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El milenio

10 años conectando Sierras Chicas

Adrián Bertolino: “Estamos en una etapa de grandes cambios”

Adrián Bertolino, hombre de extensa trayectoria en el rugby, lidera técnicamente al ACV Rugby de Sierras Chicas. En esta oportunidad conversó con El Milenio, comentando los objetivos de sus dirigidos, y ahondando en uno de los temas de debate del rugby actual, como la formación del scrum, y los primeros pasos del rugby profesional en Argentina.

Por Ignacio Parisi | ignacioparisi@elmilenio.info

Paloma Suárez Galán, Lucía Pereyra y Valentino Bellomo. 4°B IMVA.

El ACV Rugby afronta uno de los torneos más costosos del país, recorriendo kilómetros cada fin de semana para poder competir. Foto: El Milenio. 

Alcanza escuchar la ronca voz de Adrián Bertolino por algunos minutos para darse cuenta de lo mucho que significa el rugby en su vida. Con mil batallas en el lomo, y las memorias curtidas de un deporte sacrificado y gratificante, el técnico del azul y oro de Sierras Chicas continúa en la búsqueda de dejar huella, en un club chico, pero de corazón grande.

El ACV es ya, a esta altura, una fija en el rugby de Sierras Chicas. Con menores recursos en relación a los grandes de Córdoba, intenta hacer crecer su base de jugadores, y sumar de este modo más herramientas para pelear con mayores posibilidades ante equipos que rozan el profesionalismo.

En ese sentido Adrián Bertolino sostiene: “Tenemos un objetivo para este año y los próximos como club, y ése es poder generar la mayor cantidad de divisiones posible. En 2017 la idea es formar por lo menos dos categorías más”.

Bertolino tiene claro que ampliar la base en su cantera enriquecerá, a la larga, al plantel de primera, y allí está otro de los objetivos del equipo azul y amarillo para esta temporada. “Actualmente nuestro plantel de primera está pasando por una etapa de grandes cambios. Pasamos de un año al otro de ser el equipo con mayor promedio de edad de la categoría, a ser uno de los equipos más jóvenes de la competición. Ha habido un recambio muy grande, en el que dejamos de jugar muchos de los más grandes, incluido yo que dejé en 2015. Necesitamos tener más jugadores, hoy somos un equipo muy corto”.

La búsqueda del ACV en primera tiene que ver con consolidar el grupo de jóvenes que integran las filas del equipo. Con esa meta, Bertolino asegura que hay que “darle mucho trabajo a los chicos”. Hoy el plantel de primera oscila entre 22 y 25 jugadores; sin embargo, Bertolino confía en el crecimiento, a partir de un grupo de juveniles que podrían integrar el conjunto de primera el año que viene.

Mientras tanto, el técnico sabe trabajar con las armas que cuenta en este momento, y mucho de su trabajo, y el de sus ayudantes pasa por mejorar las destrezas individuales del juego. Además, un premio al esfuerzo del día a día será poder irse de gira a jugar a Brasil en septiembre. “Todos los trabajos que vamos a hacer para juntar fondos este año, tienen como objetivo esa gira en Brasil”, afirma Bertolino.

El ex jugador entiende que antes de poner en marcha cualquier sistema de juego es necesario trabajar en los movimientos individuales de sus jugadores, para poco a poco ir incorporando un esquema de juego claro y compacto. Siguiendo esa línea, explica: “Al revés de lo que sucede en otros equipos, en los que el entrenador baja con un plan de juego y les pide a los jugadores que lo interpreten, nosotros basamos el plan de juego en las características de nuestros jugadores.

En este momento somos un equipo que intenta jugar táctico, y sólido en defensa. Jugamos poco la pelota en nuestro campo, usamos mucho el pie para salir, para sacarnos la presión, y recién explotamos en ataque pasando las 40 yardas del equipo contrario”.

“El scrum es la esencia y la base del rugby”

En los últimos tiempos, la formación fija más importante del rugby es el scrum. Ha estado en boca de todos, por ser el origen de lesiones graves, que no solo afectan a la continuidad del jugador en el deporte, sino a la salud integral. Bertolino conoce a fondo esta formación y sus riesgos, ya que pasó largos años dentro de la cancha cumpliendo la función de delantero, primero siendo ala, u octavo, y terminando su carrera como pilar izquierdo.

“El tema de la formación del scrum es la esencia y la base del rugby. Se está trabajando más que todo el tema de la lealtad, todas las nuevas reglas sobre esta faceta del juego apuntan a una disputa franca entre los jugadores. Hay que entender que es un deporte de gran contacto, entonces no hay garantías de que no exista una lesión. Lo que sí se puede hacer, es reducir la cantidad y gravedad de las lesiones. Yo no estoy muy de acuerdo con las reglas nuevas pero sí debo admitir que desde que se pusieron en práctica, el scrum se ha derrumbado en menor cantidad, y eso reduce claramente las posibilidades de lesiones severas”.

