“EPEC no me lleva el apunte y la dueña del tapial soy yo”

Una vecina de Río Ceballos se cansó de que la Empresa Provincial de Energía de Córdoba no escuche su reclamo. Denuncia que la familia que vive a su lado puso el medidor en su tapial con alambre y cables a la intemperie.

“No sé si soy yo la que está equivocada, o la vecina, o EPEC, pero necesito que me ayuden”, se expresó Susana Simonovich ante su peligrosa situación.
“No sé si soy yo la que está equivocada, o la vecina, o EPEC, pero necesito que me ayuden”, se expresó Susana Simonovich ante su peligrosa situación.

Redacción El Milenio

Los vecinos no siempre son tan adorables como podemos pensar. Discusiones por mascotas, por averías comunes o por ruidos a altas horas de la madrugada son solo algunos de los problemas que suelen surgir.

En este sentido, Susana Simonovich, una vecina del barrio Ñu Porá de la ciudad de Río Ceballos, reclama una solución rápida para un problema grave que podría afectar su vida y la de los demás: el medidor de los vecinos está arriba del su tapial y los cables tocan la reja.

Simonovich vive sobre la Avenida San Martin al 2840; su casa fue afectada por el aluvión, por lo que no solo sufrió el golpe del agua sino el post trauma de tener que sacar el barro que el río no se llevó.

Fue así, que a los 20 días de las inundaciones, mientras lavaba la reja, la vecina de la casa lindera – Av. San Martin 2820 – , la cual había puesto días atrás el medidor sobre el tapial, le avisa que “deje de usar el agua porque podían quedar electrocutados todos”.

En ese momento, Susana se da cuenta que ese medidor, que estuvo durante varios meses de forma desapercibida en el tapial de su casa, era una bomba de tiempo.

“Cuando sucedió lo del desborde del río, a la vecina de al lado se le cae el medidor junto con el pilar y el palo de la luz; en principio vinieron los de EPEC a poner el medidor, pero dejaron los cables enganchados a la reja”, denunció la vecina afectada. Aclarando que en ese momento era todo muy caótico, entonces decidió no elevar reclamo.

Ante los oídos sordos de la familia lindera, decidió ir hacia las oficinas de EPEC en Río Ceballos, pero en la empresa le dieron mil vueltas para remediar la situación.

En principio, le pidieron que elevara una nota para que ellos tomen las cartas en este asunto; lo hizo, pero cuando se acercaron a su domicilio le dijeron que “no había riesgos, que estaba todo bien”.

Susana está preocupada porque por esa calle pasa mucha gente, desde niños, jóvenes hasta ancianos, y cualquiera de los que toque la reja puede quedar electrocutado, ya que el hierro es un material de transmisión directa de electricidad.

La vecina tiene miedo que si pasa una tragedia la culpable sea ella, además aclara que el tapial no es una medianera, corresponde a su propiedad por más que sea el límite entre los dos domicilios.

Tratando de acordar.

Antes de llegar a la instancia de ir a elevar el reclamo a la empresa que provee energía, Susana intentó agotar todas las instancias de diálogo con la su vecina, pero esto no funcionó.

Desde la casa de al lado le dicen que están pasando por una situación económica muy complicada tras las inundaciones, acusando que se quedaron sin baño, por lo que tienen que priorizar en la construcción del mismo.

Pero Simonovich asegura que esto es una mentira, ya que ella misma vio “cuando le trajeron el pilar de la luz, era uno de material, los que se compran hechos”. “Solo quedaría que instalen el medidor afuera y EPEC le haga la bajada como corresponde”, aclaró la vecina denunciante; “pero lo usan de repicero para poner pinturas”, agregó.

“El tema de la luz es muy peligroso, no tiene porque ni asentarlo el medidor, que lo ponga en el techo de ella pero no en el tapial”, concluyó Simonovich.

EPEC no me lleva el apunte”.

La paciencia de Susana Simonovich llegó al límite, no solo porque la familia vecina no la ayuda a solucionar el grave problema del medidor, sino que está cansada de que EPEC no escuche su reclamo.

Lo que más la descolocó fue lo que le dijo un empleado de la empresa, quien irónicamente y ante el pedido de Susana, le dijo: “A la única que puede hacerle daño es a usted la que le dé corriente porque es usted la que está tirando agua”.

“EPEC está actuando muy mal, porque esta empresa tiene que decirle al mi vecina que el medidor no debe estar en el tapial, además que tenga alambre y cables sin protección”, denunció.

“Con el medidor puede pasar algo malo. Y la dueña del tapial soy yo”, expresó con preocupación.

La respuesta de EPEC.

El Milenio se comunicó con EPEC para tener la palabra de la empresa con respecto al reclamo y denuncia de la vecina de Ñu Porá. En este sentido, uno de los empleados le dijo a este medio que “no tenía conocimiento sobre esta denuncia”.

Ante esta respuesta, el periódico le preguntó cómo se tenía que proceder ante una situación similar al reclamo de la Susana Simonovich, y desde la empresa respondieron que tenían que acercarse a las oficinas más cercanas, elevar una nota asentando la problemática y así la empresa procedería a evaluar para luego solucionar el problema.

Sin oficina de reclamos.

Solo dos ciudades de las Sierras Chicas ofrecen a sus vecinos un sistema para presentar reclamos por los servicios o la atención que prestan; Villa Allende cuenta en su página web con una opción de alta y seguimiento, lo que le da al vecino de esa ciudad de utilizar otras vías de denuncias. Mientras que Unquillo, no brinda la posibilidad online pero si lo hace a través de una línea telefónica 0800. Fuera de estas ciudades, las demás localidades del cordón serrano no brindan esta opción a la ciudadanía.

EL MILENIO

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