7 abril, 2026

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Libros, bibliotecas y otros TIC

Muchos expertos, informes y prospecciones del futuro señalan que el libro en papel, tarde o temprano irá desapareciendo en los próximos años. Pero surge la pregunta ¿Los establecimientos educativos de Argentina y la región están preparados para afrontar el mencionado cambio?

Muchos expertos, informes y prospecciones del futuro señalan que el libro en papel, tarde o temprano irá desapareciendo en los próximos años. Pero surge la pregunta ¿Los establecimientos educativos de Argentina y la región están preparados para afrontar el mencionado cambio?

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De acuerdo a las bibliotecas consultadas por El Milenio, los niños en edad escolar son los que más consultan estos espacios de lectura y discusión. En este sentido, deben ingeniárselas con diversas estrategias para atraer a los adolescentes.

Por Redacción El Milenio | periodico@elmilenio.info

Colaboración: Matías Molina, Marco Del Pino, Alejo Zentena y Lorenzo Acosta – 4° IENM.

Los libros y las tecnologías

¿Qué pasará en las instituciones educativas? ¿Los libros de textos actuales terminaran siendo reemplazados por los libros electrónicos? Para muchos la respuesta es más que obvia, pero en realidad los sistemas escolares de Argentina y sobre todo de la región todavía no logran adaptarse a las tecnologías de la información y comunicación (TIC). Aunque muchas investigaciones hablan de que existen dos fenómenos que facilitarán que la transición del papel a las pantallas ocurra más rápidamente de lo que se pueda imaginar.

En primer lugar, existe la conexión (casi innata) que tienen los jóvenes estudiantes con las TIC. Es por esto, que los escolares, en este caso, y de acuerdo a un relevamiento que realizó El Milenio en una importante comunidad educativa de la zona, estos ya son usuarios habituales de las diversas tecnologías que interaccionan constantemente tanto en su vida cotidiana como en el ocio. Y en este sentido, no será complicada la introducción de medios electrónicos en las aulas.

Siguiendo con lo anterior, para las generaciones TIC que desaparezcan los textos escolares en formato impresos no será una preocupación en lo absoluto. Y en este sentido, como señaló el docente y escritor norteamericano Marc Prensky: “Estos jóvenes son nativos digitales, es decir, individuos que han nacido y crecido rodeados de cientos de artilugios tecnológicos siendo normal el uso y comunicación de los mismos en su vida cotidiana”.

En segundo lugar, las innovaciones tecnológicas evolucionan a pasos enormes, convirtiéndolas en amigables, adecuadas y cada vez más accesibles. Lo que provocó que se popularicen las tecnologías digitales como un producto de consumo en masa (ya sea cámaras de fotografía digital, en los celulares multifunción, en los iPod, en los MP3, ebooks, etc.).

Hasta hace poco las principales razones que han dificultado la llegada de la tecnología a las escuelas eran precisamente éstas: la dificultad de uso que los artefactos digitales representaban para los docentes y los estudiantes, y su alto precio o coste de inversión. Hoy en día ambos argumentos comienza a convertirse en obsoletos.

Un espacio que busca readaptarse: La biblioteca

Las bibliotecas en las instituciones educativas se convirtieron en una necesidad vital, tanto para la enseñanza como para el aprendizaje y para los educadores que conforman las comunidades educativas dicho espacio es un eslabón imprescindible en el proceso educativo.

La mayoría de los centros educativos de Sierras Chicas cuentan con espacios destinados a las bibliotecas. Sin embargo los imaginarios sobre qué es una biblioteca escolar, cómo interactúa con todo lo que se piensa y se hace allí y si es necesaria o no una figura que esté a cargo de la biblioteca entre otras cuestiones vinculadas a esta problemática, varían en la práctica según las diversas situaciones reales que enfrentan los establecimientos educativos.

Es por esto, que cada escuela tiene sus diferentes formas de afrontar o no afrontar la construcción de los espacios, porque no es igual el caso de la escuela que recibe a más de mil alumnos que la escuela rural en la que varios grados conviven a veces en un mismo espacio. Tampoco es igual la situación de las escuelas que tienen un maestro bibliotecario a cargo que la de aquellas que no lo tienen.

En este sentido, y de acuerdo a la Liga Solidaria (ONG con sede en Villa Allende) en la zona son muchas las escuelas que cuentan con bibliotecas pero en su mayoría, y en mayor medida los colegios públicos, no cuentan con bibliotecarios. Para La Liga, la cual trabaja para que la educación llegue a todos los sectores de la población, lo anterior es preocupante porque los espacios y los libros están, pero la falta de un profesional idóneo a cargo, repercute negativamente en el uso que se le pueda dar para mejorar la educación.

Esto lleva a la conclusión de que más allá de la absoluta necesidad de normativas que garanticen la existencia de bibliotecas y maestros bibliotecarios al frente de ellas como un requisito indispensable para el desempeño pedagógico de las escuelas, no existe decreto alguno para su incorporación y uso en el cotidiano escolar.


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