Existe una realidad que afecta a todos los sectores de la Argentina, pero golpea más duro a los barrios carenciados. Una realidad que complica desmedidamente a algunos vecinos de la localidad, pero que afortunadamente cuentan con la asistencia de distintos actores sociales que toman las riendas para aliviar la situación.

Por Alejo Lucarás


¿El contexto de pandemia afecta a todos por igual? En la ciudad de Río Ceballos, los distintos niveles de desigualdad y pobreza son poco visibilizados. Los sectores más vulnerables, corren un riesgo mayor de contraer la enfermedad de la Covid-19 en sus modalidades más agudas. Pero esa no es la única piedra en el camino. La situación se torna más difícil cuando el problema está en cómo llevar un plato de comida a la mesa, cada día que pasa.

Mientras algunos pueden cumplir al pie de la letra con la consigna de “quedate en casa”, otros, simplemente no tienen otra alternativa que salir a trabajar. Muchos se han adecuado sin inconvenientes a las nuevas normas sociales. Pero, ¿acaso no es necesario tener otra mirada? ¿Cómo es vivir con poco?

La realidad de la Perla, como si se tratara de un disco de vinilo, tiene su “lado B”. Un “lado B” en el que la cuarentena y su contexto con reglamentaciones desconsideradas amenazan de una manera totalmente distinta a sectores socialmente invisibles como los barrios más humildes de la Ciudad de Sierras Chicas. El aislamiento social, la única medida eficaz para frenar la propagación del virus, en estas condiciones se vuelve impracticable.

La cuarentena de los olvidados

La cuarentena de los olvidados, la de los invisibles. En ese grupo está Miguel, de 30 años, residente de barrio Ñu Porá, con una familia compuesta por cuatro personas más: su esposa, sus dos varones y una nena. Por otra parte, también tenemos a María, de 43 años que vive en La Quebrada, con una familia compuesta por su esposo, sus dos hijas y una nieta.


Miguel y otros tantos vecinos en situaciones complejas, reciben módulos alimentarios y otras ayudas de parte de la Municipalidad.


La incertidumbre es ese fantasma que estuvo azotando a todos estos días. Miguel y María no son la excepción y muy conscientes de la realidad de esta densa pandemia, siguen con algunas rutinas o trabajitos que les ocupe el día. Coinciden que, lo que realmente les preocupa es como serán sus re-inserciones al mundo laboral y económico post Covid-19.

María explica que, a pesar de la cuarentena sigue con su trabajo independiente, el de la costura. Pero, por desgracia, aclara que su esposo sí lo sufre, debido a que es herrero y todas las actividades en las que estaba involucrado han sido pausadas. Miguel por su parte, se está construyendo una casita y cada día hace los relevamientos necesarios. No ve las horas de terminarla, pero la situación le ha puesto una gran piedra en el camino.


Los bolsones son revisados y desinfectados antes de su entrega.


Es que Miguel tampoco puede salir a trabajar por razones obvias. Es algo difícil este cambio. Lo vivo con un poco de temor por todo lo que pasa, pero le ponemos todo de nuestra parte para adaptarnos, expresó el vecino con angustia. María, por su parte, dijo que en su vida cambió algunos hábitos y le disgusta un poco la idea de que sus hijas no puedan ir al colegio, pero lo entiende y admite haberse adaptado, a pesar de todo.

Miguel es como todos, extraña a sus amigos y familiares. Ansia con muchas fuerzas que se vuelva a la normalidad. Cuando termine todo esto voy a tratar de remontar de nuevo el barrilete de los sueños postergados, como terminar mi casa, concluyó, con ganas de comerse el mundo cuando el coronavirus sea erradicado de una vez por todas.

Me sentí acompañada y tenida en cuenta. Agradezco y reconozco el esfuerzo y el trabajo que hacen, es una manera de sentirse cuidado, denotó María, añadiendo su último deseo: “que todos seamos un poco mejores como personas”.

Los Reyes Magos de Río  



¿Están solos en esto? Como una suerte de ese último empujón o tirón que la vida da, existen personas como Ignacio Grance, un joven integrante de la Dirección de Logística municipal y sus acompañantes llamados Juan y AlejandroEstos héroes sin capa, todos los días se levantan temprano y luego de cumplir su labor en la Municipalidad, se alistan y salen en una trafic repleta de bolsones listos para ser entregados a estas familias.

Grance explica que ninguna tarea o rol dentro del municipio es desprestigiado, ya que “todos forman parte de un eslabón, qué hace la totalidad. La ayuda a las familias más carenciadas es promovida gracias a una cadena que involucra a varios actores sociales, que incluye también al sector privado. Son varios los grupos de trabajo comprometidos con lo que el lineamiento de la gestión actual requiera, cuentó Ignacio.

La logística de la Municipalidad se organiza gracias a una base de datos que contiene un listado de todas las familias en situación de vulnerabilidad. Posteriormente, realizan una hoja de ruta y van llamando a los vecinos por rondas para entregarles los bolsones.


Los bolsones son revisados y desinfectados antes de su entrega.


Grance manifiestó que, por día entregan alrededor de 20 y 25 bolsones.  Cada módulo alimenticio posee harina, arroz, fideos, lentejas, puré de tomate, té, yerba, polenta y leche en polvo. Fuera de esta, también se suma la entrega de una docena de huevos.

Aunque quizás suene angustiante salir casi todos los días a recorrer muchos barrios, los muchachos de la “muni” se pasan un buen rato: escuchan algún disco destacado de cuarteto, cantan y hacen chistes entre ellos para que la jornada laboral sea algo más llevadero. Es vital que el Estado cumpla su rol de estar presente, es un iniciativa alentadora de la gestión actual, dijo Ignacio.

Las familias reciben los bolsones con una sonrisa y gestos de reconocimiento constantes. Ignacio conmovido, compartió que en lo personal le llena el alma poder darle una mano al vecino desde su humilde lugar y añadió que está muy conforme y satisfecho por ayudar a los vecinos más damnificados”. Lo único que queda es simplemente esperar ver la luz al final del túnel, y como dice Victor Hugo en Los Miserables, no hay nada como un sueño para crear un futuro, uno en el que vuelva todo a la normalidad.