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El milenio

10 años conectando Sierras Chicas

“El cine es un arte de esperar”

Hace mucho tiempo, había una vez un actor que hacía de novio de Marcela Kloosterboer en una de las tantas Chiquititas que salieron de la factoría Cris Morena: Él era Mariano Bertolini. Su carrera siguió en la actuación en Rebelde Way y también participó de Vientos de agua del gran Campanella. No fue como otros actores del semillero de la productora que saltaron a la fama como Luisana Lopilato o Peter Lanzani, pero si ven su cara seguro que es fácil de reconocer. El Milenio dialogó con el actor en su fugaz paso por la ciudad de los artistas.


Por Matías Pérez | matiasperez@elmilenio.info

Colaboración: Francisco Del Río y Amira López Giménez.

Fotografías: Eduardo Parrau


Mariano Bertolini se prepara para su nueva serie que en meses próximos se rodará en cercanías a la región de Sierras Chicas.

El Espacio INCAA, ubicado sobre la Avenida San Martín al 1505, de la ciudad de Unquillo fue el lugar de encuentro pautado para dialogar con el actor Mariano Bertolini (39), principalmente, acerca de su personaje en la última película sobre Malvinas titulada “Soldado Argentino, sólo conocido por Dios”, la cual si bien presenta escenas bélicas, se centra en la cuestión de la reinserción de los veteranos de guerra a la sociedad al retornar al país.

Además, el actor que supo conquistar a la generación joven que disfrutó de éxitos como Chiquititas y Rebelde Way habló de su pasión por la música y el cine en su máxima expresión.

El Milenio: ¿Actor de cine o televisión?

Mariano Bertolini: A mí en lo personal me gusta más el cine, pero bueno, tampoco relego, ni niego que alguna vez vuelva a hacer televisión porque los dos son lenguajes distintos y válidos, cada uno tiene sus particularidades y características.

Pero como lo dije al principio, me gusta tomar más tiempo, para tratar de hacer mejor las cosas en el sentido de poder probar, de poder ensayar, de poder estar dentro de un ambiente donde todos están haciendo lo mismo. En realidad, es como que el cine es un arte de esperar.

EM: ¿Para un actor fue difícil el cambio de época en relación a las nuevas tecnologías?

MB: No lo creo. El actor siempre ha trabajado en la misma línea, que tiene que ver más con lo primitivo y con el ser humano, es decir, va más allá de la cámara. Se trata de la relación con el otro o con uno mismo, con lo que le está pasando al personaje en ese momento.

Pero si creo que la gran ruptura fue en lo técnico, sobre todo en los directores de fotografía y de cámara, porque ahora tienen todo nuevo. Tuvieron que adaptarse de una manera muy vertiginosa porque la tecnología avanza a niveles insólitos todo el tiempo.

La semana dedicada al cine nacional trajo a Mariano Bertolini a la ciudad de los artistas.

EM: ¿Cuál fue tu mayor desafío?

MB: Yo creo que uno de los desafíos más grandes que tuve fue hacer Soldado Argentino, se trata de una película que requería tres personajes en uno, con una psicología muy distinta y con formas muy distintas en sus cabezas, en sus emociones.

Quizás se trate de lo más jugado que hice desde un punto de vista de entrega, hay personajes que le pasan otros tipos de conflictos a nivel arco dramático y este fue bastante complejo por esas características. Si bien hice otra película sobre Malvinas, era algo muy distinto, se trató de El Visitante con Julio Chávez y dirección de Javier Olivera, donde precisamente hacía de un visitante, el fantasma de un compañero de trinchera que se le murió en la guerra.

Hoy me tocó ser el personaje que hacia Chávez, tras mucha investigación, mucho trabajo con psicólogos de centros de recuperación de veteranos. Si bien lo más modificador fue ver a nuestros hermanos compatriotas, que con la película les pase algo y que se conmuevan, se rompan, se quiebren, lloren y también compartir con ellos esta experiencia, como de hermano a hermano, fue fuerte, es un regalo, como una bendición…

Y que pueda transformar ¿no? Creo que la película tenía ese mensaje, para la sociedad y para que ellos también se sientan con una identificación positiva.

EM: ¿El cine es como un lenguaje universal?

MB: Claro que es un lenguaje universal. Aunque no es como la música, que no tiene lenguaje, que todo el mundo la entiende, pero de todas formas yo hago el ejercicio como actor de poner en mudo el televisor, aunque no tengo televisor (risas), pero si te ponés en mudo y ves los cuerpos, podes entender la historia.

Es universal principalmente porque tiene la capacidad, más que nada hoy, que se puede subir a plataformas digitales. Por ejemplo, una “lata” puede viajar por todo el mundo y esa película se puede ver en cualquier idioma subtitulada.

EM: ¿Sos músico?

MB: Sí, soy músico también.

EM: ¿Cómo conviven esas dos fases?

MB: Se van como turnando, nunca abandono la música, soy trompetista y también toco el piano, pero mi instrumento predilecto es la trompeta. Por otro lado, grabo discos y comparto momentos con otros músicos, pero hay períodos donde mi actuar me requiere mucho más tiempo y obligaciones, entonces, quizás esté un poco más relegada la música, pero sigue siendo parte de mi vida y es como que me voy turnando entre una cosa y la otra.

EM: ¿Qué clase de música haces?

MB: Hago una especie de jazz bastante experimental.

EM: Bastante complejo…

MB: Si, ya tocar la trompeta es bastante complejo.

Hay una etapa de mi vida donde he abandonado un poco la actuación, no en el sentido de dejarlo completamente, pero si para tomar una deuda que tenía pendiente desde chico, que era ser músico, así que he estudiado muchos años, he tocado muchísimo, he grabado en discos de otros, también discos míos, cosas mías con demases, que bueno, esa música en este país no tiene absoluta difusión.

En ese sentido, creo que como seres humanos estamos bastante condicionados, creo que en la música más que en todo lo otro, porque nos obligan a escuchar determinada cantidad de música.

Todo tiene que existir y todo tendría que convivir, pero de una manera armónica. Yo no reniego ni de la música comercial, ni de las películas de afuera. Está buenísimo, pero todo en un equilibrio, en un balance para que todo pueda convivir, para que todo tenga su espacio, sería como estar en una familia y que una persona no pueda hablar y todas las demás sí.

EM: ¿Sueño cumplido o sueño por cumplir?

MB: Sueño cumplido sí, hacer lo que amo, más allá de la retribución económica, es una gracia y un agradecimiento diario poder elegir y ojalá que lo pueda seguir haciendo, me ha costado muchísimo en muchos momentos también. Pero bueno, ese es el precio también de la perseverancia.

¿Y en cuanto a un sueños a cumplir? Poder seguir filmando, haciendo más cine, más discos, viajando, conociendo.

EM: ¿Tenés algún proyecto, alguna propuesta?

MB: Por suerte sí. Por ejemplo, vamos a filmar una serie en coproducción con Brasil, acá en Córdoba, la vamos a hacer en enero y febrero.

Se llama “Relaciones Públicas RR.PP.”, es una obra muy divertida, cuyos directores son Claudio Rosa y Pablo Bruza; es como un policial medio de narcos y está vinculado con Brasil, se va a pasar en este país también, acción a pleno.

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