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Dos lados de un mismo charco

Victoria Bosio, Paloma Cabrera, Óscar Tejera y Patricio Heras, cuatro tenistas españoles y argentinos que decidieron darle vuelo a una pretemporada distinta en las Sierras Chicas. Desde el Lomas Tenis Club encaran un duro entrenamiento entre amigos, preparándose para un gran año en el circuito.


Por Ignacio Parisi | ignacioparisi@elmilenio.info 


Grandes potencias del mundo han apostado enormes cantidades de dinero en el tenis. Infraestructura, canchas, entrenadores de primer nivel y programas gubernamentales estructurados para generar los más grandes talentos de la raqueta. Francia y Estados Unidos aparecen como dos paradigmas a seguir, con grandes logros entre sus juveniles y universidades que diseñan un flujo constante de profesionales del tenis.

Sin embargo, nada de eso parece ser suficiente ante el complejo andamiaje que construye a un jugador, en un deporte tan individual y particular como el tenis. En las últimas décadas, España y Argentina se han convertido en las potencias más grandes del tenis mundial, aún en contra de todo pronóstico.

El fiel reflejo de este panorama han sido los grandes enfrentamientos entre tenistas argentinos y españoles a lo largo de los torneos más importantes del mundo. Esto no impidió una gran conexión entre los deportistas, que fuera de las canchas encontraron, en el parecido cultural, una buena excusa para forjar buenas amistades en el circuito.

Prueba de ello son Patricio Heras, Óscar Tejera, Paloma Cabrera y Victoria Bosio. Con distintos trayectos, edades, carreras profesionales o proyectos de vivir del tenis, estos cuatro amigos encararon la idea de pasar el verano entrenando con todas sus energías en Unquillo, lugar a esta altura emblemático para el tenis argentino. “El año pasado conocimos a Paloma y Óscar en Madrid. Tenemos muy buena relación con el entrenador de ellos, Juan Martín Rodríguez, quien es argentino y trabaja en España. Decidimos armar una pretemporada acá, pensando también que Paloma y Óscar van a realizar una gira por Sudamérica y ésta es una buena forma de ir asentándose. Nuestro entrenador, Federico Murray, se prendió y acá estamos todos juntos”, sostiene Victoria Bosio.

En ese sentido, la tenista de Venado Tuerto afirma: “Vinimos para cambiar de aire, acá tenemos las sierras para disfrutar, entrenar, armar un grupo de trabajo y pasarla bien. A mí me trae también mi mejor amiga Estefanía Valli, que también es tenista. Nos han abierto las puertas tanto ella como su familia y Nicolás Terrera que nos brinda la posibilidad de entrenar en Lomas Tenis de Unquillo, además del Instituto Educativo Nuevo Milenio, que puso a nuestra disposición el espacio para practicar cuando sea”.

La jugadora santafecina, con 23 años, pelea en el circuito femenino WTA desde hace cinco años, intentando volver a asentarse en cuanto a ritmo de partidos luego de un 2017 complejo, en el que las lesiones la alejaron de las canchas de manera reiterada. Siguiendo esta línea, sostiene: “El año pasado lo arranqué compitiendo en Brasil. Fue un año sumamente difícil, en el que no pude jugar todo lo que quisiera, porque tuve una lesión en mi muñeca que me alejó de las canchas durante dos meses y llegando al final del calendario me operaron de dos hernias inguinales. Ahora estoy bien, entrenando mucho para ponerme fuerte de nuevo, agarrar confianza en mi juego. Espero fundamentalmente tener un 2018 sin lesiones”.

Algo similar le ocurrió a Patricio Heras, de Río Cuarto, quien afirma que, antes que los resultados, busca volver a competir al máximo de su nivel. Al respecto, agrega: “Estuve seis meses sin poder jugar, con problemas en el hombro que me limitaban mucho a la hora de sacar, entre otros movimientos. Así pasé mucho tiempo recuperándome, hasta que en agosto pude volver a participar en torneos profesionales. Volví a jugar torneos futures y challengers, el primero fue en Turquía y me fue muy bien. Luego volví a Sudamérica y jugué seis torneos, de los cuales pude salir campeón en tres. Conseguí continuidad en competencias, en partidos e insertarme de nuevo en el ranking ATP, bastante rápido. Ahora no tengo que defender puntos a principio de año”.

