Durante la emergencia sanitaria que atraviesa el mundo entero, personal de salud, de seguridad y otros rubros se han esforzado para que la situación sea lo más llevadera posible. Mientras tanto, algunos sectores productivos han continuado con sus tareas desde casa, ya que la cuarentena obligatoria incita a evitar la circulación en las calles, a no ser que sea de extrema necesidad. Otras personas se vieron obligadas a dejar por completo sus actividades, ya que no pueden realizarlas desde sus hogares, pero decidieron aprovechar el tiempo para ayudar a su manera.
Un trabajador del Área de Laboratorio de Hospital de Unquillo se vio preocupado ante la falta de insumos, comentándole esto a una compañera de trabajo de otro laboratorio y vecina del barrio Cuatro Hojas de Mendiolaza. Entre los dos, pusieron en marcha la elaboración de máscaras, lentes, cofias, barbijos, batas y botas. De esta manera, comenzó una campaña para recolectar materiales como tela, hilo, elásticos, entre otros.
Esta iniciativa comenzó a difundirse, hasta que llegó a oídos de varios vecinos del barrio de la Ciudad Campo, que tomaron la decisión de colaborar. Tal es el caso de Olga, una modista de 82 años que se encuentra en estricto aislamiento social por tratarse de una persona con mayor riesgo ante el contagio de COVID-19.
“Mi mamá está aislada con el cumplimiento de la cuarentena. Pero es una persona acostumbrada a una vida dinámica y muy activa, comprometida con quienes la rodean. Ella participa de las actividades del Centro de Jubilados, hace yoga, gimnasia salud, caminatas. Realmente es muy activa y le gusta lo que hace”, comentó su hija a El Milenio.

Para Olga, esta actividad le permitió volver a sentirse «útil».
Como a muchos, “este aislamiento la empezó a entristecer, comenzando a desmejorar su salud”, y preocupada por esto, su hija le propuso sumarse a la cadena de costura que se estaba armando para ayudar con los insumos necesarios destinados a los centros de salud.
De esta manera, empezó un proyecto solidario y alejó el sentimiento de tristeza y encierro que invade a muchos adultos mayores “con la idea de sentirse útil y, a la vez, ocupar sus pensamientos en una tarea solidaria con doble beneficio: ayudar y ayudarse”.
Lo más positivo de todo esto es que al darse a conocer esta actividad solidaria, otros lugares, como es el caso de la Casa del Niño de Unquillo, comenzaron a comunicarse con los organizadores para solicitar barbijos e insumos.
Para sumarse a esta causa pueden comunicarse al 3543-535874 / 351-5295218 / 351-5295087.
Descubre más desde El Milenio
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

MÁS NOTICIAS
Salsipuedes: invitan al primer taller para charlar sobre la autonomía de jóvenes con discapacidad
Villa Allende: el merendero Manos Solidarias junta donaciones para festejar el Día de la Infancia
Salsipuedes: el club de lectoescritura “Corazón de Tinta”, salió multipremiado en un certamen nacional
Villa Allende: comenzó la instalación de radares móviles en la Avenida Luchesse
Salsipuedes: llega el evento”Motores y Sabores” a El Pueblito
Río Ceballos: se encontraron ocho cachorritos y buscan adoptantes
Mendiolaza: buscan a Nestor Barrionuevo vecino de El Talar desaparecido el pasado miércoles
Unquillo: están abiertas las inscripciones para un curso de Automatización Industrial
La Granja: invitan a la comunidad a reconstruir la memoria del pueblo a través de fotos del pasado