CULTURA
- Por: Mora Mariño, Paula Sammartino y Catalina Spika 4° IMVA – Alejo Villarroel, Martina Cagliero y Pía Gallego 4° IENM.
- Redacción: Alejandra Boldo.
La pasión por la escritura de Florencia Gordillo trasciende las páginas de sus libros. A través de sus talleres literarios continúa inspirando a cientos de personas a explorar su creatividad y a conectar con otros amantes de la literatura. Su dedicación a la enseñanza y su compromiso con la comunidad literaria la convirtieron en una figura clave en las Sierras Chicas.
Ella lo resume mejor que nadie: “Lo que yo tengo, aparte de vocación, es pasión. Es permanente y está unida a la docencia”. Durante más de cuatro décadas, Gordillo dedicó su carrera a enseñar en la escuela secundaria, donde implementó el método del “aula taller” en sus clases de escritura, una metodología que fomenta la participación activa de los estudiantes.
Actualmente, sigue trabajando en Villa Allende, impartiendo talleres de escritura y lectura donde estas disciplinas se fusionan con otros tipos de arte como imágenes y manualidades. Estos cursos crecieron considerablemente y se convirtieron en un espacio de encuentro para personas de todas las edades, donde aprenden, comparten experiencias y construyen amistades.
En una entrevista con El Milenio, la artista repasa su trayectoria, sus logros más recientes y hace un balance sobre la décima edición del Concurso Nacional de Literatura organizado por ella y destinado a destacar el género poético.
Este cerró la última convocatoria el pasado 20 de agosto y, actualmente, el jurado está realizando una preselección de textos, hasta llegar al ganador que se revelará el 30 de noviembre.
“La propuesta era llegar al décimo año del concurso y que coincidiera con los 150 años del nacimiento del poeta Leopoldo Lugones, un honor para Córdoba porque justamente este escritor nació en Villa de María del Río Seco, en el norte cordobés”, explica la escritora sobre la iniciativa que, además, recibió un reconocimiento por parte de la Legislatura.

El Milenio: ¿Cómo surge la idea de crear el Concurso Nacional de Literatura de la Fundación Pro Arte y cuáles son sus características?
Florencia Gordillo: En 2014, se cumplieron los 100 años del nacimiento de Julio Cortázar, entonces pensé que era muy importante realizar este emprendimiento, un desafío bastante grande, que era renovar a aquellos escritores que fueron los que iniciaron la revolución en el campo de la literatura. Justo se celebraba ese centenario, una fecha precisa como para comenzar. Fue en su momento un verdadero desafío, una aventura que se fue concretando año a año, con homenajes a distintos escritores, siempre a los que ya habían muerto.
EM: ¿Cuáles fueron las condiciones del reglamento para participar del concurso de esta décima edición?
FG: En la décima edición, homenaje a Lugones, se concursó con la presentación de un poemario. En esta oportunidad, el premio viene de la mano del gran aporte de dos editoriales que publican el libro, una editorial francesa y la editorial de Córdoba. Ese es el premio. Esta vez es uno solo, en ediciones anteriores tuvimos dos premios y tres menciones. Ahora solamente un premio, que es la publicación de un libro para este momento muy importante. Hay que tener en cuenta que publicar un libro es una empresa bastante costosa y el éxito de este premio es que sea publicado por dos editoriales. Cada texto debía tener como máximo 450 versos y como mínimo 400. Asimismo, se entregarán tres menciones también sin orden de mérito.
EM: ¿Qué significa que el concurso haya recibido un reconocimiento de la Legislatura provincial?
FG: Llegar a los 10 años con un concurso que se pudo sostener en el tiempo es un orgullo muy grande. Por supuesto con el apoyo de Fundación Pro Arte Córdoba y los auspiciantes, si no nunca hubiera sido posible, más teniendo en cuenta el carácter federal del certamen, con jurados de diferentes provincias que recibieron una remuneración.

EM: ¿De qué manera se entrelazan otras disciplinas en tu labor?
FG: Desde 1997 estoy en este tema de unir las otras artes a la escritura. Trabajamos en conjunto con música, literatura, con imágenes, y justamente lo de los escritores más representativos nuestros. Participamos en talleres literarios del Rotary Club de Sierras Chicas. Todavía nos seguimos sosteniendo porque vamos también a las distintas exposiciones del museo y allí escribimos en el lugar.
EM: Con respecto a los talleres ¿Cómo definirías al público que participa y a quiénes están destinados?
FG: Actualmente estoy coordinando tres talleres en Villa Allende, dos específicamente sobre escritura y uno en el cual leemos a grandes escritores. Están destinados al público en general, a partir de los 18 años en adelante, sin límite. Tampoco es necesario tener conocimientos previos de literatura. Tuve alumnas de 90 años que compartieron el espacio con gente más joven. Trabajamos desde el estímulo. A fin de año hacemos lo que llamamos antologías, elegimos lo más representativo y lo plasmamos en un libro. Además colaboramos con la revista que hicieron los participantes de la Casa Rosa, editada en Unquillo por Narvaja Editor.

EM: ¿Cuáles son las características de esa revista?
FG: La revista salió con intenciones de ser una publicación que difundiera los escritos de los apasionados que empiezan con la actividad de la escritura y que se diera a conocer. Nos quedamos en la quinta edición por la pandemia de coronavirus. A lo mejor en algún momento se puede reflotar el proyecto. Era una revista bimensual gratuita que se distribuía en distintos lugares. Además, está la idea de recuperar una versión digital.
EM: ¿Estás escribiendo, o pensás publicar algún nuevo libro?
FG: Estoy preparando una especie de manual con un compendio de las actividades que hago en el taller de escritura desde 1996. Tengo una producción muy grande en cuadernos desparramados. Mucho ejercicio que no quisiera que se pierda, porque son actividades con estímulos y pienso llevarlo a cabo, seguramente. Respecto de lo otro, la escritura es parte de mí, como es parte de muchos. Es como respirar, un soplo de aire. Siempre estoy escribiendo.

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