La bailarina profesional y entrenadora deportiva Luciana Rodríguez, compartió una entrevista con El Milenio donde explicó como supo conjugar las diferentes especialidades que conforman su actividad diaria.

Por Tomás Vicente | periodico@elmilenio.info
Colaboradores: Federico Sevilla y Francisco Nuñez. 4°B IMVA. Tomás Gallego y Ignacio Carrión. 4°A IENM
[dropcap]H[/dropcap]ace 10 años, Luciana Rodríguez inició su camino en el mundo de la danza y actualmente también imparte su enseñanza. Su formación abarca desde el patinaje artístico, pasando por la comedia musical, el clásico, el jazz y hasta la conjugación de todo esto con el entrenamiento deportivo. Si bien trabajó en todas las Sierras Chicas, reside en Río Ceballos.
Retomando sus inicios, reconoció que su principal incentivo para adentrarse en este ámbito fue su abuela. “Mi abuela que toda la vida había querido bailar y nunca había podido. Comenzó a hacer danza italiana, medio a escondidas de la familia, no quería decir mucho porque era una mujer grande y le daba vergüenza. Al poco tiempo, yo también empecé a ir a un par de clases y me atrapó”.
“La conexión con uno mismo puede trabajarse, pero la que es con el público me atrapa, es llamativa y me gusta más”.
También aseguró que su formación se nutrió de los diferentes profesores con los que trabajó, quienes le dejaron “cosas muy lindas” y algo que la cautivó para continuar fue “la conexión y buena onda con el público”.
Ninguna Categoría
A la hora de precisar sobre su ocupación, Luciana indicó que es muy difícil explicarlo, ya que todas las actividades que realiza la definen de alguna manera. “Digamos que soy bailarina profesional y del entrenamiento deportivo. En mi caso se asocian todas las cosas, porque tienen que ver con el movimiento, que es algo que disfruto mucho. Desde que empecé a entrenar artes marciales y defensa personal, fuera de los aspectos competitivos, pude hacer que mis actividades se construyan mutuamente”.
Continuando con su respuesta, ejemplificó algunos aspectos de las actividades que lleva adelante “En Río Ceballos estoy dando clases sobre iniciación a la coreografía, esto consiste en reconocer nuestro cuerpo y el espacio. Para eso, uso muchas herramientas del teatro en mis clases de bailes, las entradas de calor, los stop, las vistas, la forma de hablar en el escenario; todo eso busco transferirlo a la danza y algo parecido hago con el deporte”.
Sobre gustos, subrayó que prefiere los ritmos urbanos: “Me gusta el hip-hop, walkingboug y el dancehall, no así los ritmos latinos como la bachata. Aun así, los bailé, por ejemplo, la temporada de Río Ceballos la abrimos con un grupo de carnavales venecianos. De todas formas, soy bastante chica, tengo 22 años, y no me cuesta adaptarme a las nuevas modas”.
Por otro lado, compartió algunas reflexiones acerca de la danza: “Desde el lado técnico me parece que hay tres factores que son fundamentales: la flexibilidad, la resistencia y la coordinación. Por otro lado, creo que es muy importante aprender a relajarse. La expresión corporal se transmite mejor por soltar esquemas e ideas, a diferencia de mis alumnas más chicas, a las grandes les resulta más difícil. Es cuestión de perder la vergüenza y aflojarse”.
Me fui a vivir a Villa María, había conseguido un trabajo con un sueldo muy bueno. Pero de repente dije: “No estoy siendo feliz, tengo que retomar lo que me gusta hacer”.
Con respecto al espacio de la enseñanza, Luciana explicó cómo busca estructurar sus clases “Para mis alumnas más chiquitas no me toma tiempo hacer coreografías, en cambio cuando trabajás con las grandes tenés que meterle más condimento, trato de hacerlas lo más difícil posible”.
También agregó que busca referenciar los ensayos con canciones que no la hayan “saturado”. “Para crear una coreografía tenés que escuchar la canción miles de veces. Eso te cansa, no vas a elegir un tema que lo pasan todo el día en la radio”.
Asimismo, vislumbró la importancia de los vínculos en sus clases: “El trato con los niños me encanta, aunque la música que se usa es un tema súper particular. Hay canciones que tienen una melodía exquisita, pero las letras son tan agresivas que no puedo usarla con chicas. Por eso buscamos tener charlas sobre las letras, por ejemplo del rap o los géneros urbanos, donde es excesivo encontrar insultos al otro, referencias al sexo y a las drogas. La idea es reflexionar acerca de si vale la pena poner ese tipo de música”.
Finalmente, con respecto a futuros proyectos, Luciana aseguró: “Me encantaría estar en cualquier teatro, por ahora estoy en independientes, pero si tuviera la posibilidad de ocupar uno mucho más grande me encantaría hacerlo. De hecho, Buenos Aires es un proyecto que está ahí, no sería cuestión de irme y quedarme allá, pero sí viajar cada tanto y relacionarme con los teatros o ir conociendo gente”.
“El mundo del espectáculo es 50% talento y 50% contactos, uno tiene que ir haciendo ese trabajo de conocer gente y lograr presentaciones. Diferente es cuando tenés un equipo de producción que se encarga de hacer todo esto.
De todas formas, lo normal es el funcionamiento mediante el canje, los fotógrafos te sacan fotos a cambio de su publicidad o un cantante canta a cambio del baile. Muchas veces son estrechas las posibilidades económicas, entonces uno encuentra una salida dando clase”.
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