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El Instituto Nacional de Tecnología Industrial, junto a las escuelas secundarias y los municipios de Sierras Chicas, lanzaron el proyecto anual “Promotores Ambientales” para difundir la separación de residuos y el compostaje como prácticas sustentables. La Fundación Josefina Valli de Risso participará activamente de la iniciativa.


La generación de desechos es hoy uno de los principales problemas ambientales y económicos de nuestra sociedad. Eugenio Pettigiani, especialista en Residuos Sólidos Urbanos (RSU) del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) en la región, señaló que en Sierras Chicas se produce un promedio de 85 toneladas de basura por día que terminan en Córdoba o en basurales a cielo abierto. A esta alarmante cifra se suman 67 toneladas diarias de poda.

Según la zona, la época del año y el nivel socioeconómico, entre otros factores, se estima que del 30 al 60% del peso de las bolsas de basura de los hogares corresponde a residuos orgánicos. Asimismo, en Argentina, tal porcentaje es el triple de lo que se genera en materia de papel y cartón o de envases y embalajes plásticos, es decir residuos no orgánicos.

Ante este panorama, las grandes ciudades terminan destinando gran cantidad de recursos a la recolección y disposición de residuos sólidos urbanos, mientras las ciudades más pequeñas tienen dificultades para controlar los basurales a cielo abierto, focos de contaminación ambiental que acarrean riesgos sanitarios y peligro de incendio.

Teniendo en cuenta esta situación, el año pasado el INTI realizó una encuesta en la zona para conocer los hábitos de la población respecto a los residuos urbanos. Los resultados arrojaron que sólo el 30% de la población del corredor serrano separa la basura, aunque del resto que no lo hace, el 80% está dispuesto a hacerlo. Por otro lado, se observó que en el 21% de los hogares se hace compost y una gran fracción del 79% restante tiene interés en implementarlo.

A partir de estos resultados, surgió la inquietud de forjar un proyecto para fomentar prácticas sustentables entre los vecinos. La idea principal es reducir la fracción orgánica de los residuos hogareños mediante el compostaje, que funciona a su vez como mejorador de suelos y plantas.

Promotores Ambientales

El Instituto Nacional de Tecnología Industrial convocó, a nivel nacional, la presentación de regiones que podrían ser candidatas a la elaboración de un plan estratégico para el manejo de los residuos. En este marco, Eugenio Pettigiani, representante del Instituto en la región, postuló a Sierras Chicas, que finalmente salió beneficiada.

Así, de la mano de las escuelas secundarias y los municipios, se lanzó la iniciativa “Promotores Ambientales”, con el propósito de fomentar la separación de residuos orgánicos para que puedan valorizarse, fundamentalmente mediante el compostaje.

Dieciséis colegios secundarios, desde Villa Allende hasta Agua de Oro, firmaron convenios con las municipalidades para trabajar en la iniciativa. En cada una de esas instituciones se capacitarán promotores ambientales para que salgan a la calle y a los hogares, llevando la enseñanza del compostaje y la manera óptima de separar los residuos a cada casa. Las familias visitadas recibirán una compostera para poner en práctica el proceso aprendido.

Por su parte, el Instituto Educativo Nuevo Milenio y el Instituto Milenio Villa Allende serán los encargados de difundir las actividades en todo el corredor y cada alumno se convertirá en un promotor dentro de su entorno familiar. Asimismo, otras escuelas se sumarán con sus talleres de carpintería para acondicionar las composteras.

El proyecto está pensando de manera anual. Cada hogar al que lleguen los promotores será visitado al menos tres veces en el transcurso del 2019, para hacer un seguimiento. En primera instancia, se entregarán las composteras y se enseñará cómo hacer el compost. Un segundo momento apuntará a resolver problemas que puedan haber surgido en la primera etapa, como olores o animales invasores. Finalmente, un tercer encuentro será para cosechar el compost e instruir sobre sus utilizaciones a futuro.

