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Cierre de oro a pura chaya

El Festival de la Solidaridad se despidió hasta el próximo año entre harina, espuma loca y mucha fiesta chayera. Más de 10 mil personas participaron en esta 30º edición del tradicional festejo de la Villa.

El Festival de la Solidaridad se despidió hasta el próximo año entre harina, espuma loca y mucha fiesta chayera. Más de 10 mil personas participaron en esta 30º edición del tradicional festejo de la Villa.


Por Lucía Argüello

luciaarguello@elmilenio.info

 

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VILLA ALLENDE – Después de las casi cinco mil personas que llenaron el Polideportivo el sábado con Jairo, Los Manseros Santiagueños y La Callejera, muchos creían que el éxito sería difícil de emular en la segunda noche con artistas consagrados pero tal vez no tan conocidos. Sin embargo, Los Sacha, DNI Folclore, Emiliano Zerbini y Sergio Galleguillo demostraron todo lo contrario.

La gente entró un poco más tarde pero hacia el final de la noche ya no quedaba un hueco libre y la harina cubría hasta los espectadores de las últimas filas. La velada comenzó con las presentaciones del Ballet Municipal y el Ballet Munay Danza, que se lucieron indudablemente y acompañaron a casi todos los músicos a lo largo del festival, tanto arriba como abajo del escenario.

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Fabián Oromé, ganador del Pre Festival, fue el primer músico de la noche. El público lo recibió con entusiasmo y ya desde los primeros temas algunas parejitas se arrimaron a bailar al frente del escenario, la primera señal de lo que más tarde se convertiría en una fiesta inolvidable.

«Muchos nervios por estar en un escenario tan grande, con gente tan famosa, pero muy contento por poder hacerlo y contar el apoyo de la gente. Gracias a Dios tenemos una familia enorme que nos sigue a todas partes, supongo que algo estaremos haciendo bien», bromeó Oromé al bajar del escenario.

Luego le tocó el turno a otro ganador del Pre Festival, Nicolás Uriarte, que ya se había quedado con las ganas de tocar en el Festival en el 2015, cuando la inundación del 15F truncó esa posibilidad. «La otra vez que teníamos que venir se inundó todo, hoy nos tocó la revancha y lo logramos. Esperamos casi dos años este momento y por suerte salió todo bien, estamos muy contentos y motivados», declaró el cantante.

El último de los pre festivaleros fue Nicolás Fischbach y su banda, músico joven que incluso se dio el lujo de mostrar algunos temas propios que fueron muy bien recibidos por el público.

La noche siguió con la colombiana Martha Elena Hoyos, que trajo un toque internacional al festival con sus cumbias y bullerengues y un «de aquí pa allá» coreado por la gente.

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Siguieron Los Sacha, con su indiscutible energía y un Marcelo Izurieta (guitarra y voz) saltando sin parar por todo el escenario que puso a bailar a tantas parejas que pronto la improvisada pista frente al escenario quedó chica.

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Sin aflojar el ritmo, entraron Los de Cabrera y para cuando DNI Folclore, una  banda infaltable en las últimas ediciones del Festival de la Solidaridad que nació en El Galpón de Mendiolaza, se puso frente a los micrófonos, hasta el locutor, Andrés Bolleta del programa Poné la Pava (Radio Folclore), se lanzó a bailar un escondido.

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Los tiempos apuraban y finalmente se abrió el telón para el músico riojano-cordobés Emiliano Zerbini  y aunque dice ser el «pata dura» de una familia de bailarines, también se animó a bailar un poco sobre el escenario con los miembros del ballet. Hacia el final de la presentación ya volaban los puñados de harina y los chorros de espuma loca entre el público que empujaba y saltaba contra la valla.

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Había empezado la chaya, la fiesta por antonomasia de La Rioja, y cuando Sergio Galleguillo, su embajador indiscutido, entró corriendo al escenario cerca de las 2:30 de la mañana, lo que parecía que no podía crecer más, estalló en una nube blanca de gritos, aplausos y harina.

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La alegría contagió a todo el mundo, las cabezas blancas del público se movían al unísono saltando mientras las voces de cinco mil personas coreaban «Niñachay», «Para los ojos más bellos» y «Agitando pañuelos». Cuando se quiso ir, el grito de «No se va, el Gallo no se va» obligó a Galleguillo a volver para cerrar con los infaltables «Carnaval en La Rioja» y «El camión de Germán». Finalmente, el riojano se despidió, tras una hora de show, sonriendo y saludando al mar blanco de un público que no quería dejarlo ir.

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