Tras su retiro del campo de juego, el ex jugador de Talleres realizó su partido de despedida el pasado 7 de septiembre en el Estadio Mario Alberto Kempes. De visita por El Milenio, habló sobre el fútbol argentino y recordó sus más de 25 años de trayectoria.

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“Talleres me dio dos años y medio más de fútbol que disfruté muchísimo. Siempre estaré agradecido a este club y a toda la gente que, día a día, me muestra un cariño enorme”. Foto: El Milenio.

Colaboración: Ignacio Parisi y Alejo Lucarás.

El 1 de marzo de 2019 fue un día gris para los hinchas de Talleres. A la edad de 40 años, Pablo Horacio “Cholo” Guiñazú anunciaba su retiro de las canchas después de la eliminación de “el Matador” en la Copa Libertadores. Aunque la decisión para el ídolo estaba tomada de antemano, la novedad sacudió al ámbito futbolístico por tratarse de uno de los máximos referentes del plantel en los últimos años.

Oriundo de General Cabrera (Córdoba), el Cholo debutó a los 14 años en la primera de Acción Juvenil, equipo de General Deheza. Más tarde pasó por Newell’s Old Boys y desde entonces no paró. Luego de una breve estadía en el Perugia de Italia, llegó a Independiente y marcó la historia del “Rojo”, coronándose como referente de un ultra ofensivo conjunto de Avellaneda en 2002.

“Mis recuerdos de esa época son los mejores. Nos tocaron unos primeros seis meses muy duros, con Racing campeón, pero en el otro campeonato se nos dio a nosotros. Se vivió un momento de alegría impresionante, se creó un grupo que marcó una manera de jugar al fútbol”, recordó Guiñazú.

Rusia y Paraguay fueron destinos previos a su arribo a Brasil, donde el Cholo se convertiría en líder absoluto del Inter de Porto Alegre. A comienzos de 2016, llegó a Talleres para afrontar una de las etapas más desafiantes de su carrera: ser el jugador más grande en vestir la camiseta albiazul. En el proceso, fue premiado como mejor mediocampista de la Superliga Argentina de Fútbol 2017/2018.

Hoy, el ex jugador de “la T” sigue entrenando todos los días a pesar de que el pasado 7 de septiembre tuvo su gran despedida. El homenaje “Cholo Eterno” fue el mítico Estadio Mario Alberto Kempes de la capital provincial.

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El Milenio: ¿Cómo llevás el día a día después de haberte retirado?

Pablo Guiñazú: Estoy tratando de encontrar más lugares en la familia, buscando estar más presente como papá, esposo e hijo. La decisión estaba tomada desde hacía tiempo, se lo había confesado al psicólogo del club (Cristian Rodríguez) en la pretemporada. Yo avisé que iba hasta ahí, independientemente del resultado, y lo fui masticando de a poquito. El psicólogo me ayudó muchísimo, así que la verdad fue pura y exclusivamente decisión mía.

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El 27 de junio, el Cholo Guiñazú visitó el Instituto Milenio Villa Allende junto a Luis Fabián Artime. Foto: El Milenio.

EM: ¿Qué cosas cambiaron en tu juego a medida que avanzaste en tu carrera? ¿Qué te aportó el fútbol brasileño en ese sentido?

PG: En los comienzos de mi carrera era un volante muy ofensivo, no sabía marcar, no estaba tan acostumbrado al sacrificio ni a los movimientos necesarios a la hora de jugar sin pelota. El juego, los compañeros y los técnicos me fueron haciendo entender que yo tenía que adquirir esas herramientas para ser un jugador más completo. De volante ofensivo pasé a ser carrilero por la izquierda, era ida y vuelta tratando de llegar al gol, pero también de posicionarme en la estructura defensiva constantemente.

En el fútbol brasilero cambié por completo porque empecé a jugar de volante más centralizado, compartiendo el eje central con otro cinco, y más de frente. El fútbol brasilero me enseñó que desde ese lugar del campo se juega rápido, se intenta tocar muchas veces de primera para sorprender y agilizar el traslado.

Realmente el fútbol brasilero me posicionó en un sector de la cancha donde hay que ser muy inteligente mentalmente y resolver en décimas de segundo a dónde abrir el juego. Entendí que, para jugar correctamente este deporte, no alcanza con gambetear, sino que es clave ser preciso desde la cabeza y la ejecución de pases.

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Pequeños fanáticos. Foto: El Milenio.

