Deportes
Por: Sofía Di Patrizio y Francisca Scangarello 4º IENM – Martina Carrasco y Dolores Cragnolini 4º IMVA.
El coaching deportivo es un proceso mediante el cual un entrenador o coach trabaja con un deportista o equipo para mejorar su rendimiento, habilidades y bienestar general. Así, se centra en el desarrollo personal y profesional del atleta, abarcando aspectos técnicos, tácticos, físicos y mentales.
Dentro del rubro, Juan Pablo Spagnuolo se ha reinventado a lo largo de su carrera profesional. Con un trasfondo en publicidad, encontró su verdadera vocación en esta disciplina que le permite ayudar a personas y a equipos para alcanzar metas y superar desafíos. «Mi propósito de vida es motivar a las personas con alegría», dice Spagnuolo, quien se certificó como coach de vida tras varios años de estudio y práctica.
Se acercó a esta rama tras el consejo de una amiga psicóloga, la cual le comentó que veía en èl cualidades para realizarlo. Si bien era entrenador en rugby, no ignoró el comentario y comenzó a interiorizarse. Al respecto, recuerda: “Al principio no entendía mucho, pero empecé a investigar sobre el tema y me gustó”.
De esta manera, se certificó en un instituto y luego de tres años de estudio y un año de práctica, renunció a su trabajo y se dedicó de lleno a su verdadera vocación. “Aunque hubo tiempos difíciles, la pasión me mantuvo motivado”, asegura.

Actualmente, se desarrolla como coach del equipo de handball femenino del Milenio de Unquillo, donde utiliza la técnica de la mayéutica, que implica hacer preguntas reflexivas para que las personas comprendan dónde están y encuentren un camino para lograr sus objetivos. Se trata de herramientas de escucha activa, cuestionamiento reflexivo y meditación para ayudar a las jugadoras a explorar sus retos y establecer metas.
Asimismo, trabaja con equipos de alto rendimiento en empresas y organizaciones deportivas, además de tener proyectos en el Jockey Club Córdoba, buscando transmitir a la confianza en quienes lo eligen, tanto en el juego como en la vida.
“Trabajamos para que entiendan que perder no es una derrota, -explica- sino una oportunidad de aprendizaje. El objetivo es que disfruten del deporte, ganen o pierdan, y que desarrollen habilidades que les serán útiles en todos los aspectos de su vida”.
Estos aspectos no eran ajenos a él, ya que como entrenador de rugby en el club Tala, Juan Pablo lo aplicaba de manera natural pero no tan metódicamente como ahora. A diferencia del psicólogo deportivo, que se enfoca en los pensamientos y comportamientos de los jugadores, Spagnuolo utiliza dinámicas y reflexiones para mejorar el rendimiento y bienestar del deportista.
Además, el sierrachiquense se inspira en casos de éxito de otros deportes. «Un ejemplo destacado es el libro ‘El legado’, que describe la transformación cultural del equipo de rugby de Nueva Zelanda tras el Mundial de 1987», menciona. Este cambio se enfocó en valores como la humildad y el respeto, los cuales el entrevistado también promueve en su trabajo con las jugadoras de handball.
Spagnuolo también destaca la importancia de la adaptabilidad en su método. “Cada equipo y cada deportista son únicos, por eso es crucial adaptar las estrategias de coaching a sus necesidades específicas. No se trata de aplicar un modelo rígido, sino de ser flexible y abierto a las particularidades de cada grupo”, explica. Esta personalización del coaching es una de las razones de su éxito.
A su vez, el impacto de su trabajo no se limita al rendimiento deportivo, sino que también se refleja en la vida personal de los jugadores. “He visto a muchos deportistas llevar las enseñanzas del coaching a sus vidas diarias, mejorando sus relaciones personales y profesionales. Eso es lo más gratificante para mí: ver cómo el coaching puede transformar vidas de una manera integral”, afirma.
Aunque el coaching mental y emocional aún no es común en el handball, Juan Pablo está convencido de su gran potencial para mejorar el desempeño individual y colectivo. En esta línea, asevera: «Mi experiencia de más de 35 años en rugby me motiva a seguir adelante con este enfoque innovador, que creo que se extenderá más en el futuro».

El Milenio: ¿Qué tipo de coach sos?
Juan Pablo Spagnuolo: En el coaching hay muchas áreas. Yo soy coach de vida, orientado a ayudar a las personas, a encontrar su propósito de vida. También tengo mucha experiencia entrenando equipos de rugby, lo que me facilita trabajar como coach deportivo.
Aunque no estudié específicamente para esto, utilizo mis habilidades y conocimientos en dinámicas y reflexiones en vivo para ayudar a los jugadores a mejorar su rendimiento mental.
El coach es un conductor; no te lleva, te conduce, pero vos le tenés que decir a dónde ir, como un Uber. Yo les hago preguntas a las chicas o hacemos dinámicas para que ellas mismas piensen y se den cuenta de cómo se sienten y qué pueden mejorar. No soy yo el juez. Me estoy especializando en coach de equipos y en coach ejecutivo, dependiendo de la demanda del mercado.
EM: ¿Cuáles son tus objetivos en los equipos que coacheas?
JPS: Mi primer objetivo es motivar a las chicas, que disfruten del entrenamiento, de los partidos y que aprendan a trabajar en equipo. Este año, mi trabajo se enfoca en la vinculación entre la Comisión Directiva, el cuerpo técnico y las jugadoras. Buscamos fomentar el sentido de pertenencia, amistad y el disfrute del juego, más allá de los resultados. No se trata sólo de ganar, sino de disfrutar el proceso y fortalecer las relaciones interpersonales.
EM: ¿Cómo crees que pueden ir cambiando los equipos deportivos con esta nueva forma de trabajar psicológicamente con las jugadoras?
JP: Aunque no soy psicólogo, creo que los equipos tendrán un entorno más sano y podrán alcanzar cualquier objetivo. Al centrarnos en las relaciones humanas y en los vínculos, fortalecemos la técnica y el rendimiento deportivo. Esto también ayuda a los jugadores a comprometerse con la sociedad y a aplicar en la vida lo que aprenden en el deporte.
EM: ¿Qué diferencias hay entre un equipo que tiene un coach y otro que no?
JP: Un equipo con un coach tiene la posibilidad de entenderse en un contexto más humano. No se enfocan sólo en los logros deportivos, sino en el bienestar y el autoconocimiento de los jugadores. Esto lleva a un mejor aprovechamiento de sus virtudes y, aunque no es el objetivo principal, los resultados también mejoran.
EM: ¿Crees que hay cosas negativas en coachear a un equipo?
JP: El éxito del coaching depende mucho de la persona que lo aplica. Hay buenos y malos coaches, como en todas las profesiones. Es importante que el coach tenga una buena conducta, buen pasado,buen entorno y hábitos para influir positivamente en el equipo.

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