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El milenio

10 años conectando Sierras Chicas

Maestro de la interpretación

“Mochila de Plomo” es un film cordobés protagonizado por niños y entrenados actoralmente por Ricardo Ryser, docente de teatro y vecino del corredor serrano.

Por Amira López Giménez | amiralopez@hotmail.com

Colaboradores: Álvaro Farías y Jeremías Romo. 5°B IENM. Lucía Oliva y Delfina Dowling. 5°A IMVA

El paso de la infancia a la adolescencia marcada por un hecho dramático donde se pierde parte de la inocencia, pero, donde se construyen nuevos lazos y modos de entender el mundo, son algunos de los ejes por donde transcurre el largometraje Mochila de Plomo, film protagonizado por niños pre adolescentes y sin experiencia alguna sobre el mundo de los personajes, la interpretación y las tablas.

La película fue dirigida por Darío Mascambroni, aunque el entrenamiento actoral de los inexperimentados niños fue realizado por Ricardo Ryser. No es la primera vez que Ryser se encarga de orientar a los actores en sus roles, anteriormente colaboró en cuatro largometrajes, series y cortos audiovisuales.

En una entrevista con Radio El Milenio reconoce que fue un desafío profesional, pero las cosas se desenvolvieron mejor de lo esperado. Después de un casting que convocó a más de 200 niños de las ciudades de Villa María y Villa Nueva, quedó conformada la dupla infantil de Facundo Underwood (Tomás,13) y Pascual (Pichín,12). La película llegó a distintos festivales cinematográficos, tuvo su paso por Berlín y luego llegó al Bacifi en la capital argentina.

→“Todas las expresiones del arte independiente proponen pasar de una sensibilidad a otra, sólo hace falta estar dispuesto a sensibilizarse”. Ricardo Ryser

El Milenio: ¿Cuál es el mensaje que se busca transmitir en la película?

Ricardo Ryser: Apenas leí el guión hubo algo que me gustó mucho: no hay un solo mensaje. Aborda la problemática del traspaso de la niñez a la adolescencia o a la adultez en algunos casos. Está presente ese término medio que todos atravesamos y que suele ser dramático: la reconstrucción de la identidad del protagonista, Tomás.

Básicamente, la película trata de Tomás quien se entera que a la noche siguiente van a liberar al asesino de su padre y durante ese día va a ir recorriendo la ciudad, tratando de reconstruir su identidad. El mensaje se encuentra en los detalles. En un momento va a buscar el número de camiseta de fútbol que usaba el padre. Por momentos, el debate del protagonista se basa en la reconstrucción de ese detalle y la ausencia del padre y de un mundo que lo contenga.

EM: ¿Qué es el cine independiente? ¿Creés que todo el mundo puede verlo y entenderlo?

RR: Yo vengo del teatro y desde ese terreno es más claro distinguir lo independiente de lo comercial. En cambio, en el cine hay una posible división que tiene que ver con las temáticas abordadas. La independencia en el cine no sólo tiene que ver con la cantidad de recursos utilizados sino también, con el modo de contar una historia y ese modo debe estar signado por la singularidad de la mirada del director. Creo que no es necesario entender, sino más bien, atravesar las distintas sensibilidades. Todas las expresiones del arte independiente proponen pasar de una sensibilidad a otra, sólo hace falta estar dispuesto a sensibilizarse.

EM: ¿Cómo es entrenar actores y qué diferencias hay con otros roles de producción?

RR: El coach de actores podría ser comparado a un DF (Director de Fotografía). La figura del coach sería el que se encarga del entrenamiento físico y emocional del actor, atendiendo al lenguaje de la película. Creo que estoy en un término intermedio, por eso me equiparo al DF porque no se pone en cuestionamiento la mirada del director/a. En mi caso, estuve focalizado exclusivamente en la actuación, atendiendo al lenguaje propuesto, busqué explotar al máximo los recursos de cada actor en función de lo que se busca en escena. Creo que como coach de actores tengo que hacer honor a esa generosidad del director por prestarme la mirada.

EM: ¿Cómo se hace para trabajar los roles fuertes de la actuación con niños?

RR: Fue una gran duda durante mucho tiempo. Por suerte, contamos con la colaboración de María Laura Berch, que también se especializa en el coaching de niños para cine. Durante una semana pude seguirla a ella y descubrí que el trabajo no era sólo conceptualmente distinto, además, hay una cuestión de estrategias diferentes para trabajar con chicos de doce y trece años. Complicada edad y también muy cercana al juego.

De todas maneras, la actuación fue un placer, incluso el trabajo que debía ser serio también tenía que ser placentero para los chicos. Una semana antes comenzamos con el entrenamiento: tenían una hora para maquillaje y vestuario y después debían quedarse conmigo jugando y entrenando cada escena, aprendiendo la letra. Lo más difícil era atender al hecho de que había que hacer un trabajo profesional sin profesionales.  Juntándonos con ellos descubrimos que les gustaba el rap, entonces decidimos que podían hacer la primera escena con Bip Box. Eso me ayudó a mediar entre los dos mundos, entre llevar un trabajo profesional sin profesionales y hacerlo placentero para que los chicos quieran volver al siguiente día y que no nos extrañen cuando nos fuéramos.

EM: ¿Cómo fue recibida la película?

RR: En Berlín fue muy raro, porque la película no estaba en la competencia oficial. En los festivales las películas son divididas, algunas van a la competencia oficial y otras se dividen en secciones temáticas. Nuestra película estaba en la sección Generation, son películas hechas por niños o adolescentes o con temáticas similares. Al final de cada proyección había un debate y las preguntas que más me sensibilizaron fueron de los más chicos. Algunos me preguntaron por qué era tan fuerte la película, pero cuando yo leí el guión no me pareció cruda, sino tierna. Otros preguntaron si era común en Argentina que los niños estuvieran hasta tan tarde en la calle. Se pusieron en juego muchas cosas, algunas tenían que ver con esa cuestión del pueblo-ciudad. En cambio, en Buenos Aires fue distinto, porque el público era adulto y el debate estuvo más atravesado por la presencia de los chicos, fue muy emotivo.


MOCHILA DE PLOMO | Tomás es un niño que en el lapso de un día pasa de tirar bases de rap con sus compinches en una esquina a encontrarse con “Nenino”, el hombre que asesinó a su padre y acaba de salir de la cárcel. En el medio, un amigo le consigue una pistola que carga todo el tiempo en su mochila. Atravesando la ciudad encontrará diversos personajes y situaciones. El film fue dirigido por Darío Mascambroni quien escribió el guion junto a Florencia Wehbe y “Pipi” Parolini. La producción general estuvo a cargo de Fernanda Rocca y el entrenamiento actoral fue de Ricardo Ryser.

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