Adriana Belén: “El bullying nace ante la inseguridad propia”

Adriana Belén: “El bullying nace ante la inseguridad propia”
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Colaboración: Tiziano Del Boca – Celeste Gotta Corral (IENM)


Hace un par de semanas, el tema del Bullying escolar volvió a ser tema de conversación en todos los medios provinciales y nacionales a raíz del caso de un menor que fue picado por un alacrán como parte de “una broma” realizada por sus compañeritos de clase.

En un momento en donde se está avanzando en el regreso ordenado y paulatino a las clases presenciales totales, este tipo de problemas escolares también parecen regresar con más fuerza.

No obstante existen muchos subtemas relacionados al bullying que damos por sentado y que no son del todo ciertos, además de ciertas preguntas que muchas veces no nos animamos a realizar: “Si me animo a acusarlos, ¿se agravará el problema?”, “Como maestro, ¿me corresponde intervenir aunque un estudiante intimidado no me pida ayuda?”, “¿Puedo ser cómplice del bullying si no denuncio un caso de acoso?”.

Para tratar de contestar esta y otras preguntas, El Milenio se contactó con la Licenciada en Psicopedagoga y vecina de Unquillo, Adriana Belén (MP 14-1387) para conocer un poco más sobre este fenómeno que parece no borrarse de las aulas cordobesas.


El Milenio: ¿Qué es el bullying?

Adriana Belén: Más que explicar, creo que ustedes saben lo que es el bullying, gracias a que rápidamente encuentran información sobre el tema cuando lo buscan por internet.

En realidad la palabra “bullying” traducido al castellano es “acoso escolar”, en ese sentido la definición es bastante sencilla. No obstante el acoso es distinto a una broma esporádica o a una picardía. 

Estamos hablando de una situación que se establece de manera insistente poniendo en desventaja a otra persona que -en este caso- es un niño que está escolarizado, donde sufre tanto física, moral y psíquicamente una agresión. 

Está catalogado dentro de lo que es la violencia y la violencia escolar llega a esos extremos cuando hay insistencia y reiteración. Cuando hay una intención indebida hay muchos factores a tener en cuenta y sobre todo no es unidireccional. 

No es solo una persona que acosa a otra, sino que generalmente se da en situaciones de desventajas entre varios hacia otros y también hay que pensar en lo más importante que son los espectadores. 

El bullying se da porque no se detiene y al no detenerse hay espectadores partícipes no involucrados indirectamente. Con este grupo son los que más hay que trabajar, porque es una situación que incluye a toda una comunidad, en este caso, una comunidad escolar.

EM: ¿Qué requisitos existen para considerar que un hecho es bullying?

AB: Para que sea bullying debe tener una duración en el tiempo y una insistencia, así mismo no son bromas esporádicas. Hoy en día se le llama bullying a todo aquel que realice un mal trato hacia otro.

Adriana Belén, psicopedagoga.

Para qué exista el bullying tiene que ser un acoso insistente con una saña especial hacia alguien que está en desventaja, generalmente hay un insistente, además de participantes que no son activos, es decir que son pasivos, pero que saben que hay una persona que está siendo acosada.

Generalmente se da entre más de una persona, hay uno que es el actor y hay otros  que realizan la función de actores intelectuales, otros que acompañan al hecho a través de palabras o mensajes. 

Actualmente el bullying se ve muy reflejado en el ciberacoso, en especial en las redes sociales que están avanzando rápidamente y por ello se está desarrollando una gran preocupación debido a la gran dificultad que se presenta al intentar detenerlo. 

EM: ¿Cómo podemos reconocer a una víctima de bullying?

AB: Para reconocer una víctima de bullying debemos hablar primero y principalmente de la prevención. 

El tema de víctima y victimario es lo que justamente hay que cambiar actualmente, debido a que la situación de reconocerse víctima es lo que hace que exista un victimario, es decir el bullying se detiene cuando el que se reconoce como víctima sale de ese rol y puede asumir un nuevo rol que es el de poner en palabras lo que está sintiendo y en solicitar la ayuda que necesita y el de establecer el límite que necesita poner en determinado momento. 

De esta manera, se produce la intención de poner un límite a esta situación y darse cuenta que no puede solo y puede recurrir en busca de ayuda. 

Tenemos que reconocer que en la sociedad existe el estereotipo o la creencia que la persona es tímida o que es indefensa físicamente o que tiene una desventaja intelectual. 

