28 julio, 2026

El Milenio

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Río Ceballos: Con el cuerpo y el alma

Con apenas 20 años, María Gianella Palacios ya integra producciones artísticas de alcance nacional y continúa ampliando su formación en danza. Audiciones, producciones y clases forman parte de un recorrido marcado por la constancia y la búsqueda permanente de nuevos desafíos.

Por: Francisco Turturro y Thomas Marshall 4° IMVA – Ciro Appendino, Lucía González y Matilde Encina 4° IENM


Gianella Palacios acumula una trayectoria que la llevó desde los salones de Movimientos del Alma, en Río Ceballos, hasta formar parte de los escenarios más importantes del país. Formada en jazz, danza contemporánea, hip hop y estilos urbanos, hace dos años y medio se trasladó a Buenos Aires para apostar de lleno a la danza, una disciplina que hoy combina con su formación en la Licenciatura en Composición Coreográfica, mención Danza Teatro, de la Universidad Nacional de las Artes (UNA).

“En el secundario me di cuenta que ya no era ir a jugar o pasarla bien; entonces, empecé a ponerle más energía y vi que eso daba resultados. Arranqué a ir a competencias, hice audiciones y ahí fue cuando me empecé a profesionalizar, dije: ‘Esto es lo que me gusta, me quiero dedicar a esto’”, rememoró y añadió: “Me di cuenta de que lo hacía con mucha pasión y quería ponerle más énfasis”

Posteriormente, se recibió de profesora de danza jazz en la academia donde practicaba y comenzó a dar clases ahí. Actualmente, integra distintos proyectos artísticos, a la par que continúa capacitando y capacitándose.

En los últimos años, fue parte de la apertura de la final de la Copa Libertadores, bailó en espectáculos del youtuber y actor Alejo Igoa en el Movistar Arena, participó en eventos junto a Flor Vigna y además, enseña en el estudio de Flavio Mendoza. Así, remarcó que la mudanza supuso “muchas más oportunidades, más trabajo, más audiciones y producciones”

El Milenio: ¿Cuáles fueron los acontecimientos que marcaron tu carrera? 

Gianella Palacios: Estando en Córdoba, fue el espacio que me dio Jimena de la Fuente, directora de Movimientos del Alma, para dar clases. Mis alumnas fueron lo que más me llenó y, en mis últimos años allá, lo que más me motivó a seguir, aun sabiendo que iba a dejar mucho cuando viniera a Buenos Aires. 

Después, las competencias también fueron muy importantes. Hice audiciones, quedé en grupos que se preparaban para certámenes como World of Dance y HHI (Hip Hop International), y obtuvimos primeros puestos. Esos logros en equipo me impulsaron muchísimo. A nivel personal, mi mayor logro fue ganar el Mundial de Danza Jazz e improvisación en Danza tu Danza. Ahí sentí que había cumplido una etapa y que era momento de dar el siguiente paso, seguir desafiándome y crecer.

EM: ¿Qué te aportó cada estilo y cómo influyen hoy en tu trabajo? 

GMP: Hoy en día lo que más trabajo genera es lo comercial, por eso sentí que tenía que profesionalizarme en urbano. Fue uno de los estilos que después me abrió más puertas. El contemporáneo, en cambio, me dio muchas posibilidades para dar clases. Hoy también bailo theater jazz, que está más vinculado a espectáculos y musicales. Cada lenguaje abre caminos distintos y mi objetivo es combinar las dos cosas: enseñar y formar parte de grandes producciones. Lo cierto es que no puedo elegir uno solo; cada estilo me hace sentir cosas diferentes. 

EM: ¿Cómo fue formar parte de la final de la Copa Libertadores? 

GMP: Me contactó Aldana Amuchástegui, una bailarina con la que compartí muchos años en Movimientos del Alma. Hoy trabaja en producción de grandes eventos y necesitaban bailarines de confianza para un espectáculo de esa magnitud. Ella me escribió por WhatsApp, me contó de qué se trataba y, obviamente, acepté enseguida. Le estoy muy agradecida porque fue quien me abrió esa puerta y hasta hoy sigue convocándome para distintos proyectos.

En ese momento estaba cursando el ingreso a la universidad y dije: «Bueno, por unos días dejo todo y voy». Fueron dos semanas y media de ensayos de ocho horas, a pleno sol, en una cancha para trabajar con las dimensiones reales del estadio. Cuando llegó el día fue impresionante. Nunca había sentido una energía así. Estábamos en el Monumental, con la gente muy cerca de la cancha, y yo bailaba llorando de la emoción. Venía de Córdoba, hacía poco que estaba viviendo en Buenos Aires y sentía un enorme agradecimiento por estar ahí. Ojalá pueda repetir una experiencia así.

EM: La danza suele ser un trabajo colectivo, pero al mismo tiempo cada bailarín tiene que construir su propio camino ¿Cómo se equilibran esas dos dimensiones?

GMP: Arriba del escenario todo es trabajo en equipo, porque lo importante es que el espectáculo funcione. Pero el camino para llegar hasta ahí es muy individual. Nadie te golpea la puerta para ofrecerte un proyecto: una tiene que entrenar, elegir con quién formarse, presentarse a audiciones y generar sus propias oportunidades. Es una profesión de mucha autogestión. Después, cuando llegás a un proyecto, ahí sí el trabajo pasa a ser completamente colectivo.

EM: ¿Cómo imaginás tu futuro dentro de la danza?

GMP: Me gustaría concretar la gira internacional con Alejo Igoa y también seguir preparándome para formar parte de grandes producciones. Pero, sobre todo, quiero seguir creciendo como bailarina. Me gustaría que, si algún día la gente me conoce, sea por mi trabajo y por la danza.


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