El gol fue celeste

Heredero de un olfato goleador como pocos  en el fútbol argentino, Luis Fabián Artime se convirtió en el artillero máximo de la historia de Belgrano, quien también le da su nombre a una de las tribunas del estadio Mario Alberto Kempes contó en entrevista a El Milenio su experiencia.

“En mi casa se comía, se cenaba, se desayunaba futbol”, declaró Artime.
“En mi casa se comía, se cenaba, se desayunaba fútbol”, declaró Artime.

Por Ignacio Parisi (ECI-UNC) | ignacioparisi@elmilenio.info 

Colaboración: Juan Alloati y Ramiro Bugia. 4° IMVA.

“El Luifa”, como se dio a conocer en el mundo del fútbol, vistió distintos colores desde su debut en primera división, con aquel Ferrocarril Oeste del barrio porteño de Caballito, hasta su paso por dos de los clubes más grandes del fútbol argentino como Independiente de Avellaneda y San Lorenzo.  Con ninguna de estas camisetas tuvo la misma identificación que logró con el Club Atlético Belgrano de Córdoba.

Y es que Artime vivió sus años más felices como jugador en Belgrano, tal es así que se convirtió en el máximo goleador “celeste” en sus tres exitosos pasos por la institución. Al respecto expresó : “A mí me van a recordar  por lo que hice en Belgrano, hoy si vos vas a Buenos Aires, me ven y me dicen que grande Luifa, aguante el pirata, no me dicen aguante Independiente o San Lorenzo. Creo que el trampolín mío para que me reconozcan fue Belgrano y voy a estar eternamente agradecido a eso”.

Nacido en Buenos Aires, el ex jugador del “pirata” debutó en primera a los 20 años de edad y jugando de titular en Ferro, pero su motivación para terminar siendo futbolista profesional arrancó mucho antes. “En mi casa se comía, se cenaba, se desayunaba fútbol. Mi madre y mi hermana se tapaban los oídos o sino hablaban de fútbol, y en una casa donde se respira una pasión de esa manera muy difícilmente me hubiera dedicado a otra cosa. Si no apostaba por ser futbolista profesional  hubiera sido profesor de educación física, pero siempre algo relacionado con el deporte, y puntualmente con el que más me gusta”, afirmó a El Milenio.

En el crecimiento del “Luifa” como futbolista siempre estuvo presente la figura de su padre, otro goleador histórico del fútbol argentino, enseñándole de que manera actuar para volverse un profesional del deporte con todas las letras. Al respecto, Artime afirma que su padre le permitió la posibilidad de equivocarse futbolísticamente, y destaca la oportunidad de aprender por sí mismo en el verde césped como uno de los factores más positivos a la hora del aprendizaje.

“Mi viejo me enseñó lo que serían los cuidados invisibles, es decir el después del fútbol, cuidarse en la alimentación, no tomar alcohol. Pero en la cancha me fui armando solo, con defectos y virtudes me fui armando yo mismo. No sirve que te la cuenten antes en el fútbol si no lo vivís vos mismo”, expresó.

Al renombrarse lo que se conocía como el estadio Chateau Carreras, también cambiaron su denominación las tribunas. La popular que apunta hacia al sur lleva ahora el nombre de Luis Fabián Artime, la estela del reconocimiento a un goleador que hizo estallar las gargantas de nuestro fútbol 139 veces.

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