Tras un mes enfrentándose a complejidades en diversos nosocomios de la región y consecuentes traslados, Luis Díaz falleció por un paro cardiorrespiratorio, luego de ser intervenido por una peritonitis. Hoy, su familia exige justicia y asegura que habrá instancias legales.

El pasado 24 de agosto, Luis Díaz, conocido como “el zurdito” para la comunidad, falleció a causa de una peritonitis, a sus 59 años. A comienzos de mes, Díaz comenzó con molestias abdominales y acudió al Centro Municipal de Salud «Dr. Norcelo Cardozo» de su localidad de residencia. Allí, según contó su hermana, Fabiana, a El Milenio, le inyectaron medicamentos para calmar el dolor y lo derivaron al Hospital Provincial José Miguel Urrutia.

“En Unquillo fueron honestos, dijeron ‘no tenemos nada para tratar algo abdominal’, sin demorarlo ni mentir”, valoró Fabiana. Desde ese momento, inició una fatídica odisea para Luis, quién iba acompañado de un amigo. En primera instancia, fueron al nosocomio Tránsito Cáceres, donde no lo recibieron “por faltante de camas”. Posteriormente, lo trasladaron al Hospital Córdoba donde Fabiana denuncia que le realizaron tres veces mal una endoscopía y le lastimaron la garganta.

“Los médicos encima le decían ‘¿por qué no hablas?’ y el amigo de mi hermano les respondía ‘¿Cómo va a hablar si siente dolor?’”, recordó Fabiana y añadió: “Todo de mal modo, cuando estás en un estado tan crítico, lo mínimo que querés es que te traten bien”.


Finalmente, acudió al Hospital San Roque, donde “llegó muy grave”, con una infección generalizada y neumonía. A la institución había sido derivado junto a otras 14 personas y de aquella Fabiana destacó la atención, sobre todo del Director, Carlos Basani, quien “dio todas las manos habidas y por haber”.

Luis ingresó a cirugía y tras aproximadamente 20 días de coma inducido, falleció por un paro cardiorrespiratorio. Su hermana pudo acompañarlo solo horas antes del deceso, debido a las restricciones por la pandemia.

Pero, para la familia el dolor y las complicaciones se incrementarían, tras recibir una llamada del COE minutos después del anuncio del fallecimiento, en horas de la madrugada. Fabiana declaró: “Nos dijeron que el cuerpo no me lo iban a dar en tiempo y forma por si era paciente con COVID-19, pero yo ya tenía todo organizado y pruebas de que no había fallecido por el virus. El traslado lo concretó la empresa de Servicios de Sepelio Zentena”.

Durante horas de la tarde, se llevó a cabo el funeral y a la noche del mismo día, el COE volvió a comunicarse para consultar detalles del velorio. “Es un atropello, una falta de respeto, no sé qué querían, sobre que estábamos destruidos”, se lamentó la hermana de la víctima.


Luego de todas las peripecias, Fabiana tiene decidido iniciar acciones legales, principalmente apuntando al Hospital Córdoba, que fue “el más irresponsable y con peor trato”. “Tengo que buscar los papeles con las derivaciones y el exacto orden cronológico, pero la idea de una instancia judicial está y cuento con dos abogados”, afirmó.

Por último, advirtió: “No me voy a quedar ni quieta ni callada, ojo, no quiero plata, siempre me gané lo mío trabajando, lo que busco es que se haga justicia. Estamos muy tristes, destruidos, lo que está pasando con la sociedad es terrible”.