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  • ESPECIAL:
  • Milagros Dolores Alcántaro.
  • periodico@elmilenio.info
  • Colaboración: Paulina Zapata y Gonzalo Maldonado (4to IMVA). Ignacio Pagani y Joaquín Carrasco (4to IENM).

Villa Allende. Aguamarina es un cuarteto femenino de folklore latinoamericano que surgió hace doce años en Villa Allende. Integrado por Virginia Piscitelli, María Emilia Corradi, Mónica Nogueira y Karina Piscitello, el conjunto ha recorrido diversos escenarios del país y el mundo. En 2015 participaron del Festival Bandola en Sevilla, Colombia. También tocaron en centros culturales de Armenia y Ginebra, y están invitadas al Sonamos Latinoamérica 2020, en Valdivia, Chile.

Sin descuidar la producción original, las cuatro mujeres interpretan canciones populares de todo el continente, desde Argentina hasta República Dominicana, pasando por Brasil, Perú, Cuba y Colombia, entre otros países. Su repertorio combina instrumentos tradicionales (guitarra, teclado, flauta, etc.) con otros propios de la cultura latino y afroamericana (djembé, bongó, tambor, derbake, quena, etc.). Destacan, además, los arreglos vocales de un grupo de artistas que ha pasado por la dirección de muchos conjuntos corales.

El pasado 18 de octubre, le pusieron música al cierre de la XIII Feria del Libro en el Instituto Milenio Villa Allende con la presentación de su último disco “Aguamarina, música clara”, una propuesta que invita a hacer un recorrido por Latinoamérica, su cultura y sus costumbres, a través de sus canciones.

Virginia Piscitelli, María Emilia Corradi, Mónica Nogueira y Karina Piscitello invitan a recorrer Latinoamérica a través de la música (Foto: Aguamarina).

El Milenio: ¿Cómo reflejan la raíz folklórica latinoamericana que siempre ha distinguido a Aguamarina?

Virginia Piscitelli: Tratamos de ser respetuosas de los ritmos puros. Las fusiones que hacemos siempre tienen una raíz fuerte de lo que debería ser el tema tradicional, pero con una vuelta de rosca propia. Es decir, si hacemos un joropo o una chacarera, tratamos de respetar las estructuras y los pies rítmicos, pero agregamos nuestra impronta en la armonía, el enfoque de las voces, los arreglos. Aun así, siempre que trabajamos una obra de cierto país, tratamos de que el ritmo se refleje tal cual es, respetando lo tradicional.

EM: ¿Cuál creen que es la impronta que las distingue?

VP: En general, el objetivo más difícil de todos los músicos es lograr una identidad sonora. Es muy complicado escuchar un tema y automáticamente decir “esto es de tal grupo”, no sólo por el cantante, sino por la forma en la que abordan el repertorio.

Creo que nuestro sello distintivo tiene que ver más que todo con lo vocal. Hay pocos grupos integrados solamente por mujeres donde todas canten y donde la armonía se construya en apoyo con instrumentos como el piano.

Por lo demás, el repertorio es muy diverso. En el disco, saltamos de un tema homenaje a Gustavo Cerati a una chacarera, un landó o un anónimo de República Dominicana. Parte de esa variedad tiene que ver también con nosotras, porque nos animamos a hacer cosas muy distintas, pero tiene un hilo conductor, que es Latinoamérica.

EM: ¿Cómo es su público?

VP: Nuestro público promedio lo hemos detectado hace mucho y es de 30 años para arriba. Eso también nos condiciona a la hora de elegir sitio y horario para las presentaciones, porque son personas que les gusta sentarse en un lugar y escuchar tranquilos. Aparte, solo en esas condiciones se pueden disfrutar detalles de la banda, ciertos sonidos muy puros y acústicos que no se aprecian en cualquier circunstancia.

Se trata de un formato que no todo el mundo puede procesar y no hay muchos lugares para tocar de esa forma, entonces tenemos que crear el ambiente nosotras, por eso no tocamos tan seguido. Así que la idea es seguir generando estos contextos en teatros o bares pequeños, donde la gente escucha. 

(Foto: Aguamarina).

EM: ¿Qué expectativas tienen con este nuevo disco?

VP: Queremos que la gente vaya a vernos. Sabemos que en este momento no van a ser muchas personas, ya que se trata de un público acotado y nuestra música es de nicho, con un target de gente muy específico.

Lo que siempre nos planteamos con esta banda es viajar, llevar la música a distintos sitios y nutrirnos de otras culturas sonoras. También queremos que se nos abran puertas a otras audiencias, creemos que los grandes públicos se van a dar, aunque no es algo que estamos buscando urgentemente.

EM: ¿Cómo eligen las temáticas de sus canciones?

VP: Algo que nos une y que todas terminamos buscando, son canciones que tengan que ver con situaciones que hablen de la realidad social y de las mujeres en América Latina, desde historias donde les cuesta buscar agua para lavar la ropa, hasta temas como la minería y la discriminación.

Si ven el trasfondo de las canciones, van a encontrar un hilo conductor del porqué las elegimos. Esto se debe a que las letras nos representan y la música es permeable a arreglos musicales en los que cada una puede aportar desde lo que sabe. 

No diríamos que es un disco feminista, pero si analizan las letras, notarán que tienen mucho que ver con historias de mujeres. De esta forma, se puede tomar conciencia de que la realidad para nosotras es dura en Latinoamérica y la música no deja de reflejar eso.

“Algo que nos une y que todas terminamos buscando, son las canciones que hablan de la realidad social y la situación de las mujeres en América Latina”

EM: Por último, ¿se consideran “profetas en su tierra”?

VP: Es una pregunta difícil de responder. Hoy el artista tiene que ser su propio productor y es muy difícil llenar un teatro, a menos que tengas una gran publicidad por detrás. Hemos hecho un camino interesante, sostenernos en el tiempo y que nos vayan a ver personas, para nosotras es muy exitoso. Desde ese lugar, considero que sí.

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