EM: ¿Qué análisis hacés del fútbol argentino en la actualidad?

PG: Creo que el fútbol se está haciendo cada vez más táctico. Eso quizás encasilla un poco a los jugadores que son desequilibrantes, porque tienen que cumplir roles defensivos, ser funcionales a un esquema que busca tapar todos los espacios del rival.

Realmente yo lo veo bastante completo, siempre se pueden ir mejorando cosas, pero pienso que va evolucionando. Creo que el fútbol argentino es uno de los más competitivos y parejos que existen. Tenemos que estar orgullosos de eso.

¿Qué se sintió haber formado parte de esa Selección, en el momento particular que te llamó Alejandro Sabella?

EM: ¿Y cómo ves a Talleres?

PG: Es un plantel y un equipo de muchos jóvenes. El tema de la juventud y su competencia contra los grandes requiere paciencia, pero creo que se está dando una transición normal. Se empieza a dar cabida a los jugadores que vienen de inferiores para que estén en el plantel, aunque sea en el banco de suplentes, y puedan entrar en los partidos.

No tengo dudas de que hay mucho potencial. Lógicamente lleva tiempo acoplar a todos esos jugadores, pero tuvieron un camino muy bueno. Hay que tener paciencia para que estos jóvenes puedan consolidarse en primera y demostrar toda su capacidad.

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A minutos de terminar el partido contra All Boys, el Cholo devolvió la albiazul a Primera el 5 junio de 2016. “Fue el mejor gol de mi vida”, declaró. Foto: Mundo D.

EM: ¿Cuáles son las virtudes principales que debe tener un mediocampista central?

PG: El orden, la voz de mando y ser salida de su equipo. Un volante central en la actualidad tiene que ser muy completo. Tiene que ser un hombre que sabe marcar, firme, con personalidad para ordenar a sus compañeros y, por sobre todas las cosas, tiene que siempre querer jugar a la pelota.

EM: ¿Es una cuenta pendiente para vos no haber podido jugar un mundial?

PG: Sin duda, pero es muy difícil. Ya con haber pasado por la selección, haber jugado la eliminatoria, en sub 20 y sub 21, el fútbol me dio muchísimo. No lo voy a poner como deuda, pero sí como un sueño que no pude cumplir. Soy un bendecido y un agradecido por haber vestido la camiseta de la selección en algún momento.

¿El gol de All Boys lo considerás el más importante de tu trayectoria?

EM: ¿Qué significó para vos llegar a Talleres hacia el final de tu carrera y estar a la altura de lo que se esperaba?

PG: Fue un desafío muy grande, era algo que me podía salir muy bien o muy mal. Volver al fútbol argentino, al club, a la ciudad y no haber estado a la altura, hubiese sido un golpe muy duro. Por suerte se terminó dando todo redondo, vine preparado porque me gustan los desafíos con el tema de la edad. No era fácil, pero lo encaré igual, con muchas ganas. Hoy soy un hombre muy feliz. Talleres me dio dos años y medio más de fútbol que disfruté muchísimo. Siempre estaré agradecido con el club y con toda la gente que me muestra, día a día, un cariño enorme.

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Con 41 años recién cumplidos, Pablo Guiñazú jugó 828 partidos en 8 clubes y otros 16 en la Selección. Ganó 12 títulos e hizo 14 goles. Foto: Gentileza a quien corresponda.

EM: ¿Pensás en una carrera como técnico o que te permita seguir vinculado al fútbol de otra manera?

PG: Como técnico me encantaría. Pero me gustaría trabajar con chicos de catorce o quince años, donde se puede aprender, inculcar, escuchar, darles muchas herramientas y fundamentos a los jugadores en formación, que es importantísimo.

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“El fútbol se convirtió en un estilo de vida para mí. Es un sacrificio lindo. Te enseña conducta, ética y moral, valores que trato de pasar a mis hijos y a los más jóvenes”. Foto: El Milenio.

Me gustaría ser técnico de un equipo profesional, pero realmente hay que estar muy preparado para eso y no sé si podría hacerlo. Si puedo seguir cerquita del fútbol bienvenido sea, porque lo amo demasiado. Este deporte se convirtió en un estilo de vida para mí. Los valores que me dejó, los aplico día a día y trato de pasárselos a mis hijos y a los más jóvenes. El fútbol es un esfuerzo, un sacrificio lindo, te enseña conducta, ética y moral.


EXTRA

Entrevista y Edición: Sofía Chada y Valentino Patat. 6to Año, IMVA.
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