16 enero, 2022

El Milenio

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El atletismo en la sangre

Fedora Beglenok, una joven de 25 años oriunda de Mar de Plata pero reside en Río Ceballos, compitió el pasado domingo 21 de noviembre en el Maratón Internacional de Mendoza, representando a la localidad donde vive. Participó en la instancia de 42km, finalizando 5ta en la tabla general de  mujeres y primera en la categoría de 20 a 26 años.

En este maratón hubo alrededor de 6mil inscriptos, contando todas las distancias, y eran atletas tanto de diferentes partes de Argentina como de Brasil y Chile.

La ex estudiante del Instituto Educativo Nuevo Milenio de Unquillo, es una deportista de toda la vida, le dedica hace 6 años al atletismo. Sus inicios en este deporte fue un documental de la Carrera El Cruce, Columbia con la cual quedó fascinada de lo apasionante que era. Entonces fue en 2017 que empezó a correr en un grupo de Rio Ceballos, en el Team de Cilene Sophya Team con Sophya y Paulo Quesada. “Hoy es mi ritual de todos los días” declaró Beglenok en una entrevista a El Milenio.

El Milenio: En esta carrera de Mendoza, ¿En qué categoría competiste? ¿Cómo viviste esta instancia?

Fedora Beglenok: Esta carrera fue muy importante para mí, fui representado a Rio Ceballos. Era mi primer maratón y el primero después de mucho tiempo sin participar en ningún otro evento, por lo que la instancia la viví con muchas emociones de todo tipo, mucha alegría y un poco de incertidumbre, porque, realmente más allá del entrenamiento, nunca había realizado un maratón. Hizo mucho calor y el circuito exigente, un verdadero reto, pero también se disfrutó los paisajes de Mendoza, la gente que alentaba a los costados y entre los corredores que nos acompañábamos.

Competí en la distancia de 42km, finalicé el recorrido quedando 5ta en la tabla general de mujeres y primera en mi categoría, es decir, entre 20 a 26 años.

EM: ¿Cómo fue la preparación para la competencia?

FB: Para esto tuve el apoyo de mi pareja, Franco Barra, quien me entrenó y me asesoró. Corro los 7 días de la semana, a veces doble turno. Cuido mi alimentación y descanso lo mejor que se pueda, cada detalle cuenta para estar listo para el día siguiente. Durante la semana trabajo distintos entrenamientos, de velocidad, ritmo, fuerza, resistencia y los domingos realizo los fondos corriendo largas distancias.  Igual todo no siempre es lineal, también me enfoco en la facultad y el trabajo.

EM: ¿Qué significa en tu vida el atletismo?

FB: Es terminar todos los días con una sonrisa, es desafiarse la mente, el cuerpo todos los días, es momento de conexión con uno, es sentirme sana en control conmigo y porque desde que empecé a entrenar a conciencia nunca me he sentido mejor. Es una aventura y que solo me ha regalado hermosas experiencias y personas.

EM: ¿Cuáles son tus fortalezas como atleta y qué aspectos sentís que tenés que trabajar?

FB: La verdad no sabría decir si tengo una fortaleza atlética. Pero siempre me considere bastante perseverante y eso creo que me ha ayudado bastante a esforzarme y mejorar constantemente, como un bichito que te dice al oído que dice “¡continua, dale que podes!” y trabajar siempre disfrutando de cada paso.

EM: ¿En qué te afectó la pandemia a nivel deportivo? ¿Fue la primera competencia importante después del 2020?

FB: Esta fue la primera carrera que realice después de la pandemia. La última fue la Media Maratón de Carlos Paz en marzo del 2020, ese año había comenzado muy motivada, me sentía muy bien y me estaba preparando para estos 42km de Mendoza que se iba a realizar en mayo. La pandemia para mí fue volver a empezar en todos los sentidos, todo costaba el doble el triple y las metas se veían más lejanas. Yo la pase en la ciudad en Córdoba junto a mi novio que también corre. Nos apoyamos en este tiempo y, como muchas personas, nos intentamos mantener activos realizando diferentes ejercicios en casa, trotando como podíamos en el patio. No era lo mismo y fue desmotivante físicamente y mentalmente.