Perro de la calle: una vida reducida a escombros

Maximiliano Monsalvo denuncia que empleados municipales tiraron abajo su vivienda durante las tareas de ensanchado del río post crecida. La Municipalidad niega lo ocurrido, aunque reconoce a Monsalvo entre los damnificados de la inundación. Mientras tanto, el joven sobrevive con el subsidio para alquiler y sigue esperando una respuesta concreta a su situación.

“Hacía siete años que vivía acá, era todo lo que tenía. Todos mis recuerdos, mis historias estaban acá. Y ahora lo único que me queda es tierra y escombros”, comentó Maximiliano mientras recorría los restos de lo que fue su hogar.
“Hacía siete años que vivía acá, era todo lo que tenía. Todos mis recuerdos, mis historias estaban acá. Y ahora lo único que me queda es tierra y escombros”, comentó Maximiliano mientras recorría los restos de lo que fue su hogar.

Redacción El Milenio

“¿Y yo cómo quedo ahora? ¿Dónde voy a vivir?”, preguntó Maximiliano Monsalvo mientras miraba asombrado como empleados de la Municipalidad tiraban abajo la que había sido su casa durante siete años. “Llegate a la muni que ahí te van a ayudar”, fue la respuesta.

La de Maximiliano Monsalvo es la historia del desamparo que viven muchas familias después de las inundaciones, pero en su caso, no fue la furia del río la que lo dejó en la calle. Superado el impacto inicial, el joven se dirigió a la Municipalidad a pedir respuestas. Le prometieron que lo ayudarían, lo registraron todos los relevamientos. Sin embargo, hoy la Municipalidad no reconoce haber tenido parte en el suceso y, al cabo de casi dos meses, Maximiliano sigue esperando una solución.

Cuatro paredes, una historia.

En el 2008, Maximiliano se mudó a Villa Allende con su madre y su padrastro. Gracias al favor de algunos conocidos, la familia pudo instalarse en una pequeña casa ubicada al final de la calle Catamarca, detrás del antiguo hotel/clínica del puente Maluf y a una cuadra de la Municipalidad. La casa no era mucho más que cuatro paredes y un techo, pero al menos no debían pagar alquiler.

“Yo vivía ahí desde el 2008. Esa casa era de un amigo de mi mamá y él se la dio cuando buscábamos algo que alquilar. Después de que mi mamá murió hace tres años me quedé viviendo solo ahí. Es un terreno privado, el dueño es el mismo del hotel viejo y el lavadero”, relató el joven que de 21 años.

La mañana del 15 de febrero, el agua lo levantó de la cama. “Me desperté y tenía el agua a la altura de las rodillas. Un amigo me pasó a buscar asique agarré lo que pude y salí picando. Tipo cuatro de la tarde quise volver pero no podíamos pasar, mi casa ni se veía. Yo sinceramente pensé que me la había llevado el agua”, contó.

Sin embargo, cuando bajó el agua, la casa de Maximiliano, o Chuky, como lo conocen en La Villa; todavía seguía en pie. “Encontré todo embarrado, se había abierto un hueco en la pared de atrás y por ahí había entrado un montón de agua. Es una cosa muy fea entrar a tu casa y ver que perdiste tantas cosas”, apuntó con tristeza.

Pero su relato no se detiene ahí. “El martes a la noche vino otra crecida. Quise salir de mi casa pero había mucha agua y un tronco o algo me golpeó y me desvanecí. Me encontraron al lado de la muni, el agua me había arrastrado como cien metros. Lo único que me acuerdo es que me desperté en el hospital y no entendía nada”, continuó.

“Al día siguiente fui con unos amigos en la chata a buscar lo que pudiera rescatar y cuando volví de nuevo para sacar lo que me quedaba estaban los de la muni con una máquina enorme y ya me habían tirado la mitad de la casa. Agarré y me subí al techo y les digo ‘¡no me van a tirar la casa!’. El Negro Garay me llamó y me dijo que tenían que abrir el río, que la casa ya no servía y en cualquier momento se iba a caer. No podía hacer nada. ¿Qué le iba a decir? ¿’No me la tirés boludo’? Si ya me habían destruido la mitad de la casa”, explicó Maximiliano con el enojo impregnando cada palabra. No había recibido ningún aviso ni notificación. “Por suerte ya había sacado casi todo”, señaló.

“Sentí mucha bronca ¿Qué podés sentir si ves que están tirando tu casa? Por más que no era mío, yo vivía ahí. Tenía todos mis recuerdos, todas mis historias, los ensayos con la murga, las juntadas con mis amigos, las visitas de mis familiares. No atiné a hacer nada, me quedé mirando cómo la tiraban y sentí mucha lástima, mucha impotencia”, concluyó el joven vecino de Villa Allende.

Respuesta en stand by.

