Es sabido lo positivo que es ejercitarse. Sin embargo, se deben tomar ciertas medidas para evitar caer en un trabajo desmesurado que sobrepase la capacidad física de cada persona. En esta nota, el enfoque médico y técnico para interiorizarse en el tema y prevenir la problemática de la sobreexigencia física.

¿Cuáles son los riesgos de entrenar “de más”? 3
Entrenar con demasiada intensidad o con demasiada frecuencia puede provocar lesiones. Foto gentileza Facundo Peralta (Ig: @el_delasfotos).

A pesar de los numerosos beneficios que trae aparejada la actividad física, si no se realiza de manera responsable, los resultados pueden ser contraproducentes. Actualmente, gran cantidad de personas se lanzan a realizar diversos tipos de entrenamiento sin el asesoramiento correcto y sin chequeos médicos previos, lo cual puede ser acarrear consecuencias negativas para la salud.

Una de las consecuencias más frecuentes de estas conductas es lo que se conoce como “sobreexigencia” o “sobreentrenamiento”. Este concepto refiere a “un ejercicio desmesurado que sobrepasa la capacidad fisiológica del individuo y produce alteraciones que dañan su cuerpo”, según explicó Corina Cárdenas, entrenadora en musculación y fitness, vecina de Río Ceballos.

Por su parte, Maximiliano Martínez, instructor en musculación y personal trainer de la misma localidad, agregó: “Se trata de una exigencia a nivel máximo, propia de movimientos o acciones articulares desaconsejables, que trae como resultado un estrés mecánico, inducido por una dosificación exagerada”.

Conjuntamente, ambos profesionales coincidieron en que hoy es “moneda corriente” encontrar casos de sobreexigencia. El rango etario donde prevalece esta problemática es, generalmente, entre los 15 y los 30 años, comentó Martínez. Las razones responden, sobre todo, a un ideal estético “fomentado por una cultura en la cual es más importante la apariencia que la salud”, aportó a su vez Cárdenas.

Las personas de entre 15 y 30 años son las que más riesgo corren de caer en el sobreentrenamiento, ya sea por desconocimiento o por malos hábitos a la hora de ejercitarse.

El desconocimiento de muchas personas que inician una actividad física particular, las lleva, en varias oportunidades, a querer ganarle al tiempo. En búsqueda de un progreso a corto plazo, entrenan más de lo recomendado, sin comprender el daño que esto puede generar a su organismo.

Matías Presidente, instructor de musculación y personal trainer, también de Río Ceballos, señaló que además se debe tener en cuenta el tipo de trabajo realizado, pudiendo ser aérobico, de fuerza o resistencia.

Cárdenas indicó que también “es importante considerar la rutina laboral y doméstica que desarrolla cotidianamente el alumno para, a partir de ahí, programar la cantidad de clases semanales posibles y no entrar en un patrón de sobreexigencia”. Asimismo, es fundamental complementar el ejercicio con una correcta alimentación, hidratación y descanso.

Señales de alerta

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El dolor es un indicador de que se está sobreexigiendo al músculo. Foto gentileza Facundo Peralta (Ig: @el_delasfotos).

Juan Aguirre, kinesiólogo y fisioterapeuta de “la perla” de Sierras Chicas, comentó que los parámetros para determinar si existe una sobreexigencia dependen enteramente de la persona en cuestión y cómo ésta sintió el trabajo realizado.

La escala de esfuerzo se utiliza para identificar la valoración subjetiva del sujeto respecto a la intensidad de una ejercitación. Para ello, se utiliza una escala del 1 al 10 considerando si la persona se sintió muy exigida, poco exigida o para nada exigida.

Para las personas sedentarias, la respuesta promedio oscila entre 4 y 5, expuso Aguirre, y añadió que después hay que evaluar la fatiga, las dolencias y su perduración. “El dolor es un indicador de que se está sobreexigiendo al músculo y que habría que frenar un poquito”, advirtió el profesional.

Al entrar en un cuadro de sobreentrenamiento, las complicaciones no se hacen esperar. Se pueden presentar contracturas, sensación de dureza y pesadez en los músculos, calambres, fatigas crónicas, ritmo cardíaco elevado y una disminución en el rango de movilidad. Esto va acompañado de alteraciones hormonales y afectaciones de carácter anímico, como depresión, estrés o frustración.

En casos más graves, el músculo podría romperse, llegando a un desgarro u otras lesiones “serias”, como “alteraciones del cartílago o degeneración artrósica temprana”, indicó Vicente Vispe, médico deportólogo de Unquillo. También aclaró que es necesario conocer los antecedentes familiares de hipertensión, artrosis y reumatismo que podrían incidir en el paciente.

“La sobreexigencia irremediablemente nos va a llevar a la incapacidad para completar una sesión de entrenamiento y es muy común notar disminución de la fuerza, sensación de quemazón y pérdida de sensibilidad en las extremidades tanto superiores como inferiores”, complementó Martínez.

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¿Cómo prevenir?

Para evitar llegar a niveles de sobreentrenamiento, el Dr. Vispe hizo hincapié en la importancia de realizar una revisación antes de emprender una actividad física. “Se debe tener una constancia médica de que se está en condiciones de hacer tal actividad. No se puede ir a entrenar porque sí, sobre todo en algunas edades, ya que se puede hacer mucho daño al organismo”, dijo.

“Siempre es recomendable hacer gimnasia, incluso en la peor situación, pero hay un tipo de ejercicio adecuado para cada edad y condición física”, continuó.

Una vez tomados estos recaudos y con la autorización correspondiente, Aguirre indicó que es necesario tener un plan de ejercicios adaptado al alumno, con diversos picos de intensidad y bajas de cargas de manera progresiva. Presidente sumó a esto la importancia de prestar especial atención al profesor a cargo.

Igualmente, cabe destacar que, si se alcanzó un nivel de sobreexigencia, lo primero es cesar la actividad o bajar la intensidad, dependiendo del grado de la lesión. Además, es fundamental acudir a un profesional y respetar el ciclo de recuperación indicado por el médico.

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