Por su parte, desde España arribaron con grandes ilusiones, Paloma Cabrera y Óscar Tejera. Nacidos en las afueras de Madrid, con 15 años ambos, se conocen hace tiempo y sueñan con insertarse, en un futuro, en el tenis profesional. Mientras tanto, recorren con la prematura madurez que les exige un deporte tan duro, cada etapa juvenil del proceso. Ambos juegan al tenis desde los tres años y con cortos ocho años dieron paso a la competencia en esta disciplina.

Paloma viene de un gran año, en el cual su tenis creció de gran manera en las competencias continentales, y al respecto, asegura: “Principalmente he estado jugando torneos “Europeo sub16” y me ha ido bastante bien. En uno me coroné campeona de dobles junto con mi compañera y en otro alcancé los cuartos de final. La verdad es que estoy muy contenta con los resultados que obtuve y ahora espero que en nuestra gira por Sudamérica pueda tener un buen nivel y me salga todo lo que vengo practicando”.

Óscar Tejera sigue un recorrido similar y viene de lograr un gran rendimiento en Mallorca, España. “Lo estoy disfrutando mucho y la verdad esperaba esta pretemporada para poder mejorar lo más que pueda y dar un buen nivel este año”. Con respecto a sus deberes escolares, el ibérico afirma que en el último tiempo se vio obligado a optar por una educación a distancia ya que sus tiempos se ven muy acotados por los entrenamientos y viajes.

La pretemporada de los cuatro jugadores consta de múltiples turnos de entrenamiento, comenzando temprano en la mañana, con una preparación exclusivamente física, pasando a la práctica en cancha de polvo de ladrillo con turnos de dos horas, descanso y vuelta al ruedo con más prácticas en Villa Allende, donde incluyen pequeños partidos en superficies rápidas.

El más experimentado, Patricio Heras explica que se trata de generar una “base física que te sostenga todo el año”. Además, subraya que en particular, este grupo de trabajo que incluye a dos entrenadores de tenis y un preparador físico, busca realizar trabajos de prevención de lesiones, para luego encarar ejercicios de fuerza, estabilidad, resistencia, coordinación y velocidad.

Retomando la práctica tenística, Heras sostiene: “En la primera semana, luego del receso, uno no tiene demasiadas sensaciones con la bola, entonces comenzamos a ponernos en contacto, sentir la pelota y a partir de ahí en nuestro caso nos estuvimos enfocando mucho en el saque y la devolución”.

“Vinimos para cambiar de aire, acá tenemos las sierras para disfrutar, entrenar, armar un grupo de trabajo y pasarla bien”, afirmó la tenista Victoria Bosio.

El Milenio: ¿Qué objetivos se proponen para este 2018?

Óscar Tejera: Yo, personalmente, quedar entre los cien primeros del mundo en mi categoría. Compito en el circuito junior y este sería mi segundo año en la categoría sub16.

Paloma Cabrera: Lo mismo digo, a mí me gustaría acabar bien el año, terminando por los menos entre las cien mejores jugadoras en mí categoría y fundamentalmente que en los torneos me vaya yendo cada vez mejor y aprender nuevas cosas todo el tiempo.

Victoria Bosio: Yo busco tener un 2018 sin lesiones, hace tres años que vengo lesionándome mucho, y pienso que los resultados en el ranking van de la mano de la continuidad y la confianza. Primero es fundamental tener un buen físico, sentirse bien en el juego, tener la cabeza abierta a muchas cosas y meterle muchas ganas.

Patricio Heras: Yo creo que una de las cuestiones principales que espera alguien que compite, es su físico para el trabajo. Es un objetivo en común para muchos jugadores no tener lesiones y así poder insertarse en el ranking al que uno aspira. Estar fuera de competencia implica muchas cosas negativas.

EM: ¿Cómo analizan el circuito femenino en la actualidad?

Victoria Bosio: Creo que hace tiempo el circuito femenino es muy inconstante. Hay muchas diferencias con respecto al masculino y encontrás mujeres que ganan un Grand Slam y a la siguiente semana no pasan de la primera ronda. No tenemos la constancia de los varones actualmente.

EM: ¿Existió esa regularidad en algún momento en el tenis femenino?

Victoria Bosio: Sí, en la época de Gabriela Sabatini, Martina Hingis, Steffi Graff; sí, había mucha constancia. Hoy la dinámica del juego cambió mucho, es más agresivo, se corren más riesgos y se yerra mucho. El hombre, en cambio, propone otro tipo de juego y si se pone nervioso va a intentar meter más bolas adentro, ampliar el margen. En cambio, la mujer ante los nervios arriesga más, se bloquea y tira muchas pelotas afuera.