Al día siguiente, Maximiliano se dirigió a la Municipalidad para exigir respuestas y soluciones. “Me atendió la hermana de Colombo y me dijo que me quedara en mi casa, que ya me iba a llegar el relevamiento y las cosas. Yo la miro y le digo ‘¿Vos me estás charlando? No tengo casa, dónde querés que me quede, mi casa no existe más’. Después hablé con la secretaria de Desarrollo Social, Amalia, le expliqué mi situación y me dijo que me iban a incluir en los planes de vivienda, que esperara”.

Pero después de dos meses, Maximiliano sigue esperando. “Me relevaron por todos lados, estoy anotado en un montón de lugares. No me llegó ni un alfiler al bolsillo. Lo único hasta ahora ha sido el subsidio de la Provincia para poder alquilar, pero es por seis meses nomás, no es una respuesta definitiva”, señaló y agregó que tampoco ha recibido todavía el kit de electrodomésticos.

“Yo lo único que quiero es una respuesta concreta, que me digan ‘loco quedate tranquilo que en tanto tiempo tenés la casa’. Estoy harto de que me ignoren, de levantarme a las siete de la mañana para ir a la muni y que me sigan vuelteando. Extraño mi casa, extraño estar en lo mío. Cada que paso por ahí me da mucha pena ver los escombros de todo eso que yo tenía. Ando yendo y viniendo de acá para allá, sin hogar, perro de la calle soy ahora”, se lamentó el joven. “Yo no hecho culpas a nadie, pero necesito que me ayuden”, concluyó con firmeza.

Una situación irregular.

Consultado por El Milenio, Livio Montrasi, abogado y presidente del Concejo Deliberante de Villa Allende, señaló que el procedimiento normal en casos como este habría sido emprender una acción de desalojo. “Me parece que si él estaba ocupando un lugar privado que no le pertenecía, quienes están legitimados activamente para solicitar el desalojo son quienes tengan un interés legítimo. Puede ser un dueño, un beneficiario, un adquiriente, un acreedor, etc.”, apuntó desde su perspectiva profesional, aunque aclaró que no podía opinar con seguridad al no tener un verdadero conocimiento de los hechos puntuales.

“Lo que sí estoy convencido es que, si no es así, todos los demás que no tengan interés legítimo no pueden solicitar esa medida ni ninguna sobre el lugar; salvo que se hubiera hecho una expropiación o algo por el estilo, o hubiera una sentencia firme que ordenara el desalojo. Pero esa orden de desalojo debe provenir de una acción legal previamente instaurada por quien tenga interés legítimo”, concluyó Montrasi y añadió que el tema habitacional es uno de los principales problemas a los que se enfrenta actualmente la zona de Sierras Chicas.

Mientras tanto otra abogada de la zona, Andrea Mignini, señaló que, evidentemente, el procedimiento seguido en el caso en cuestión no cumplió con las formalidades legales. “Todo parece indicar que no se cumplimentó ningún proceso legal y regular para tirar abajo una vivienda y dejar una persona sin hogar. En todo caso se debería haber hecho una expropiación pública o un decreto de necesidad y urgencia que determine que las viviendas construidas al lado del río, en razón de que constituyen un peligro para las personas que las habitan, tienen que ser clausuradas o algo así. De todas maneras eso toma tiempo. Es un hecho completamente irregular”, señaló la abogada.

Discrepancias.

Por su parte, el actual intendente Héctor Colombo, señaló que el caso de Monsalvo ha sido relevado y tenido en cuenta, y que incluso gracias a eso recibe actualmente el subsidio provincial para alquileres. “Hay muchas personas en su situación, tenemos entre 120 y 130 casos de destrucción total de vivienda, y otros casos en los que no hubo destrucción total pero tiene que haber erradicación. Se trata de dar cobertura a todos en la medida de las posibilidades”, señaló Colombo.

Por lo pronto, Villa Allende se encuentra incluida en el plan provincial “Córdoba de Pie” por el cual se le adjudicarán noventa viviendas a construirse en terrenos provistos por la Municipalidad, entre otras acciones, aunque el intendente aclaró que aún no están definidos los adjudicatarios de las casas. “Nosotros tenemos asignadas noventa viviendas dentro del programa. Después si faltan otras viviendas lo iremos gestionando con la Provincia, todavía estamos realizando el relevamiento. Vamos a resolver todas las situaciones que tengamos que resolver”, señaló el intendente y agregó que en breve tendrá lugar la correspondiente licitación.

Sin embargo, Colombo negó la participación de la Municipalidad en el derribo de la casa de Maximiliano. “A mí no me consta eso. Él me lo manifestó y estamos haciendo las averiguaciones correspondientes. No tengo conocimiento de quién la ha demolido, nosotros nos hemos limitado a hacer tareas de desbarramiento y ampliación del cauce del río. En todo caso debería ser el propietario del inmueble el que podría llegar a reclamar alguna cuestión”, se defendió Colombo.

“De todas formas, si Monsalvo considera que hay algún accionar que no ha sido el correcto debería denunciarlo judicialmente y responderemos institucionalmente por las acciones particulares de nuestros empleados”, concluyó el actual intendente.

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