7 abril, 2026

El Milenio

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Parador El Cuadrado: Un clásico de las sierras que sigue conquistando paladares

Para los amantes de las escapadas y la buena comida, el Parador El Cuadrado es un punto de encuentro ineludible en las Sierras Chicas. Ubicado en un entorno natural privilegiado, se ganó un lugar especial en el corazón de quienes lo visitan. En 2012, cuando no había nada en esa zona, los amigos Marcos Morlans y Matías Álvarez comenzaron a proyectar este lugar al que todos siempre quieren volver.

Emprendedores

Por: Francina Restelli, Guillermo Rodríguez y Sol Flores 4° IENM – Jeremías Suárez, Rocío Mapelli y Ámbar García 4° IMVA. Redacción: Alejandra Boldo. 


El nuevo Camino del Cuadrado es un pequeño trayecto turístico muy popular de Córdoba, que une las Sierras Chicas con el Valle de Punilla, por las localidades de Río Ceballos y Valle Hermoso respectivamente. Tiene 31 kilómetros de longitud completamente asfaltados y fue inaugurado en 2011, sobre un antiguo recorrido que se trazó hace 123 años para comunicar Córdoba capital con el famoso Hotel Eden, en La Falda. Por eso se lo llama el nuevo camino, que convive con el viejo, totalmente de tierra y ya casi intransitable. 

Por entonces, en el trazado no había opciones gastronómicas a disposición de los turistas y los ocasionales viajeros, apenas encontraban algún puesto de tortillas o alguna clásica despensa. Así, de esa necesidad, surgió una idea: ofrecer un lugar de descanso y alimentación a quienes transitaban sin prisa la nueva ruta. De esta manera, con esfuerzo y dedicación, Marcos Morlans y Matías Álvarez lograron transformar un terreno baldío en un referente gastronómico de las Sierras Chicas.

“En un principio surgió como una idea de parador de ruta para el que está de paso, y de a poco se fue transformando en un restaurante. La obra se hizo entre 2010 y 2012, de manera muy artesanal, con un presupuesto muy bajo. Era básicamente un rectángulo de 15 x 5 metros dividido en salón y cocina”, cuenta Marcos sobre los inicios. 


A pesar de ser una apuesta arriesgada, en un lugar sin infraestructura, Marcos y Matías tuvieron una visión clara del potencial de la zona. “Fue una apuesta bastante arriesgada, era un lugar donde no había nada y no pintaba que podía funcionar algo sinceramente”, sostienen.

De todos modos, el parador experimentó un crecimiento constante. Sin embargo, no fue fruto de la casualidad, sino de una estrategia cuidadosamente planificada. Como señala uno de sus creadores, la prioridad siempre fue garantizar una experiencia óptima para el cliente, antes que expandir el negocio a toda costa.


Al ofrecer porciones abundantes, productos de calidad y un servicio atento, este espacio logró fidelizar a sus clientes y generar un boca a boca positivo, siendo esta la clave en vez de la inversión de grandes sumas de dinero en campañas publicitarias tradicionales.

Una propuesta gastronómica con identidad propia


El Parador se define como un restaurante diurno, enfocado en brindar una experiencia culinaria auténtica y familiar. Al evitar diversificar su oferta, el equipo se concentra en perfeccionar lo que hacen mejor: preparar platos sabrosos y copiosos en un ambiente acogedor. Al respecto, Morlans afirma: «No queremos abarcar más de lo que podemos ofrecer bien».

Esta filosofía se refleja en la carta, que se caracteriza por su sencillez y por centrarse en los productos de temporada, con una propuesta honesta y satisfactoria, cuyo valor distintivo es la elaboración casera.


De esta manera, la oferta consiste tanto en entradas como en platos principales como lomitos, hamburguesas, pastas y carnes. Su principal diferencial es que realizan la mayoría de sus productos, como panes, aderezos y pastas. Además, cada fin de semana presentan una oferta especial, con ingredientes frescos y recetas más elaboradas.

Asimismo, aunque su foco principal sea la gastronomía, el área natural en el que se encuentra juega un papel fundamental en la experiencia del cliente. La ubicación en las Sierras Chicas permite a los visitantes disfrutar de un ambiente tranquilo y relajante, ideal para desconectar de la rutina y disfrutar de un buen almuerzo.

Seguir creciendo 


Desde la apertura de este lugar surgieron otras propuestas gastronómicas en la zona, cada una con su propia identidad. “Si bien somos todos restaurantes, nos diferenciamos por nuestra trayectoria y la fidelidad de nuestra clientela. Nuestro enfoque nos permitió consolidarnos como una referencia en la zona”, dice Marcos, al tiempo que subraya que la diversidad de opciones es beneficiosa para todos, ya que atrae a un público más amplio y posiciona al Camino del Cuadrado como destino.

En este marco, para los socios y amigos, su mayor logro es haber consolidado el Parador El Cuadrado como un referente en un sitio donde antes no existía nada similar. A su vez, proyectan fortalecerse aún más, “ofreciendo cada vez mejores productos y servicios”-en palabras de Marcos-. 


También cabe destacar que, en 2023, fueron elegidos como Mejor restaurante Sierras Chicas 2023 por la plataforma Circuito Gastronómico, lo que da cuenta de su trascendencia en la región.

Sobre los planes de expansión, los emprendedores acaban de lanzar una nueva línea de negocio: pastas congeladas.  Esta iniciativa surgió como respuesta a las fluctuaciones económicas y a la necesidad de diversificar sus ingresos. 

Por lo tanto, a corto plazo planean consolidar este nuevo producto y abrir un local para su venta. Este se ubicará al lado de otro local local de lomos y hamburguesas que los socios tienen en Capital y que les valió el premio a Mejor Lomo Vegetariano por la misma entidad que les dio un reconocimiento al espacio sierrachquense.

Éxitos y desafíos de una actividad en ascenso 


El corredor gastronómico de Sierras Chicas viene creciendo exponencialmente desde hace varios años. La variedad de opciones y la accesibilidad de la zona atraen a muchos visitantes. En esta línea, se vuelve fundamental que cada emprendimiento mantenga su impronta y ofrezca algo característico.

Desde opciones más tradicionales hasta propuestas innovadoras y de autor, cada establecimiento aporta su toque distintivo, para lograr experiencias culinarias únicas. Esta oferta variada, sumada a la belleza natural de las sierras, posicionó a la zona como un polo de atracción tanto para locales como para turistas, generando un importante movimiento económico y cultural.

En ese sentido, Morlans cree que el principal desafío de estos emprendimientos es mantener la calidad y la innovación en un mercado cada vez más competitivo. Además, el clima, la estacionalidad del turismo y los factores económicos son algunos de los principales obstáculos que destaca. “Por ejemplo, el cierre de la ruta debido a derrumbes afectó significativamente nuestra actividad”, recuerda. 

Y sigue: “Hemos tenido que ser flexibles y adaptarnos rápidamente a los cambios. Hemos invertido en infraestructura para minimizar el impacto de las inclemencias del tiempo y hemos fortalecido nuestro equipo de trabajo para garantizar un servicio de calidad”.


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