Sin embargo, Adrián sabe que el factor determinante no está en el reglamento sino en la actitud a la hora de la disputa. “Las reglas pueden cambiar mil veces, pero lo más importante es que los jugadores sean leales en el juego, solo así podemos evitar ese tipo de lesiones”, asegura. Al mismo tiempo, sostiene que en la actualidad, existe una bajada de línea clara con respecto a esta situación del juego, habiéndose dictado clínicas en los clubes.

El Milenio: ¿Qué dificultades les presenta el torneo en el que están participando?

Adrián Bertolino: Es un torneo complicado, Córdoba en general es una plaza complicada, con alrededor de 55 clubes que compiten en el interior de la provincia, divididos entre ‘ascenso’, ‘desarrollo’ y ‘emergente’. Al mismo tiempo, se divide en regiones, y aun así, es uno de los torneos más costosos a nivel económico en toda Argentina. No tenemos ningún tipo de subsidio, ni apoyo de nadie. Todo lo que hacemos se banca de los bolsillos de los jugadores. Nos ha tocado jugar contra rivales que están a 500 kilómetros de distancia. En el plantel tenemos chicos que estudian, que trabajan, y nos tenemos que ir a las 6 de la mañana y volver a las 4 de la mañana del lunes. Es duro.

Esto también genera que se reduzca el número de jugadores con los que contamos. No todos pueden afrontar no sólo el esfuerzo, sino el gasto que implica tener que viajar fin de semana de por medio a competir. El torneo es así y genera problemas económicos, entre comidas, viajes, entrenamientos entre semana, fichajes, inscripciones, médicos, etcétera, los chicos terminan gastando mínimo 1500 pesos por mes, además de la cuota del club.

EM: Más allá del ACV, ¿Cómo observa el panorama del rugby a nivel provincial y nacional, teniendo en cuenta las distintas concentraciones de jugadores jóvenes, apuntando a Los Jaguares o Los Pumas como objetivo final?

AB: Primero creo que es importante diferenciar que existen dos tipos de rugby en argentina. El rugby profesional y el rugby amateur. Por suerte la pirámide del rugby amateur es la más grande, y el rugby de clubes sigue siendo la base que provee al rugby profesional. En un principio había mucho miedo de que se profesionalizara, porque realmente Argentina no tiene recursos económicos, ni nada como para que el rugby sea profesional en todos sus niveles.

También existe todo un temor de que se pierda el tema de los valores, todo lo que inculcan los clubes, sumado al debate sobre si juegan jugadores rentados contra jugadores no rentados. Eso último desató conflictos en años anteriores, pensando en los chicos que participan en los centros de alto rendimiento de la UAR (Unión Argentina de Rugby). Esos chicos en algunos casos, no podían jugar en sus clubes por reglas específicas de cada institución. Esto ocurrió además en clubes importantes de Buenos Aires como CUBA por ejemplo.

En cuanto a Los Jaguares, a mí me gusta el torneo en el que están compitiendo, creo que es un gran show. Aun así, me parece que es necesario un rugby que dentro de esos volúmenes de juego tenga otro nivel de control de pelota. Veo mucho desprecio por la pelota, se la juega de todos lados, no se la cuida como se debería. Creo además, que Los Jaguares están perdiendo un elemento constitutivo de nuestra identidad, y es el scrum. Es nuestro ADN rugbístico, y hoy me cuesta mucho ver equipos argentinos que no disputan la formación.

EM: ¿Es difícil encontrar un equilibrio para darle importancia a las destrezas sin dejar de lado las formaciones fijas?

AB: Si lo evaluamos por el lado del amateurismo los clubes entrenan las destrezas desde que los jugadores son muy chicos. Al mismo tiempo tenés equipos que basan su juego en las formaciones fijas, el caso Tala o Uru Curé en Córdoba, o Belgrano Athletic en Buenos Aires, que tiene al scrum como emblema. Veo equipos a nivel clubes con grandes movimientos de pelota, y también con gran solidez en la obtención. Por el lado de los equipos profesionales de Argentina sí veo una gran falencia en todas las formaciones fijas. Hemos puesto mucha atención a las destrezas y nos olvidamos lo importante que es tener obtención en el line y el scrum.

EM: ¿En qué posiciones nota más carencia de jugadores?

Bueno, en nuestro caso, el ACV en particular vive una diferencia sobre todo en relación a lo que es el índice general del país, nosotros tenemos muchos y buenos primera línea. Esa es una de las grandes falencias que ha tenido el rugby argentino en los últimos años, los famosos ‘chanchos’ que te ponen al equipo adelante. Quizás mejoró un poco en el último tiempo, con la presencia de un jugador de la jerarquía de Agustín Creevy, y otros referentes en su puesto a nivel clubes. Eso genera que los chicos se interesen y quieran ser hookers, o primeras líneas. Tampoco hay que dejar de lado que las lesiones han alejado a muchos jugadores de la primera línea del scrum.

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