Eso ocasiona que se produzcan determinadas burlas, malas intenciones surtan efecto, ya sea por características físicas, deficiencias o por formas de ser,  personalmente no es de gran importancia  identificar a una víctima con determinadas características, ya que estaría fomentando lo que justamente hay que empezar a cambiar y todo ello está fuertemente relacionado con la aceptación de la diversidad.

Por todo lo dicho, más que reconocer, porque es lo más difícil, es como puedo empezar a accionar si hay alguien que estoy viendo que está sufriendo de alguna situación de mucha incomodidad o de desventaja. Siempre el tema es la desventaja, la desventaja emocional, la desventaja física, la desventaja psicológica y la desventaja de dar. 

Primero lo que se puede hacer es poner en palabras lo que está sucediendo, se puede interrogar, se puede acercar uno, se puede frenar, hay distintas maneras de involucrarse ante esa situación, se puede pedir ayuda, se puede hablar tanto con la “víctima” o con el “victimario”, que en realidad es lo que se da.

En conclusión hay muchas formas de accionar, la mejor es siempre poner en evidencia que hay una situación de desventaja con una persona que necesita ponerse a él mismo en otra situación. 

Esto de ser la “víctima”, tenemos que sacarlos de la cabeza, hay que salir de ese rol para también acabar con el bullying, no solamente retirando a la otra persona castigandolo, a veces, los mismos chicos saben, que en la escuela se acude a las sanciones y amonestaciones o incluso a una suspensión de este modo surte efecto y la persona que es víctima luego es víctima de otros, y la/s persona/s victimaria/s insisten después con otros chicos, entonces hay otros modos de frenar esto. 

Pero si siempre haciendo activo mi rol, no puedo quedarme escuchando, o diciendo que dicen o mirando y no accionar, si lo hago soy cómplice.

EM: ¿los docentes también pueden ser cómplices?

AB: Si, totalmente. Docentes, preceptores, hasta miembros de la propia familia.

EM: Los docentes ¿pueden y debe intervenir si observan una situación, pero la víctima no se anima a pedirnos ayuda?

AB: El docente es el que inmediatamente tiene que acercarse y dar el primer paso, hay que evidenciar la situación, hay que preguntar, siempre lo primero que hay que hacer es preguntar, pero no es tan sencillo, porque si fuera así no tendríamos más estas situaciones. 

Una vez que se pone en evidencia es más fácil frenarlo, pero no implica que no vuelva a suceder porque los cambios deben producirse desde adentro hacia afuera en cada una de las personas.   

EM: ¿Cómo lograr que una persona quiera contarnos si sufre abuso?

AB: Con una intervención. Una intervención a veces, es nada más describir lo que está pasando. Describir “a vos te están diciendo tal cosa” y que la persona afectada quiera hablar sobre como lo hace sentir esa situación.

Uno en el fondo sabe que no la está pasando bien, entonces cuando nos damos cuenta de eso, a lo mejor conviene empezar a realizar preguntas.

Pero recalco que primero hay que desactivar el tema del “no”: no me gusta hablar de eso, no quiero, etc.

Entre los niños y niñas existen códigos de complicidad, a veces no es una complicidad en la cual uno accede libremente, sino que es impuesta. Existe el miedo de perder el cariño o la posibilidad de integrar determinados grupos si me planto y aviso que no me gusta que me digan o llamen de determinada forma.

El chico que padece bullying tiene que ser consiente que el mismo puede y debe poner limites o que pueden pedir ayuda.

No podemos ser salvadores de nadie, si podemos intervenir, ayudar y sobre todo frenar cuando hablamos de situaciones donde se llegue a poner en riesgo la integridad física o psíquica, pero eso son casos extremos y cuando todo se salió de control.

EM: ¿Cómo influyen las desigualdades sociales en el tema del bullying?

AB: Personalmente no creo que las diferencias sociales sean causantes del bullying. 

Se debe tener un fuerte cuidado en no caer en estereotipos, ya que estamos muy acostumbrados a pensar que se deben a las desigualdades sociales pero en realidad aparecen debido a las propias inseguridades humanas y la falta de aceptación de que somos diferentes, por ello creo que es más importante evidenciar que somos distintos y que esta ser diferentes.

El bullying es en realidad una inseguridad muy grande y una necesidad de protagonismo, la mayoría de las veces está relacionado con mecanismos internos causados por dolor o por malos tratos recibidos en la infancia. 