EM: ¿Por qué pensás que ocurre esa diferencia?

Victoria Bosio: Yo creo que es algo hasta hormonal de la mujer. En la vida misma pasa exactamente lo mismo, la mujer es muy emocional.

EM: ¿Qué opinan del circuito de caballeros?

Patricio Heras: Yo pienso que los circuitos, tanto de damas como de caballeros son muy hostiles. Es muy complejo lograr meterse entre los cien mejores en profesionales, porque requiere estar al máximo nivel todo el año y la realidad es que cada vez se juega mejor y más rápido.

Óscar Tejera: Está muy complicado y exigente físicamente, ante todo. Si uno se fija, la última Copa Masters, que reúne a los mejores diez jugadores del mundo, contando a los suplentes, tuvo a siete jugadores que llegaron lesionados.

Victoria Bosio: Coincido con los chicos. Llega el US Open en septiembre y muchos hombres y mujeres se retiran lesionados. Demanda mucho el calendario de competencia, mental y físicamente. En el caso de los varones tienen que jugar incluso cinco sets en cada partido de grand slam y es casi imposible recuperar el cuerpo de partidos así, con un solo día de descanso. Yo considero que el circuito femenino es muy exigente pero el masculino es aún más duro. La intensidad que alcanzan los hombres en sus partidos, las mujeres quizás no tendremos nunca.

EM: En un deporte individual y de precisión se suele pensar en puntos débiles y fuertes. ¿Cuáles son las fortalezas y cuáles los objetivos a trabajar de cada uno?

Óscar Tejera: Yo creo que dentro de mi juego el drive es bastante bueno, y además es el golpe más regular. En cuanto a mi revés creo que, de vez en cuando me bloqueo, aunque según mi entrenador es mejor que mi derecha. Pienso que mi saque es un punto fuerte también y mis debilidades en definitiva están en la volea y el efecto con slice.

Paloma Cabrera: En mi caso creo que de base lo mejor es la derecha. Luego en el resto tengo rachas, momentos en el que siento que mi saque hace daño y otras veces no. En cuanto a la volea es claramente mi punto a corregir y he estado intentando mejorarlo bastante últimamente. Al efecto de slice ni lo nombro y la cabeza es lo que más tengo que trabajar.

Victoria Bosio: Yo no sé si tengo un punto fuerte pero sí sé que tengo un juego agresivo. Me gusta jugar para adelante, terminar el punto de swing vóley o en la red. Disfruto mucho jugar en cancha rápida, cemento, césped e indoor, pero me gusta el polvo de ladrillo también. Dentro de las debilidades quizás puedo marcar la movilidad, y en lo técnico pienso que siempre hay cosas para mejorar.

Patricio Heras: Por mi lado, pienso bastante parecido a Victoria. Siempre hay aspectos del juego a mejorar. No hay un lugar donde sienta que no puedo pegarle a la pelota, pero sí estuve trabajando mucho la derecha en defensa. No lo considero un punto débil sino algo a mejorar. Son detalles lo que trabajamos, lugares o golpes en los que uno se siente un poco más inseguro.


Resultado de imagen para tenis pelotaAnte un circuito cada vez más exigente Patricio Heras y Victoria Bosio apuestan una y otra vez al trabajo, entrenando, recuperándose de lesiones y renovando las energías para viajar en busca de resultados. En el proceso, casi sin querer, les enseñan a los más jóvenes, Óscar Tejera y Paloma Cabrera, que el camino está plagado de obstáculos, pero que vale la pena sortearlos en función de alcanzar el objetivo.

La imagen desde afuera en el tenis es esa de los autos de lujo, los estadios colmados y los premios millonarios. No obstante, el circuito tiene su contracara y allí cientos de deportistas dan batalla para solventar los enormes gastos que les propone este deporte de precisión. “Realmente se necesita una ayuda, porque para poder ingresar y poder vivir de esto, en el ranking que tenemos nosotros, el dinero que gastás en toda la semana es mucho. Si ganás un torneo podés llegar a recuperar tus gastos, pero no te da una ganancia, es muy difícil y muy caro”, explica Bosio.

Bajo el intenso sol del mediodía de enero, en medio de Sierras Chicas, alejados de cualquier ruido que no sea el de los pájaros, cuatro deportistas entrenan con todo su ímpetu. Unquillo es el punto de partida: una pretemporada distinta.

 

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