Milenio hace un par de años.

En la actualidad, el cineasta argentino todavía se encuentra trabajando de lo que más le gusta. De hecho, su más reciente documental “El Coplero”, relata la historia de un hombre que encuentra paz mental al cantar frente a un grupo de adultos mayores con Alzheimer, en Andalucía, España. Nuevamente, una historia que denuncia una realidad que muchas veces, se suele evadir.


El cine como herramienta documental


Aunque filmada íntegramente en la madre patria y pensada para el público andaluz, Comesaña afirmó que en realidad no existen barreras para que una historia sea entendida en cualquier parte del mundo. “Las personas están acostumbras a ver películas de todo tipo de países, a un lenguaje audiovisual que se vuelve casi universal, podríamos decir que no hay barreras”, sintetizó.

Por su parte, también comentó que se siente más cómodo con el cine de denuncia independiente, debido a que le permite un poco más de libertad a la hora de decidir qué temas tratar. “El cine industrial siempre es más políticamente correcto”, comenzó explicando el entrevistado. “Si haces films de denuncia en el cine independiente, no vas a tener a nadie que te diga cuál es el límite, el límite lo vas a marcar vos”.

No obstante, remarcó que esa libertad no significa “hacer lo que sea”. Al contrario, para hacer cine de denuncia es importante saber que se quiere decir. “Eso se plasma en el guion, el cuál sirve para hacer un documental, un videoclip o lo que sea. Por algo, al cine le dicen “El séptimo arte”, porque recopila montón de lineamientos de otras artes”.

Las nuevas formas de ver y estudiar cine



El director formado en La Metro, también analizó la evolución de la enseñanza que se imparte a los jóvenes cineastas, comparando la educación que él recibió a principios del 2000, con las nuevas posibilidades existentes en pleno 2020. Reconociendo que los estudiantes, ahora tienen muchas más herramientas para contar las historias que quieran, siendo el único límite su propia imaginación. “Está muy bueno el momento que tienen (los jóvenes) para estudiar. Tienen muchas ventajas, muchos medios y muchas herramientas que les van ser muy útiles para aprender y poder hacer lo que quieran”.

Hoy en día, desde hacer vídeos en TikTok o usar cualquier herramienta para generar contenido, es similar a lo que otras herramientas más profesionales hacen, es algo que les va a jugar mucho a favor”, agregó el creador del film “Ensayo Mendiolaza”.

Ezequiel asegura que estas facilidades deben estar acompañadas de una buena educación y conocimientos previos, independientemente de lo complicadas o aburridas que puedan parecer algunas materias. “Por ejemplo, al principio no tenía mucho feeling con Sonido, era un peso, la aprobaba raspando. Pero en segundo año aprendí la importancia del lenguaje audiovisual y para tercero fue la materia que más ganas le metí”.

Al respecto, el entrevistado reconoció que ese percance le permitió acercarse y entender cómo se pueden trasmitir emociones e historias incluso, sin diálogos. “Entender todos los pasos y procesos les va a dar una visión global; van a poder hablar y colaborar con cualquier persona que quiera hacer cine”, explicó y puso como ejemplo que gracias a esa materia conoció el expresionismo alemán, uno de los estilos artísticos más importantes del Séptimo Arte.

La “nueva normalidad del cine


No sé si se verá reflejado en la pantalla el tema de evitar el contacto físico entre los actores. Pero lo que sí podría cambiar es cómo vamos a retratar la realidad de aquí en adelante, lo cual dependerá del avance del virus”. /FOTO. Facebook


Otro tema interesante a tratar, es cómo se adaptará el Séptimo Arte a lo que muchos denominan “la nueva normalidad”, es decir, el mundo después de que se supere la COVID-19.

Desde el inicio de la pandemia, a finales de marzo de este año, son muchas salas de cine alrededor del mundo que continúan cerradas y los estrenos más importantes fueron suspendidos por tiempo indefinido o directamente, resignados a estrenarse de forma virtual. Según The Hollywood Reporter, esta crisis ya supuso una pérdida de 7 mil millones de dólares de ingresos en taquilla a nivel mundial.

Comesaña afirmó que en cuanto a producción lo que cambiará en el corto plazo es la manera de filmar y producir las escenas. “El cine post-pandemia va a cambiar la manera de realizar las películas, más que todo, durante el rodaje por las cuestiones de prevención sanitaria, es algo que indudablemente va a cambiar”.

Otro detalle que posiblemente cambiará, según la impresión del cineasta, es cómo el cine retrata la realidad. Donde aspectos como el distanciamiento social y hasta el uso de barbijos tendrán que reflejarse en futuras producciones.

Al respecto, agregó: “No sé si se verá reflejado en la pantalla el tema de evitar el contacto físico entre los actores. Pero lo que sí podría cambiar es cómo vamos a retratar la realidad de aquí en adelante, lo cual dependerá del avance del virus. Sí, vamos a tener que filmar escenas donde se vea la gente usando mascarillas o con el distanciamiento social. Pero bueno, seguramente cuando aparezca la vacuna eso va a desaparecer”.

En el futuro habrá que ver si es una cuestión pasajera o será algo que se va a quedar”, concluyó.