ENTREVISTA A MAXIMILIANO ORO
En diálogo con El Milenio, el fotógrafo Maximiliano Oro reflexionó acerca de su vínculo con la fotografía y de su rol para la preservación de la naturaleza.

- Por Tomás Vicente.
- periodico@elmilenio.info
Si bien la aparición en 2005 de la Liga Internacional de Fotógrafos de Conservación (ILCP por sus siglas en inglés) institucionalizó formalmente la fotografía de conservación, ésta existe desde hace aproximadamente 50 años. Su principal característica consiste en distinguir la producción de imágenes por mero gusto, de aquellas que buscan resguardar los diversos ecosistemas.
Maximiliano Oro se reconoce como “un naturalista de formación, diseñador, profesor, cronista y fotógrafo de naturaleza por vocación”. Ha desarrollado proyectos de educación realizando muestras, charlas y cursos básicos sobre fotografía de naturaleza, como herramienta de divulgación y conservación. También ha colaborado como cronista en diversos medios gráficos y realizó numerosas muestras fotográficas en la ciudad de Córdoba, Buenos Aires y la Patagonia.
El Milenio: ¿Qué te impulsó a ser fotógrafo? ¿Cómo empezaste y cuándo supiste que la fotografía era tu vocación?
Maximiliano Oro: El gusto por la fotografía fue desde niño, siempre fui muy curioso. Me gustaba mucho salir a observar aves y dibujarlas y eso me llevó a tener mis diarios de anotaciones. A los diez años aproximadamente, mis padres me regalaron una pequeña cámara fotográfica de la marca Kodak y con ella empecé a descubrir el mundo de la fotografía.
Al tiempo tomaba fotos de aves y de paisajes, obviamente con las limitaciones que esta cámara tenía, por lo tanto, en muchos casos eran sólo un montón de ramas y un puntito pequeño, que era el pájaro al que yo quería fotografiar. Sin embargo, cuando viajé al sur pude fotografiar gaviotas y ahí, mis primeras fotografías de naturaleza empezaron a tomar forma.
Por un tiempo continué con mi cámara y conocí otros lugares, otros paisajes, creo que allí fue donde el mundo de la fotografía me fascinó.
Sin embargo, después, por diversos motivos se transformó en algo pasajero y familiar hasta que en los años 90 retomé la fotografía con más fuerza y pasión; dedicándome profesionalmente a ella. A partir de allí, estudié y me preparé para poder hacer lo que me gustaba, que era la fotografía de naturaleza.
EM: ¿Cómo podrías explicarnos la fotografía para conservar?
MO: La fotografía de naturaleza y de conservación no es nueva, simplemente ha ido cambiando su concepto y su manera de interactuar con el medio y el entorno. Ya en los años ochenta se hacía fotografía para conservar, aunque en aquel entonces el registro y la concepción del mismo eran diferentes.
Sin embargo, fueron dejando sus semillas y frutos, y hoy la fotografía de conservación busca de alguna manera concientizar al público, divulgar sobre el cuidado y la conservación de la naturaleza a través de las imágenes. La posibilidad de mostrar la fuerza, la belleza y la fragilidad de la naturaleza a través de las fotografías, son una fuerte herramienta de conservación, para que las personas puedan rearmar en sus cabezas un nuevo concepto de proteger al planeta y al mundo. Suena utópico, lo sé, pero sigo creyendo en el hombre, en definitiva, somos parte de la misma sustancia.
EM: ¿Qué te guía a realizar fotografías y qué esperas trasmitir a través de las mismas?
MO: Me guía la pasión que tengo sobre la vida, la importancia de cuidarla, protegerla y de algún modo resguardarla a través de las imágenes. A través de éstas, busco trasmitir la belleza del mundo, la fuerza de la naturaleza y la fragilidad de la misma.
EM: De tus diferentes trabajos fotográficos ¿Hay alguno que puedas destacar?
MO: Cada trabajo que realizo es un proyecto nuevo, su armado, la elaboración, el proyectarlo, estudiar sobre el tema, etc. Pero en particular EL VIAJE, Tras los pasos de Darwin fue un trabajo apasionante para mí. Recorrí más o menos 8500 km de nuestra Patagonia para realizar el trayecto que hizo Charles Darwin en su viaje por nuestra tierra. Y la verdad, que fue una experiencia extraordinaria, a pesar de hacerla en varias etapas.

EM: ¿Qué tipo de técnicas y cámaras manejas para estos trabajos?
MO: ¿Técnicas? Realizo fotografía directa, es decir, viajo, voy a los lugares y contacto con el espacio y sus seres vivos. Normalmente me gusta que los animales me vean y en caso de animales salvajes, que no queda otra, utilizar un escondite. Trabajo con cámara analógica y alguna vez con digital, pero a decir verdad soy un enamorado del mundo analógico.
EM: ¿Cómo crees que ha cambiado al mundo de la fotografía, el arribo digital y de programas que permiten retoques de todo tipo?
MO: Sobre esto hay mucho para hablar y hay muchas opiniones, hoy se pueden hacer millones de cosas con el mundo digital y se puede modificar y transformar la realidad. Sin embargo, a mediados del siglo XIX había fotografía trucadas.
Lo importante es ser honesto respecto a lo que se quiere trasmitir al público. La fotografía no es un fin, es un medio. La cámara puede ser la prolongación de nuestros sentidos, de nuestro corazón, de nuestra mente y de nuestra razón; los ojos del mundo para representar honestamente la vida salvaje, la naturaleza que nos rodea, la que nos hace existir, vivir.
EM: ¿Cómo atraviesa eso al trabajo del fotógrafo?
MO: Creo que es una cuestión de ética.
EM: Además de la fotografía, ¿Tienes otras pasiones o pasatiempos?
MO: Soy diseñador gráfico, cronista, naturalista y docente en el ámbito privado hace casi 25 años. Me gusta el arte, la pintura, los comics, la lectura, la ciencia ficción y el cine. Disfruto de estar en familia y con mi hijo, como también de preparar y concretar un viaje.
EM: Finalmente ¿Qué consejos le podrías dar a quienes desean incurrir en el mundo de la fotografía?
MO: Que lo disfruten. Es un mundo apasionante pero también muy duro y arduo si se quiere hacer profesionalmente. Para llegar a un objetivo, la única manera de lograrlo es con esfuerzo, compromiso, estudio y dedicación.
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