El origen del bullying es la inseguridad propia, acompañada por una falta de aceptación. La desigualdad social aparece recién cuando hablamos de estereotipos, en etiquetas y valores humanos pero no como origen del problema.

La persona que es acosada, lo primero que tiene que hacer es salir de esa victimización y así mismo reconocerse y aceptarse como un distinto, confiando en sí mismo.Todo ello se debe trabajar, ya que cuando haya más aceptación y seguridad  va a haber menos bullying. 

El bullying nace ante una inseguridad muy grande y una necesidad de protagonismo, la mayoría de las veces está relacionado con mecanismos internos causados por dolor o por malos tratos recibidos en la infancia. 

Adriana Belén Lic. en Psicopedagogía

EM: Siempre se habla de la persona que sufre bullying, ¿pero como se debe tratar con las personas que realizan bullying?

AB: No es sencillo, es un tema complejo sobre todo si estamos hablando de un amigo o compañero que realiza esa acción. 

No todas las situaciones son iguales y la forma de preguntar o cuestionar su accionar no es igual para todos, pero creo que la mejor forma de encarar el tema es preguntarse “¿por qué lo haces?, ¿para que estas poniendo en ridículo al compañero todo el tiempo?” 

Preguntar es una de las formas de evidenciar que existe una situación incómoda, también ayuda comentarle la situación a un adulto.

En este sentido, es vital entender que lo primero que debemos hacer es siempre preguntar directamente a los chicos, no podemos ir a acusar porque generamos lo que se dice “entrar en escalada”. 

En escalada significa que a la persona que está haciendo bullying le empieza a generar cierta adrenalina esta situación, le está generado un placer el incomodar o sostener un maltrato al otro.

De esta forma, acusarlo o castigarlo sin darle explicación alguna no sirve de nada, porque el problema se volverá a repetir por la adrenalina que le generó el llamar la atención.

Por ende, si queremos empezar a desarticular hay que preguntar, desestabilizar el bullying, saber qué está pasando, saber que yo te estoy mirando y saber que esto no va a suceder más.

EM: ¿Se puede saber qué pasa por la cabeza del victimario? ¿Saber que lo motiva a realizar el acoso?

AB: El bullying aparece cuando el victimario no deja de ver a la víctima como una amenaza.

Se identifica como una amenaza ya que es aquello que tiene el otro que no lo quiero yo, pero es reconocido, es decir aquello que tiene el otro es una debilidad que hace espejo en mi debilidad.

Existe toda una cuestión intrapsíquica, que lleva al victimario a querer romper con ese espejo que no le gusta y por ello realiza acciones en contra de la otra persona. 

Estas  cuestiones deben ser tratadas y trabajadas desde la escuela, por ello fortaleciendo la autoestima se evitarán dificultades y entre ellas el bullying. 

EM: ¿Y cómo se logrará fortalecer la autoestima?

AB: Actualmente se está descuidando el fortalecimiento de la autoestima de los niños, en específico por realizar un énfasis en los contenidos , los cuales tienen que existir, pero además tienen que estar atravesadas por una educación emocional, actitudinal, humana, ya que debemos tener la capacidad de ser y reconocer nuestros aspectos más vulnerables, así también aprender cómo fortalecernos a nivel emocional y a nivel social.

Nuestras acciones no solamente pasan por el intelecto, aunque la mayoría del tiempo las emociones, los sentimientos, nos influyen y mucho más en la etapa de desarrollo.

En la formación docente se debe empezar a involucrar y a trabajar  la forma de cómo somos como personas, desde la introspección de la mirada  interna y de ir dándome cuenta que me pasa. 

Todo ello debe ser trabajado por los docentes específicamente, ya que están en constante contacto con los niños y con otras personas. 

La educación emocional atraviesa a todas las personas. Actualmente en diferentes países,  se está promoviendo un descubrimiento en el pensamiento,  la metacognición, sino también lo que uno siente, lo que le  pasa. Además se está promoviendo el aprender a trabajar con otros.

Personalmente estoy asustadisima sobre cómo hoy día, no se está enseñando a los docentes a trabajar junto con otros, en grupo, en equipo, en cooperativa, en comunidad. De los problemas no se sale uno solo, se sale con otros. 

Hay que  buscar colaborar y aprender a trabajar en equipo, aprender también a ver las necesidades del o la estudiante y eso hay que reestructurar en el tiempo y en los espacios curriculares.

Carlos Romero

Periodista y docente de Periódico El Milenio y elmilenio.info. Jefe de pasantías web Fundación Josefina Valli de Risso.

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