Una pasión ineludible

Roberto Lapid y Luis Carranza Torres vienen de profesiones, a primera vista, bastante alejadas de la literatura, como la arquitectura y la abogacía. Sin embargo, lo cierto es que ambos tienen adentro ese irrefrenable deseo de contar historias que los llevó a convertirse en novelistas y, en ese plan, a participar de la VI Feria del Libro organizada por el Instituto Educativo Nuevo Milenio (IENM). En entrevista con este medio, Lapid y Carranza Torres compartieron las vicisitudes que marcaron sus vidas como escritores. 

Por Lucía Argüello |  luciaarguello@elmilenio.info

Colaboración: María del Mar Reyna (4° IENM) y Valentina Grant (PPP).

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“No soy un escritor prolífico porque hago muchísimas investigación para mis libros, viajo a todos los lugares, entrevisto gente, accedo a archivos. Es una pasión que me mueve, me satisface y me hace feliz”, sostuvo el novelista y arquitecto Roberto Lapid.

Novelista desde la cuna

“Mi nombre es Luis Carranza Torres. Por dedicarme, soy abogado pero me dedico a muchas cosas. Tengo 43 ya tirando para 44. Un jovato digamos. Y amo escribir. Siempre fui novelista, siempre quise contar historias”. Así se presenta Luis Carranza Torres, con el sentido del humor que lo caracteriza. En su paso por la VI edición de la Feria del Libro del IENM, el autor de “Secretos en juicio” (2013) y “Palabras silenciadas” (2015), entre otras, habló sobre cómo llegó a convertirse en escritor.

“Yo empecé a escribir desde muy chico, siempre me gustó, es lo que más me gusta en la vida de hecho. Te permite hacerte más observador en tu vida diaria, comprometerte con el medio que te rodea, ver lo que en realidad pasa cuando ocurren ciertas cosas. Uno lee y escribe para terminar de conocerse a sí mismo. Yo creo que el lector y el escritor no están divididos, son dos caras de lo mismo, que es la pasión por la palabra y el conocimiento escrito. Es lo que nos hace seres humanos en definitiva”, aseguró el escritor cordobés.

A pesar de la vocación temprana y la convicción firme, el camino que lo llevó a ser un novelista no fue en línea recta. “Yo tengo una madre bastante sabia. Ella me dijo ‘¿Vos querés escribir? Entonces no estudies literatura, estudiá una carrera que te de plata y te permita escribir’. Y así fue. Encima descubrí que en la abogacía era bueno, y lo que es mejor, la gente cree que soy bueno, con lo cual me contrata y puedo ganar plata para dedicarme a lo que me gusta, que es escribir”, bromeó contento Carranza Torres.

Sus trabajos tienen un costado de recreación histórica, un poco de suspenso y una temática que se aleja de la “trama rosa”. Pero lo que más se destaca es, tal vez, una indagación profunda sobre los sentimientos de las personas. “Me gustan mucho las tramas que involucran las pasiones humanas, no solo el amor sino también el odio, la decepción, la búsqueda de identidad. Es lo que nos diferencia de las piedras, aunque hay gente que se parece mucho a las piedras”, señaló el novelista.

“Si hay una cosa que yo creo que es ‘el signo de nuestros tiempos’ es que se berretea (sic) mucho con los sentimientos. Todos hablan de que expresan sus sentimientos pero en realidad no existen. Hay mucho miedo, mucho retraimiento, mucho egoísmo, mucho no compartir con el otro, no desnudarte al otro. Y no lo digo físicamente, que es bastante fácil, el tema es desnudarse en espíritu, mostrarle al otro lo que te da miedo, lo que te avergüenza, lo que te incomoda, lo que no te animás. Faltan los sentimientos en serio: de estar, de ser tolerante con el otro, de aceptarlo en su diferencia y ayudarlo a ser en ella. Eso es lo que separa ser buenas personas de ser uno más del montón”, concluyó Carranza Torres.

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“La literatura es muy pasionaria, por más que no puedas, vas a hacerte el tiempo para escribir. Hay una escena que te tortura la cabeza hasta que no la ponés en el papel”, aseguró el escritor y abogado Luis Carranza Torres.

 Cazador de historias

Roberto Lapid es otro de esos personajes que se salen del molde y se resisten a encajar en una categoría fija. A sus 59 años, es Licenciado en Arquitectura, profesión de la cual vive, pero a la vez pinta y escribe. Incluso ha publicado dos novelas que tuvieron gran éxito entre el público y ganaron algunos premios. “Cada libro es como una puerta hacia un mundo diferente, donde encontrás cosas que en tu propio mundo no están y vivís historias que personalmente no has vivido. Creo que es muy importante transmitir esto a los niños y jóvenes, porque la mayoría de los libros no solo entretienen sino que también transmiten valores o mensajes”, comentó el escritor en su paso por la Feria del Libro.

Sin embargo, al igual que Luis Carranza Torres, Roberto Lapid no se convirtió en escritor por la vía más convencional. “Siempre me gustó mucho escribir, desde chico. Pero bueno, me casé joven, tuve dos hijos y tenía que mantener a mi familia, era muy poco el tiempo que me quedaba para dedicarme a esta tarea. Y la verdad es que la cultura paga poco, esa es una realidad en Argentina y en el mundo”, explicó el escritor. 

A pesar de este desencuentro inicial, la vida lo devolvió a las letras cuando empezó a escribir artículos sobre política exterior para La Voz del Interior e Infobae (actualmente colabora con Comercio y Justicia y con la revista cultural Desterrados). El instante decisivo llegó en el momento menos pensado. “Mi padre nació en un pueblito de Bielorrusia llamado Dizna y llegó a Argentina poco antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando era niño. Quedó huérfano y casi toda su familia estaba allá. Hasta la mitad de la guerra se mandaron cartas pero después no supo más nada. Los buscó pero nunca los encontró”, contó el escritor cordobés.

En 1990 una carta de una descendiente canadiense de la familia abre las puertas de una historia durante mucho tiempo esperada. “Mi padre siempre nos habló de su familia así que la curiosidad por saber qué había pasado con ellos era muy fuerte. Viajé, entrevisté y descubrí que habían muerto en el Holocausto. Tras 10 años de investigación me encontré con que tenía toda una historia y la quería contar”, explicó Lapid. Este fue el origen de su primer libro, “Dizna, mensaje desde el pasado” (2011), el cual se agotó en los primeros tres meses de venta.

“Eso me dio mucha difusión y el impulso que necesitaba para animarme a escribir la segunda novela”, explicó Lapid refiriéndose a “El enigma Weiss”, publicada el año pasado y tras otro buen período de investigación, un libro que además continúa con la línea de “novela histórica basada en hechos reales” que llegan a conocimiento de su autor en circunstancias de lo más fortuitas.

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