CULTURA
- Por: Alfonsina Gatti y Alonso Audisio 4° IENM – Cristóbal Barraco y Joaquín Rodríguez 4° IMVA.
Desde sus inicios en 2021, la Compañía Municipal de Teatro de Unquillo logró formar un espacio teatral diverso, integrador y único. El elenco, dirigido por Paula Susperregui y Marcela Etchichury, nace de la gestión cultural de la Municipalidad y la unión de cultura y turismo, que buscó abrir sus puertas para formar actores y actrices locales.
Actualmente, la iniciativa cuenta con 8 actores y actrices estables. De todas formas, no hay un número fijo de participantes sino que este varía según las necesidades de las producciones, conformándose así un elenco de hasta 20 miembros en distintas ocasiones.
El objetivo del espacio es que sea siempre abierto, lo que permite que cualquier persona que tenga interés en el teatro pueda sumarse a la iniciativa. «No nos importa el sueldo, sino la conexión creativa», destaca Susperregui, evidenciando que el enfoque de la propuesta es artístico y comunitario.
Por su parte, para los actores, como Joaquín Cazón Keller, miembro desde hace tres años, el teatro ha sido una experiencia de crecimiento personal y profesional. “La Compañía me ayudó a relacionarme de otro modo con las personas, a abrirme, a confiar y a pararme en un escenario sin miedo a ridiculizarme”, comparte, demostrando que el sentido de comunidad y apoyo mutuo es uno de los mayores logros del grupo.
El lugar se sostiene gracias a los fondos de la Municipalidad, los cuales financian la dirección, el armado y la formación de los actores, quienes no reciben su sueldo pero tienen acceso a una formación constante.
Al respecto, Paula explica: “Se podría decir que empezó a ser un teatro comunitario sin querer ser exactamente uno, pero con el tiempo fue esa la búsqueda”. Es así como el grupo logró establecer una propuesta donde participan personas de todas las edades y formaciones, lo que devino en una actividad ante todo inclusiva.

Así, el proyecto se caracteriza por trabajar con una metodología de creación colectiva. El criterio que utilizan es a través de los intereses que surjan en el grupo, y así eligen qué obra llevar a cabo. De esta manera, las producciones son un reflejo de las vivencias de sus miembros. Por ejemplo, la obra más reciente exploró temas relacionados con el amor, a partir del libro “Las cinco trampas del amor”, de un psicólogo español.
Desde talleres en vacaciones de invierno para las infancias, hasta funciones en lugares públicos como el Museo Rivolta, el objetivo que prima es integrar a la comunidad en sus presentaciones.
Además, el grupo se esfuerza por el acceso al teatro. Susperregui resalta que están comprometidos con la inclusión social. “Es importante que el teatro se mantenga en el tiempo -detalla-, con funciones continuas y gratuitas para toda la comunidad”. Asimismo, trabajan en conjunto con Desarrollo Social para apoyar a los actores y actrices en situación de vulnerabilidad.
El Milenio: ¿De qué trata la nueva obra que están presentando y por qué la eligieron?
Joaquín Cazón Keller: La obra es una mezcla de textos, incluyendo «Picnic» de Arrabal y otros interludios basados en obras como «Prohibido suicidarse en primavera» de Alejandro Casona y «La gaviota» de Chéjov. La historia se desarrolla en una biblioteca dentro del museo, donde los personajes emergen de los libros.
Paula Susperregui: La historia trata de una biblioteca que se encuentra en el Museo, se dice que en los museos vive gente y ahí está el hombre que habita y quien invita a la gente a recorrer el lugar. Pero tiene algo para mostrarles, una biblioteca que es muy curiosa.
Lleva al público a vivir una experiencia azarosa y, con los ojos cerrados, agarra un libro y dice: ¡Uy, Picnic de Arrabal! y explica el teatro del absurdo. De repente empiezan a salir los personajes de la obra y hacen una escena de esta.
Es un juego mágico que se combina con elementos de realismo. La idea surgió de un ensayo en el que solo había un libro, y a partir de ahí, construimos la historia, donde incluso la gente participa, tomando té en el teatro y formando parte activamente.
EM: ¿Cómo ha sido la recepción del público ante la propuesta?
JCK: Al público le encanta, es una oportunidad para recibir feedback directo. En la última función la gente me felicitaba o me corregía, me hablaba; es una linda oportunidad y a la audiencia le fascina.
PS: Es disfrutar desde otro lado con más confianza. Es una forma que nos permite interactuar con el público, conocer sus opiniones y mejorar en base a ellas.
EM: ¿Cómo es la dinámica de ensayos y presentaciones?
PS: Nos juntamos todos los sábados. Antes nos reuníamos los lunes de 20 a 22 horas; los jueves igual, y los sábados de 10 a 12 horas. Sin embargo, como somos un elenco y no un taller de teatro, es importante entender la diferencia: en un taller te formás y, al final del año, presentás una obra, y ya está. En cambio, un elenco se centra en la producción continua, y el entrenamiento del actor y la actriz requiere mucho más compromiso a lo largo del tiempo.
Como las funciones son los domingos, decidimos concentrar esas cuatro horas de ensayo semanal en la mañana del sábado. Así, tenemos cuatro horas de ensayo los sábados por la mañana y mantenemos las funciones de los domingos, creando un fin de semana teatral.

EM: ¿Para iuna próxima obra van a abrir una convocatoria?
PS: Sí, vamos a hacer un casting, algo que nunca habíamos hecho antes. Siempre habíamos mantenido un espacio abierto: las personas interesadas venían, teníamos una charla, les contábamos de qué se trataba, observaban el entrenamiento y, si querían, se unían. Pero ahora decidimos hacer un casting; nos gustan los desafíos, y esta será una nueva experiencia, un proceso de selección que también consideramos un trabajo de investigación.
EM: ¿Cuáles son sus proyectos a futuro?
PS: Nuestro proyecto actual es mantener las funciones hasta el último domingo de octubre, es decir, hasta el 13 de octubre. Uno de los mayores desafíos es sostener una obra en el tiempo, sobre todo porque las funciones son los domingos a las 17 horas. Muchos de los integrantes del elenco son profesores, trabajadores o estudiantes, y el domingo suele ser su día de descanso.
A veces, es difícil motivarse para tener una función ese día, pero la energía que se genera al estar juntos es maravillosa. A pesar de vivir en la montaña, siempre siento una gran alegría al saber lo que logramos cuando nos reunimos. Mantener este compromiso durante tanto tiempo es todo un reto, pero lo hemos logrado por tres años, y queremos seguir haciéndolo.
Nuestro próximo objetivo es llevar la obra al Parque Integrador durante el verano. Queremos explorar nuevas estéticas con muñecos, maquillaje y música para atraer a más público.

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