En cuanto el financiamiento del plan, Pettigiani explicó que el INTI tiene un convenio con las localidades involucradas. Además, una recicladora de madera proporciona el material para la fabricación de las composteras a muy bajo costo. Sin embargo, continúa la búsqueda de financiamiento para hacer remeras, gorros y demás elementos de identificación para los promotores.

El compostaje como práctica

“Vamos a poner a disponibilidad de los vecinos material para que ellos sepan dónde llevar los residuos reciclables y cómo hacer compost en su casa».

Los residuos orgánicos son aquellos biodegradables que pueden convertirse, mediante procesos biológicos y mecánicos adecuados, en enmiendas orgánicas (abonos). En este caso, para los promotores ambientales y la comunidad de la región, importan aquellos que provienen del hogar y que tienen como origen la cocina y el jardín. Pueden ser clasificados según su contenido de nitrógeno (verdes) y carbono (marrones) y también según su grado de humedad (en secos y húmedos).

Entre los múltiples tratamientos que se pueden llevar a cabo para tratar los desechos orgánicos, el compostaje domiciliario es una de las alternativas más sencillas y eficientes. Se trata de un tipo de enmienda, un producto inocuo, constituido por materia orgánica estable, madura y restos minerales, libre de patógenos y de sustancias que puedan causar daño al suelo o a las plantas.

Para la práctica del compostaje se requieren ciertos elementos (como la compostera en sí y algunas herramientas auxiliares), pero lo más importantes es el manejo de una técnica adecuada. En este sentido, la compostera es simplemente un dispositivo facilitador. Es el artefacto concebido para procesar los residuos orgánicos: concentra la materia orgánica y se orienta así a producir abono de calidad.

Con la implementación de este método, cada persona podría contribuir a la disminución del volumen de residuos, obteniendo, además, un compost utilizable en macetas, huertas, canteros, entre otros.

Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de iniciar el compostaje es el lugar donde ubicar la compostera. Al hablar con El Milenio, Eugenio Pettigiani recomendó buscar un sitio sombreado y preferentemente en contacto con el suelo mismo. Puede usarse una estructura de madera o alambre, o simplemente armar una pila de residuos (ramitas, hojas, pasto) en el mismo suelo del jardín.

Esta última opción es la más adecuada cuando se dispone de muchos residuos de jardín. Este tipo se denomina compostera abierta o sistema de compostaje abierto y tiene la ventaja de que absorbe bien los líquidos y otorga mejor aireación.


“Lo importante es que cada ciudadano contribuya con un granito de arena, separando los residuos en su casa. Los municipios están pagando millones de pesos para llevar la basura a Córdoba cada mes. Si cada uno colabora para reducir esa cifra, es un cambio grande” – Eugenio Pettigiani, especialista en RSU.


En cambio, cuando los volúmenes a compostar son de medianos a bajos, se cuenta con poco espacio (caso de balcones, terrazas, etc.) y/o se quiere cuidar el aspecto estético, utilizar un artefacto es lo ideal. En cuanto al tamaño de la compostera, Pettigiani explicó que “depende de la cantidad de personas que vivan en el hogar” y que “lo ideal es, más o menos, 120 litros por persona”.

Según señaló el especialista en RSU, para realizar el compost se mezclan residuos de cocina con residuos de jardinería, en proporción uno a uno, lo que lo hace más esponjoso y permite la circulación del aire. “Cuando hablamos de desechos de la cocina nos referimos a todo lo que es cáscara de frutas y verduras, yerba, saquitos de té, café, etc., no alimentos procesados, no los fideos que sobraron la otra noche, ni cárnicos ni lácteos”, aclaró Pettigiani.

Además, añadió que es fundamental que la compostera sea un compartimento aireado, porque es un proceso que requiere oxigenación. También se necesita una tapa para evitar el ingreso de lluvia, prevenir el ataque de animales o la intensidad del sol que puede secar el compost (la tapa permite conservar la humedad de los materiales). Cada quince días aproximadamente se debe destapar la compostera o voltearla y una vez a la semana hay que revolverla para que no se pudra y se oxigene.

Compostar los residuos nos permite reducir su volumen a un tercio y convertirlos en un abono benéfico para el suelo y las plantas. Además de la huerta, es posible abonar plantas ornamentales, árboles, césped, entre otros.

