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James Harden y los Nets: La química que nadie esperaba

La tormenta Harden llegó a Brooklyn y los Nets sueñan con el campeonato de la mano de un trío espectacular.

Apenas dos meses atrás James Harden se unía los Brooklyn Nets en una apuesta pocas veces vista, por conformar el trío ofensivo más potente de la historia NBA.

En ese momento se planteaba como uno de los posibles fallos el hecho de que no hubiera forma de que tres superestrellas (dos ellas entre los mejores anotadores de todos los tiempos) pudieran compartir la ofensiva.

Durant, el mejor anotador de todos, era el más adaptable a priori. El problema pasaba por el backcourt compuesto por James Harden y Kyrie Irving.

El ex base campeón con los Cleveland Cavaliers se encontraba desaparecido del mapa (ni los dirigentes de los Nets sabían dónde se encontraba) y basquetbolísticamente nunca fue el jugador más colectivo que se pueda encontrar.

Sin embargo, Irving apareció en escena, el vestuario lo recibió de brazos abiertos y él recibió con los brazos abiertos a un Harden dispuesto a dejar cualquier cosa con un solo objetivo: el anillo de campeón.

Factor X

Harden se caracterizó en los últimos 6 años por 3 cosas:

  1. Ser el máximo anotador de la NBA.
  2. Ser el jugador con mayor taza de uso en toda la liga (tiempo de control del balón.)
  3. Ser el líder de un equipo siempre competitivo al que nunca le alcanzó para llegar a la final de la NBA.

Resulta que «La Barba» ya no puede ser el máximo anotador en un equipo con dos compañeros promediando 27 y 29 puntos respectivamente.

Tampoco puede ser el jugador con mayor tasa de uso jugando al lado de dos superestrellas.

Pero sí puede ser un líder (detrás de Durant) capaz de ayudar a un equipo a alcanzar el campeonato. ¿Por qué? Porque ahora es él quien tiene ayuda, y cuanta más ayuda tenga, más capaz será de ayudar en los playoffs, incluso convirtiendo menos puntos.

Verán, los número fríos no cuentan toda la historia. Harden promedio un mínimo de 28 puntos por partido en los playoffs durante las últimas 5 temporadas. Incluso superó la barrera de los 30 en la postemporada 2019.

Pero esos promedios están muy por debajo de los que mantiene durante la temporada regular. Esto sucede por varios factores, pero esencialmente, un modelo de juego anclado en la ofensiva de un solo jugador no es suficiente para vencer a los equipos top de la liga más poderosa del mundo.

A Harden se lo ha acusado de ser un jugador poco confiable en los momentos más decisivos, pero lo cierto es que nunca tuvo compañeros del calibre suficiente como para considerarse líder de un equipo de campeonato.

La única vez que estuvo cerca, no pudo contar con el gran Chris Paul como compañero ante los poderosísimos Golden State Warriors.

Por eso, La Barba, decidió marcharse de Houston, y mientras todos pensaban que iba a estar preocupado por sus números de anotación, Harden solo está preocupado por ganar.

En este momento es la pieza que hace encajar a todas las demás, y sin la ayuda de Kevin Durant, está conduciendo a unos Nets imparables, batallando espalda con espalda con quien en teoría podría ser su kriptonita, Kyrie Irving.

El base comentó hace algunas semanas que en un entrenamiento decidió decirle a Harden, que La Barba debía ser el base del equipo. Y que él (Kyrie Irving) sería su escolta.

La combinación química viene siendo apabullante para los rivales. Harden está desplegando su poderosa visión de cancha, compartiendo el balón en el momento más preciso para que todos se luzcan. Las defensas ya no pueden converger sobre él, y si lo hacen, James encuentra el hueco para que otros lastimen.

Harden se convirtió en el mejor organizador de juego posible, y ahora Irving está sin cadenas, destrozando las defensas rivales a placer.

¿Cuál es el truco? La falta de egoísmo. Este equipo (por lo menos hasta ahora) está dejando de lado los grandes egos, en busca de un objetivo mucho más grande.

Veremos que pasa cuando vuelva Kevin Durant y haya menos torta para repartir. Pero las primeras señales indican que los Nets no solo funcionan ofensivamente, sino que parecen hacerlo de una forma mucho más natural de lo que se esperaba y hoy son un equipo ofensivo imposible de detener.

Harden es la pieza clave, porque no hace otra cosa que demostrar que será lo que su equipo necesite que sea, con tal de llegar al final y obtener el anillo.

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