Silvana Aciar es una instructora de Qi Gong de Salsipuedes. En diálogo con El Milenio, explicó el origen de esta milenaria arte marcial y los beneficios que trae practicarla diariamente. Cabe resaltar, que se trata de una de las actividades que volvieron a realizarse en el Salón Cultural Juan Irós de de esta ciudad serrana.

  • Lucas Acevedo
  • 6to Año, Instituto Milenio Villa Allende

Hay varios talleristas que volvieron luego del parate por la pandemia a los salones culturales de Salsipuedes. Folklore, Pilates, Tai Chi, Yoga dinámica y diversas actividades recreativas para niños, son algunos de los talleres que se desarrollan el Salón Cultural Juan Irós. De entre todos estos, el de Qi Gong es uno de los más novedosos.

El Qi Gong es una gimnasia energética china, que promueve la salud y la longevidad. Su práctica se basa en la respiración lenta, armoniosa y distendida”, explicó a El Milenio, Silvana Aciar, profesora que actualmente enseña dicha disciplina.

Ayuda a las articulaciones, a la columna y se basa en la respiración, para así poder llevarle oxígeno a la mente, al cuerpo y a los órganos. Es una gimnasia bastante completa, ya que también se tonifican los músculos de acuerdo a la actividad que se va haciendo”, agregó.

Según relató la instructora a este medio, lo que en realidad busca el Qi Gong es “centrarnos y plantarnos bien en la tierra”, es decir tener una conexión con el Cielo y la Tierra permanente, ayudando mucho a la concentración, siendo ideal su práctica para niños, adolescentes, adultos y personas de la tercera edad.

Ayuda a preservar la salud, el bienestar físico y mental, mejora el rendimiento en el trabajo, las relaciones interpersonales y se basa también, en la meditación por el movimiento de la energía.

Se trabaja mucho con la energía, porque el Qi Gong viene del Qi, que es energía y el Gong, que significa trabajo, “entonces es el trabajo con la energía, el cuerpo y la mente”, sintetizó Silvana.

A medida que uno va practicando, el Qi va incrementando y se va almacenando en nuestro cuerpo, y de esta manera, esto nos ayuda a curarnos de un montón de enfermedades, tener los órganos saludables y el cuerpo saludable.

Volviendo a la normalidad


Por su parte, Silvana aclaró que las clases (en tiempos de pandemia) comenzaron recientemente, cuando el COE aceptó un protocolo que los talleristas deben seguir para poder realizar sus actividades.

La gente que desee asistir, debe ir con barbijo y mantener una distancia de dos metros. Además de lavarse las manos antes de entrar o ponerse algún desinfectante. En el salón hay una alfombra que contiene lavandina, para poder desinfectar las zapatillas. También, el espacio está totalmente higienizado, siempre se hace el mantenimiento antes y después de que llegue la gente.

No hay ningún tipo contacto entre los participantes, ya que se saluda únicamente con una reverencia a distancia. Las prácticas duran entre una hora y hora y media, aunque por el momento quedan muy pocos cupos.

Por consejo del COE, no se puede trabajar más de las seis de la tarde en los salones culturales. Todavía no se sabe hasta cuándo se van a extender, pero siempre están en contacto con las autoridades pertinentes para asegurarse de las últimas recomendaciones.

Las clases


Para poder anotarse en las clases, la información se encuentra disponible en el Centro Cultural de Salsipuedes. Allí les brindarán el contacto de Silvina, o de la persona que esté a cargo de cada taller.

Por el momento, la docente aclaró que no hay seguimiento de las clases vía Instagram, solamente por Facebook cuando publican a través de la Municipalidad de Salsipuedes, donde se hace la publicidad de los talleres. En este caso, es necesario que las personas interesadas se vayan comunicando directamente con ella.

En esta cuarentena solamente estuvieron tomando clases los instructores, para seguir en actividad”, comentó Aciar. Mencionando que “ellos practicaban todos los días permanente, para estar preparados, para cuando vayan todos los practicantes, como en este caso que ya estamos habilitados”.

Finalmente, se recordó que cada persona que asista a las clases, deben tener su propia agua (si es que van a tomar), para no compartir ni tomar de la misma botella o del mismo vaso. Cada uno debe llevar lo que necesite, su toalla o cosas de higiene personal. No está permitido usar el baño del salón cultural.

La clase se adaptó de tal forma que son menos personas las que integran las prácticas. Según explicaron, el protocolo el cual deben seguir, les impuso que solo pueden asistir únicamente hasta seis participantes.