¿Cómo utilizar el abono?

Seis meses después de iniciar el proceso, aproximadamente, el compost se encontrará estable y maduro, listo para utilizarse como abono. Las características del mismo serán una temperatura ambiente, un aspecto homogéneo de todos los residuos, un color oscuro y olor a tierra mojada.

En caso de tener dudas sobre la madurez del compost, lo recomendable es tomar una porción del mismo y almacenarla durante una semana en una bolsa plástica, cerrada, en un lugar con una temperatura entre 20 y 30 °C. Pasada la semana, si al abrir la bolsa se percibe un olor a suelo, es indicativo de que el compost está maduro, de lo contrario se percibirá el característico olor desagradable de material en descomposición.


En Sierras Chicas se produce un promedio de 85 toneladas de basura por día, a las que se suman 67 toneladas de poda.

Para usar el compost como abono se lo debe extraer con una pala y se puede tamizar, aplicar directamente o guardarlo en una bolsa dentro de un lugar fresco y cerrado. La tamización es opcional, pero se recomienda hacerlo para eliminar materiales leñosos, gruesos, que no alcanzaron a degradarse.

A la hora de aplicar el compost, hay que prever con anticipación las dosis y tener en cuenta que siempre debe utilizarse combinado con otros materiales, como tierra negra, aserrín o simplemente suelo.

Este producto libera, en menor proporción y gradualmente, nutrientes requeridos por los cultivos, pero al mismo tiempo mejora las propiedades físicas y biológicas del suelo. Además, funciona como un acondicionador del mismo, contribuyendo a reducir la erosión, a retener humedad, a mantener un pH neutro y a suprimir enfermedades que puedan afectarlo.

Participar entre todos

Que toda la población colabore en este emprendimiento traería beneficios indiscutibles para la región. En principio, cada municipio tiene diversas modalidades para recolectar los residuos. Algunos diferencian entre reciclables y otros no.

La recolección diferenciada es costosa y difícil de implementar, por eso generalmente se utilizan los puntos limpios o puntos verdes. Éstos son instalaciones de propiedad municipal cuya función es ofrecer a los ciudadanos un lugar para que, de manera diferenciada, depositen los residuos reciclables que generen en sus hogares (principalmente cartón, vidrio y plástico).

A su vez, los residuos orgánicos suelen terminar en los enterramientos sanitarios de Córdoba o en basurales a cielo abierto, como el de Salsipuedes, Agua de Oro o La Granja. “En este sentido, estamos evaluando todas las posibilidades dentro del plan estratégico, como cerrar estos tres basurales y buscar alternativas para el destino final de los residuos”, señaló Pettigiani y agregó que, en las escuelas participantes de la iniciativa, se han instalado cestos diferenciales y que, con la coordinación de los municipios, se asegurarán de que “lleguen a buen puerto”.


La encuesta realizada por el INTI durante el año pasado revela que sólo el 30% de los vecinos de Sierras Chicas separan los residuos, pero el 56% estaría dispuesto a hacerlo.

Pero no todo depende solamente del Estado y los promotores ambientales. El rol activo de los vecinos es fundamental para que este proyecto crezca. Por eso es necesario que cada miembro de la comunidad asuma el compromiso ambiental.

“Vamos a poner a disponibilidad de los vecinos material para que ellos sepan dónde llevar los residuos reciclables y cómo hacer compost en su casa. Aparte nosotros pensamos que de estas 16 escuelas que están participando del proyecto vamos a contar con un mínimo de 300 promotores en la calle y cada promotor va a tener la responsabilidad de llegar a 10 hogares. Creemos que este año vamos a llegar, mínimo, a tres mil hogares, lo cual es muy significativo”, apuntó el especialista.

“Lo importante es que cada ciudadano contribuya con un granito de arena, separando los residuos en su casa. Los municipios están pagando millones de pesos para llevar la basura a Córdoba cada mes. Si cada uno colabora para reducir esa cifra, es un cambio grande para las arcas municipales y para todos los vecinos”, concluyó Pettigiani.

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