Desde Medicina hasta Economía o Nutrición, pocas facultades están preparadas para garantizar que se mantenga el espacio recomendado entre estudiantes para evitar posibles contagios.

“Están dictando Anatomía”, contaba un joven estudiante de medicina, sentado en la puerta de afuera de un abarrotado anfiteatro ubicado en el corazón de Ciudad Universitaria, una fría noche de abril de 2019. No le quedaba otra alternativa, la clase era obligatoria y sus otros compañeros llegaron una hora antes, con tal de garantizarse un asiento libre.

La misma situación se repite en las Facultades de Medicina, Economía, Comunicación Social, Psicología y Nutrición. La pandemia por el Covid-19 desnudó un viejo problema en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) que ninguno de los rectores que pasaron en los últimos 50 años pudo resolver: aulas sobrecargadas de estudiantes en las materias de primer año de varias facultades.

Ahora más que nunca, este problema resurge como el principal impedimento para garantizar el regreso al dictado normal de clases. ¿Cómo garantizar el derecho de los estudiantes a una educación digna, si no se puede garantizar el espacio mínimo requerido por los especialistas de la salud para evitar la propagación del coronavirus?

Clases virtuales y toma de exámenes a distancia, son las modalidades que la UNC se vio obligada a adoptar en poco tiempo, para cumplir con el periodo de Aislamiento Social Obligatorio que rige en todo el país y no frenar el dictado de clases, con la esperanza de retomar el normal cursado de las materias. Pero actualmente, esa meta parece bastante lejana.



Exactamente hace un año, el 12 de abril de 2019, el Centro de Estudiantes de la Facultad de Psicología subía un anuario de fotos, donde se denunciaba públicamente la situación complicada en la que cursan varios de sus estudiantes, ante la falta de espacio físico para dictar las materias más importantes de la carrera.

«Me acuerdo que, en mi primer año, tenía que estar con la cara pegada a la ventana de afuera del aula para ver las clases, porque adentro no había lugar«, relataba para El Milenio una estudiante de Psicología.

La sobrepoblación provoca deserción y que se decida dejar de cursar los teóricos de las materias, lo cual implica menos formación y menos contención a los estudiantes”, afirmaban desde sus redes sociales representantes de La Bisagra, una de las tantas agrupaciones de estudiantes que existen en la UNC, sobre el problema de la falta de espacio.

Desde el Centro de Estudiantes de la Facultad de Economía, comentaron a este medio que la situación de sobrepoblación se produce todos los años. Pero principalmente, el foco principal se da en las materias del primer año de la carrera. «Como Legislación y Fiscal I, que se dicta los lunes a las 19:00 horas en el anfiteatro H«, contó una representante de Franja Morada, otra agrupación universitaria.

«Es un problema que ocurre los primeros años, porque a medida que vas avanzando en el cursado, al haber menos alumnos, se soluciona. Para las últimas materias ya nos conocemos todos«, comentó una integrante del Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Sin embargo, durante el largo trayecto de los primeros años de carrera, el problema persiste.

Una semana antes de que se declare la cuarentena obligatoria en todo el país, la Facultad de Abogacía fue noticia por tomar exámenes a más de mil estudiantes en aulas poco ventiladas y pequeñas. No había otra alternativa, era la última oportunidad de los nuevos estudiantes de revalidar su ingreso a la facultad.

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Deserción, el segundo problema a resolver


Hugo Oscar Juri es un médico y docente argentino que ejerció como Ministro de Educación durante menos de un año, bajo la presidencia de Fernando de la Rúa. En la actualidad es Rector de la UNC. Foto gentileza.


Antes de las elecciones de 2019, Hugo Juri, rector de la UNC, comentó a diferentes medios de prensa que el tema de la sobrepoblación y la deserción escolar eran problemas que iban de la mano y que se estaba trabajando en mejorar las condiciones de cursado. Además, mencionó la creación del título de Bachiller, como incentivo para que los estudiantes de primero y segundo año se animen a completar el tramo inicial de su formación académica. “Estimula a los estudiantes de primero y segundo año a terminar este primer ciclo de la carrera. Allí se concentra el 50 por ciento de la deserción”.

Por su parte, la decana de la Facultad de Psicología, Patricia Altamirano, criticó el actual trayecto educativo y comentó que se está trabajando en volverlo un sistema más flexible y permeable. “Hoy tenemos programas educativos rígidos que no permiten que el estudiante explore sus intereses. Es el primer anzuelo para la deserción”, destacó en una nota para La Voz.

«Hay que exigir el funcionamiento del plan Progresar del Gobierno nacional y propiciar gestiones para que el Boleto Educativo Gratuito contemple otras actividades académicas, además de la asistencia a clases«, opinó por su parte Gustavo Chiabrando, actual decano de la Facultad de Ciencias Químicas.