Inseguridad en Parque Atalaya

Vecinos de Parque Atalaya, denuncian que la plaza del barrio se convirtió en un espacio donde menores consumen drogas y alcohol, amparados por la oscuridad del lugar.

Parque Atalaya
Los vecinos de barrio Parque Atalaya se encarga del mantenimiento y poda de los árboles.

Por Martín Soto. Colaborador UNC

La plaza Virgen de Schoenstatt, ubicada a pocos metros de uno de los ingresos del barrio Parque Atalaya, se transformó en un “aguantadero”, según señalan los vecinos de la zona quienes aseguran llamar en reiteradas ocasiones a la policía por los comportamientos que se observan.

“Esa es una plaza donde vienen a juntarse, a drogarse y tomar alcohol. Está muy oscura, y como llamamos tantas veces a la policía, ahora entran al descampado del lado, metiéndose por un agujero que han hecho para que no los veamos en la plaza. Pero siguen estando”, asegura una vecina, cuya casa se encuentra muy próxima al lugar.

El sitio está separado de un extenso terreno baldío mediante un alambrado. Atrás del pequeño santuario de la virgen, puede observarse un hueco en el tejido. El descampado lindero a la plaza de Schoenstatt empieza en la costanera, y termina en la calle Paraguay.

Según narran los mismos vecinos, los habitúes del lugar provienen de barrios cercanos. En su gran mayoría son menores que visten sus respectivos uniformes del colegio, quienes ante la oscuridad que predomina en la plaza “creen que nadie los ve”. Ante los llamados, la policía se acerca, “le hablan a los chicos y éstos se van”. Sin embargo, “al otro día ocurre otra vez lo mismo, y así sucesivamente”.

Motocicleta azul.

Alarmados por los extraños movimientos, los moradores del barrio no descartan que aquel espacio funcione también como lugar de venta de drogas. “Siempre viene una moto azul, y tras ella, llegan los chicos de la escuela”, describe una vecina. Según ella, este episodio se repite permanentemente, y con la misma secuencia. “A veces vienen a la plaza por la mañana, se meten al descampado por el hueco. A los pocos minutos salen, y se van”, explica.

Además, los vecinos se quejan por la falta de luz en el lugar. Señalan que allí también, acuden parejas a tener relaciones sexuales, y que utilizan el parque como “baño público”. “Todos los días que me asomo veo algo diferente. Esta plaza es un desastre”, cuenta otra vecina y explica: “esta plaza, al estar ubicada en una zona baja, no se ven las casas hacia arriba. Entonces la gente que llega ahí piensa que nosotros no los vemos desde arriba, y la verdad es que se ve todo”.

Una madre del barrio menciona que tanto a sus hijos como a los amigos de ellos, les advierte que por la plaza no tienen que subir ni bajar al barrio. Por lo que deben tomar otro camino más largo para llegar hasta su hogar.

Quienes viven en Parque Atalaya comunicaron, en reiteradas oportunidades, la situación a la policía para que tomara medidas en la zona. Para lo cual, la institución policial les solicita “levantar notas” para que los hechos sean comunicados al comisario, y de allí trasladar la inquietud a la Municipalidad de Río Ceballos.

Seguridad.

Ante la situación, en el barrio dicen permanecer alertados. Señalan que al haber gente habitualmente, en la mencionada plaza, desconfían que no estén controlando los movimientos de los hogares, quiénes son los personas que entran y salen al barrio.

Por otra parte, en otras ocasiones ya se registraron robos en las inmediaciones de la zona. Aseguran que resulta peligroso transitar a pié, tanto de día como de noche, por la presencia de aquellas personas desconocidas en el barrio. También señalan al descampado lindero como vía escapatoria de ladrones que utilizan el lugar para perderse entre los árboles.

Luz.

Además, el alumbrado público presenta fallas y deja sin luz las calles del barrio. Según cuentan los vecinos, ellos mismos se organizaron y colocaron postes de luz, porque en reiteradas ocasiones el alumbrado de la Municipalidad deja de funcionar.

Frente a los reclamos presentados por los constantes cortes, desde EPEC, como también del municipio, alegan que es una “tecla que hay que alzar, y a veces no es levantada para que se prendan todas las luces”. Sin embargo, el inconveniente aún persiste.

Calles.

Por último, los vecinos expresaron asimismo su malestar por el estado de las calles. Las máquinas de la Municipalidad que se encargan de mejorar las calles de tierra no pasan desde julio del año pasado. Por lo tanto, la gente del barrio es la que se encarga de rellenar los pozos de las calles con piedras, pasto y escombros.

Los ciudadanos del barrio Parque Atalaya se quejan porque a pesar de pagar los impuestos, ellos son los que terminan trabajando en conjunto, para solucionar los problemas que los afectan día a día.

EL MILENIO

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