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“Bajé del tren y me enamoré del paisaje”

Elena Isabel Piccas tiene 80 años. Fue pediatra y fundadora del Círculo de Pintores “Guido Buffo”.

Elena Isabel Piccas tiene 80 años. Fue pediatra y fundadora del Círculo de Pintores “Guido Buffo”.


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Por Alejo Ortiz y Benjamín Recalde. 4°A IENM.

periodico@elmilenio.info

El Milenio: ¿Cuánto tiempo hace que vive en Unquillo?

Elena Piccas: Por lo menos 40 años. Yo soy de Córdoba y esta casa era la casita de campo, porque en aquella época Unquillo era tan pequeño, tan bonito, tan cómodo y tan lindo que uno venía de vacaciones. Después nos vinimos acá y nos quedamos. Sobre todo yo quise ser ciudadana unquillense para poder pertenecer a este lugar que me encantó, siento como si hubiera nacido en Unquillo. Siempre estuve en este barrio, los Cigarrales C, que queremos mucho porque tenemos muy buenos vecinos, tanto es así, que te presento (señala a su vecina que tiene al lado) a Carmen Vela de Ramacciotti que vive al frente y hace 50 años que me aguanta (risas).

EM: ¿Cuál ha sido su profesión?

EP: La primera profesión que me abarcó 50 años de consultorio fue la medicina y dentro de la medicina la pediatría; yo trabajaba en el Hospital de Niños como jefa de sala y además tuve un consultorio en Córdoba. En ese consultorio  trabajé tanto y con tanto cariño, que adoro todavía a mis pacientes; tuve 3500 fichas, el otro día las estuve contando.

Pero cuando yo me iba a jubilar, me parecía que me iba a quedar muy vacía, entonces se me ocurrió empezar a hacer algo que tuviera realmente vocación y me di cuenta que la pintura también era mi pasión, y empecé a pintar. Tuve la suerte de ir a España donde vi, con gran sorpresa, que en el Museo del Prado había caballetes con gente que pintaba, y yo me dije ¿Por qué puede pintar esta gente y yo no? Entonces presenté todos los papeles que hacían falta para pertenecer al Museo del Prado, conseguí ser pintora oficial y durante 20 años estuve allí como pintora copista. Iba todos los eneros para España y allá pintaba; he pasado los mejores momentos en el Museo del Prado.

EM: ¿Cuáles fueron los motivos por los que se mudó a Unquillo?

EP: Son varios, el primero es haber conocido el pueblo. Yo iba al secundario cuando vine por primera vez -porque estaba el trencito- vine en tren. Bajé en la estación y no conocía nada. Nos juntamos con compañeras del colegio, para conocer Unquillo y nos quedamos enamoradas del paisaje, entonces empecé a viajar periódicamente. Comencé a conocer a la gente y me enamoré de los vecinos, porque la gente de este pueblo es de este pueblo, vos te vas a Río Ceballos y uno no conoce al otro, será porque acá ha venido más diversidad de gente, es más popular. Para mi Unquillo es como una familia grande, es que uno va conociendo al otro, como ahora los conozco a ustedes, es una cosa que identifica a Unquillo. Por eso vine.

EM: ¿Pudo exponer sus obras en Unquillo?

EP: Si, gracias a Irma Colomba quien fue una gran amiga mía que vivía acá, ahora falleció. Ella se encargaba de armar las muestras de pintura del Centro de Empleados de Comercio. Allí, ella empezó a hacer las exposiciones y me invitó a una  sobre la madre Teresa (yo tenía catorce madres Teresa pintadas), luego hicimos otras. Después expuse en el museo Spilimbergo.

También organizaba El Círculo De Pintores Guido Buffo, lo hice por más de 20 años. Este círculo alcanzó a tener 120 socios, todos pintores de Unquillo. Hacíamos todos los años un concurso de pintura, hemos tenido más de 300 pintores de otros lugares que han venido a pintar en el río, en la calle, estaba lleno de artistas por todos lados; esto realmente se pudo hacer porque la gente de Unquillo  es muy unida.

La cosa es que logramos hacer estos concursos de pintura.

El círculo desaparece  luego de la muerte de mi marido, ya no quise organizarlo más. Aún existe, pero ya no lo manejo.

EM: ¿En qué consistía el concurso de pintura?  

EP: Bueno, durante veinte años hicimos estos concursos que se llamaban “Unquillo en Otoño”. Nosotros mandábamos mails invitando y venían entre 200 y 300 personas de toda Córdoba, también de Buenos Aires, Salta y de otros lugares del país. Los pintores llegaban a la mañana, se les daba una tarjeta, un número para que luego vayan a buscar el almuerzo, luego se les firmaba el lienzo y se iban a pintar a todas las márgenes del río, o a donde querían. ¿Y qué pintaban? Lo que veían.

Se pintaba hasta el mediodía y después venían a buscar el almuerzo, que consistía en una gaseosa con una naranja o mandarina y sándwich enorme de milanesa, con tomate y lechuga. Agarraban el almuerzo y se volvían a seguir pintando hasta las seis de la tarde; todos los cuadros se guardaban en la Municipalidad, los dejábamos ahí hasta que a los dos días, venía el jurado y elegía los ganadores. Luego citábamos a todos un día y hacíamos la muestra de  los trabajos.

EM: ¿Cree que Unquillo incidió en su carrera como pintora?

EP: Incidió muchísimo, sin Unquillo no había pintura. Yo soy de acá, yo soy unquillense, mi casa es acá, mi pueblo es Unquillo.

EM: ¿Sigue pintando en la actualidad?

EP: Si, sigo haciéndolo, estoy pintando retratos.

Hay que seguir con las cosas, porque lo que mantiene la vida son los proyectos.

 

Periódico El Milenio y la página web www.elmilenio.info son un Proyecto Comunicativo Escolar de la FUNDACION JOSEFINA VALLI DE RISSO, que gira con el nombre de fantasía Instituto Educativo Nuevo Milenio e Instituto Milenio Villa Allende.

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